Estos son las señales para detectar a alguien con fobia a los relojes. Unsplash

Los seres humanos podemos desarrollar miedos hacia cualquier cosa y, a veces, estos miedos son irracionales y persistentes. Es lo que se conoce como fobia, un trastorno que suele desarrollarse como consecuencia de una experiencia traumática del pasado.

Fobias hay de muchos tipos. Alguna de ellas muy extrañas como explicamos en nuestro artículo “Las 15 fobias más raras que existen”. Y es que algunos trastornos fóbicos pueden extrañar a muchas personas por la inofensividad del estímulo temido. Un claro ejemplo es la cronometrofobia o miedo a los relojes.

Seguro que muchos lectores se preguntan, “¿cómo es posible que este aparato tan útil y poco peligroso provoque miedo?" En este artículo responderemos a esta pregunta y nos adentraremos en las causas, los síntomas y el tratamiento de este trastorno.

Qué es la cronometrofobia

Como hemos dicho al principio del artículo, fobias hay de muchos tipos. Puedes comprobarlo en nuestro artículo “Tipos de fobias: explorando los trastornos del miedo”.

Estos miedos irracionales pueden clasificarse en fobias sociales, agorafobia o fobias específicas o simples. Estas últimas se distinguen de las anteriores porque el estímulo fóbico es un objeto, una actividad, una situación o un animal. La fobia a los payasos (coulrofobia), a los perros (cinofobia) y, como no, la fobia a los relojes (cronometrofobia) pertenecen a este tipo de fobias.

Las fobias se engloban dentro del grupo de trastornos de ansiedad, por lo que la ansiedad, además del miedo extremo, es uno de los síntomas característicos de este trastorno. Las personas que sufren cronometrofobia, ante la presencia de relojes o la imaginación de ellos, sienten miedo extremo, ansiedad, confusión, la necesidad de evitar el estímulo temido y muchos otros síntomas que causan malestar.

La relación de esta fobia con el miedo al paso del tiempo o cronofobia

Los relojes son objetos que nos indican la hora y que nos permiten saber el momento temporal en el que estamos. Para la vida del ser humano actual, estos aparatos son muy útiles.

Pero algunas personas desarrollan estas fobias por diferentes motivos. En algunos casos, esta fobia se asocia con la cronofobia o miedo al paso del tiempo. Este trastorno es complejo, y según los expertos, las personas mayores y los individuos que están en la cárcel lo experimentan de manera más habitual. En el caso de los encarcelados, este trastorno recibe el nombre de “neurosis de las prisiones”.

Causas de la fobia a los relojes

Pero la fobia a los relojes no solo aparece como consecuencia de la cronofobia. La causa más habitual es como consecuencia de una experiencia traumática, generalmente durante la infancia. La cronometrofobia se desarrolla por condicionamiento clásico, pues ocurre por la asociación de un estímulo que inicialmente provoca una respuesta refleja de miedo y otro que originalmente no la provoca. Este último estímulo recibe el nombre de estímulo neutro. Tras presentarse juntos estos estímulos, y fruto de la experiencia traumática, el estímulo neutro puede llegar a elicitar una respuesta de miedo.

Ivan Pavlov investigó este fenómeno originalmente; sin embargo, el primer investigador que consiguió desarrollar una fobia en humanos fue John B. Watson, un psicólogo estadounidense que realizó una serie de estudios que a día de hoy se consideran poco éticos.

Síntomas

Ahora bien, esta fobia también tiene un efecto en el comportamiento del sujeto, que ante la presencia de relojes, tiende a evitarlos. Otros síntomas característicos, conocidos como síntomas físicos, son:

  • Latido acelerado del corazón.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Sensación de falta de aire e hiperventilación.
  • Hipersuduración.
  • Boca seca.
  • Malestar intestinal
  • Dolor de cabeza.
  • Tensión en los músculos.

Tratamiento

Los trastornos de ansiedad son motivos de consulta muy frecuentes en las clínicas de Psicología. Entre estos se encuentran las fobias, que causas un gran malestar. Los pacientes, muchas veces, son conscientes del problema que sufren, pero el miedo es una emoción que tiene lugar en el cerebro primitivo y no en el neocortex (cerebro racional) por lo que las fobias no suelen responder a argumentos lógicos. La mejor manera de tratar una fobia es gracias a la terapia de exposición, que pertenece al modelo terapéutico conocido como terapia cognitivo conductual (TCC).

La TCC es una forma de psicoterapia que ha dado muchos resultados, y que incluye otras técnicas útiles para el tratamiento de fobias como por ejemplo, las técnicas de relajación, que ayudan al paciente a controlar los síntomas de esta patología.

Una de las técnicas más utilizadas es la desensibilización sistemática, que incluye las dos anteriores, y que consiste en exponer al paciente, de manera gradual, al estímulo fóbico. Esto quiere decir que, por ejemplo, primero el paciente se expone a fotografías en las que aparecen relojes, para después, en las últimas etapas del tratamiento, poder tener contacto directo con el estímulo temido.

Otros tipos de terapia se están empleado con éxito en la actualidad. La terapia cognitiva basada en Mindfulness o la terapia de aceptación y compromiso son algunos ejemplos. Además, como explicamos en nuestro artículo “8 apps para tratar fobias y miedos desde tu smartphone”, las nuevas tecnologías también están al servicio del tratamiento de trastornos fóbicos.