Las fobias específicas son un cuadro clínico bastante frecuente en las consultas de psicología. Todos conocemos a alguien que siente horror al vislumbrar una araña en la lejanía, aunque mida menos de dos centímetros. 

Que entra en pánico mientras sube los peldaños de una escalera de caracol. Que se pone pálido al ver despegar un avión, aunque sea en una película o que sube siete pisos a pie con tal de no coger un ascensor, cuando no somos nosotros mismos los propios afectados. 

A continuación veremos cuáles son las fobias específicas más comunes y cuáles son sus características.

¿Qué son las fobias específicas?

Las fobias específicas son aquellas en las que el elemento que produce un fuerte temor o miedo puede ser localizado y aislado del resto de manera relativamente sencilla.

Dentro de los trastornos de ansiedad, las fobias específicas son las más frecuentes en la población general, con una prevalencia estimada del 10%.

En las fobias se produce un miedo intenso y persistente, excesivo o irracional anteobjetos o situaciones concretas (animales, alturas, espacios cerrados, etc). La proximidad física o la anticipación del objeto o situación temida provoca una respuesta inmediata de ansiedad (sudoración, taquicardia, palpitaciones, temblores, mareo, etc ) que puede llevar al ataque de pánico, por lo que la persona tratará de evitar esos objetos o situaciones en el futuro. Para poder diagnosticar una fobia, ésta debe producir una gran interferencia o alto grado de malestar en la vida del sujeto.

Fobias específicas más comunes

A continuación puedes ver un recopilatorio de las fobias específicas más extendidas, con una descripción básica de cada una.

1. Fobia a las alturas o acrofobia

La acrofobia es un temor intenso e irracional a las alturas, incluso cuando no hay ningún riesgo. Las personas que sufren miedo a las alturas presentan una gran ansiedad al acercarse a un mirador, o precipicio, subir a un piso alto, atravesar puentes, o incluso permanecer en localidades elevadas de cines, teatros o estadios.

Muchos pacientes con fobia a las alturas temen las sensaciones que experimentan en las alturas, tales como equilibrio inestable, sudoración o mareo. La sensación de pánico puede ser desmesurada incluso con poca altura. Se calcula que entre un 3 y un 5% de la población sufre miedo a las alturas, siendo una de las fobias más comunes.

2. Miedo a volar o aerofobia

La aerofobia es el temor irracional y excesivo a viajar en avión. El miedo a volar está relacionado con tener un accidente, percibir inestabilidad en el avión, pensar en no poder escapar en pleno vuelo, sentir que no se tiene el control de la situación o a padecer sensaciones de pánico durante el vuelo.

Aunque parece que más del 90% de los pasajeros viajan con temores de algún tipo, las personas que padecen de esta fobia, aproximadamente un 3% , no sólo experimentan una ligera inquietud en el momento del aterrizaje y del despegue, sino una ansiedad intensa y excesiva que les impiden planear, o imaginarse un futuro viaje en avión, incluso meses antes de llevarlo a cabo.

3. Claustrofobia

Este trastorno implica el temor excesivo a estar en espacios pequeños. Se estima que entre un 2 y un 4% de la población padece esta fobia. Las dificultades para respirar y el miedo a asfixiarse, junto con el temor a no poder moverse o escapar, son fenómenos típicos en la claustrofobia. Estas personas suelen evitar los ascensores, los túneles, el metro, las habitaciones pequeñas o sin ventanas, las cabinas de teléfono, cerrar la puerta o el cerrojo en un baño, etc.

4. Fobia a animales (zoofobia)

El miedo a algunos animales (arañas, perros, pájaros, serpientes, gatos) tienen su origen en miedos ancestrales que han permitido a nuestros antepasados sobrevivir. La fobia a los animales es otra de las más comunes, afectando entre un 3 y un 5% de la población. Dentro de los miedos a animales (zoofobia), los más frecuentes son la aracnofobia (miedo a las arañas), ofidiofobia (miedo a las serpientes), cinofobia (miedo a los perros), ornitofobia (miedo a las aves) o la ailurofobia (miedo a los gatos).

Es frecuente que las personas con esta fobia teman a la apariencia física y movimientos de los animales temidos. En el caso de animales pequeños, (insectos, arañas, ratas) aparece tanto una reacción de miedo como una sensación de asco o repugnancia. Curiosamente, muchos afectados no creen que el animal les hará daño, sino que piensan que experimentarán sensaciones desagradables, perderán el control, o se harán daño al intentar escapar.

5. Fobia a la sangre, inyecciones o heridas (SIH)

Aproximadamente un 2-3% de la población presenta fobia a la sangre, inyecciones o heridas (SIH). Las personas que tienen este tipo de fobia, suelen evitar todas las situaciones donde prevén que van a ver o estar en contacto con la sangre, como en las extracciones de sangre. La mayoría de los fóbicos a la sangre (hematofobia), tienen también fobia a las inyecciones, aunque sólo una minoría de éstos tienen fobia a la sangre.

A diferencia de las otras fobias, el patrón de respuesta de ansiedad es muy distinto. Se produce una respuesta en dos fases, en la que en un primer momento, y en presencia de agujas, sangre o heridas aparece un rápido incremento de la ansiedad (palpitaciones, incremento de la frecuencia e intensidad de la respiración, tensión muscular, sudoración ) y posteriormente, en una segunda fase, una rápida caída de la presión sanguínea y del ritmo cardíaco, que produce mareo y puede conducir al desmayo.

6. Brontofobia

la brontofobia es el miedo a los fenómenos atmosféricos como los truenos, rayos y tormentas. Aproximadamente un 2% presenta esta fobia. Suele iniciarse en la infancia y puede prolongarse hasta la vida adulta. Cuando aparecen los relámpagos o se percibe el sonido de un trueno, la ansiedad empieza a aumentar en la persona afectada. 

El miedo principal es sufrir un daño o ser alcanzados por un rayo, si bien también es posible que aparezcan otros miedos, como por ejemplo perder el control de la situación, quedar inconsciente o sufrir un infarto a causa de la ansiedad experimentada.

7. Dentofobia o fobia dental

La fobia dental, consiste en un miedo extremo, injustificado y persistente al dentista. Entre un 2 y un 3% de la población padece esta fobia, donde es muy habitual que sólo el simple hecho de pensar en ir al dentista provoque elevada ansiedad, incluso semanas antes de la cita.

Referencias bibliográficas:

  • Bados, A.(2009). Fobias específicas: Naturaleza, evaluación y tratamiento. Publicación electrónica.