Un repaso a las características de esta parafilia. Unsplash.

La sexualidad es parte importante de nuestro ser; nuestra manera de vivirla es diversa y los intereses y objetos de deseo que podemos tener pueden ser profundamente variados.

Sin embargo, algunas personas desarrollan una fijación o experimentan intensas fantasías con objetos de deseo inusuales, poco convencionales o incluso delictivos, que generan una profunda insatisfacción o padecimiento a quienes la padecen o a sus objetos de deseo. Uno de estos casos es el de la efebofilia, la atracción sexual por adolescentes menores de edad, de la cual vamos a hablar a lo largo de este artículo.

La efebofilia como parafilia

Recibe el nombre de efebofilia o hebefilia el deseo sexual preferente hacia jóvenes menores de edad, en edad puberal o postpuberal. Se trata de una parafilia o trastorno parafílico, los cuales se caracterizan por la aparición de intensas fantasías sexuales en las cuales el principal objeto de deseo se centra en seres no humanos, objetos, sujetos no consintientes o sin capacidad para consentir o bien involucra la existencia de daños y sufrimiento para uno mismo o para los demás.

Estas fantasías se presentan de manera intensa durante un mínimo de seis meses y generan disfuncionalidad y alteración en el día a día del sujeto, ocupando una parte de su tiempo y pudiendo o no generar malestar a la propia persona.

La fantasía puede quedarse en lo imaginativo o bien pueden empujar al sujeto a intentar practicarlas, y suele generar un interés sexual exclusivo (si bien esto último no es imprescindible) hacia el estímulo parafílico.

Síntomas

En el caso de la efebofilia, tal y como hemos visto, nos encontramos con que el objeto de deseo sexual que forma parte de las fantasías de quienes padecen esta parafilia son los menores de edad que ya han entrado en la pubertad.

En este sentido, el interés sexual puede aparecer entre los 11 (más típicamente a partir de los 15) y los 18 años de edad, y el otro sujeto debe ser ya un adulto con una diferencia de edad de al menos 5 años. Asimismo, la atracción puede aparecer tanto hacia personas del sexo opuesto como del mismo sexo.

Técnicamente este tipo de interés sexual podría considerarse un tipo de pedofilia, dado que en ese caso el sujeto objeto de deseo del efebófilo sigue siendo un menor de edad. Sin embargo, existe una característica en la que difieren: en el caso de los efebófilos el sujeto ya tiene características sexuales semejantes a las de un sujeto adulto, ya que se encuentra pasando la pubertad o la ha superado ya, mientras que en la pedofilia clásica el interés se centra en sujetos prepúberes (sin atributos sexuales).

Por lo general las parafilias pueden implicar una atracción sexual exclusiva o casi exclusiva, si bien dependiendo del caso también es posible que pueda mantener relaciones funcionales con sujetos completamente adultos. La efebofilia es considerada una parafilia, especialmente si la atracción se da únicamente y de manera fija hacia menores postpuberales. En otros contextos, entornos y culturas, sin embargo, es considerada una respuesta sexual normal, debido a que el objeto de deseo tiene características sexuales adultas o casi-adultas.

Ahora bien, características tales como la búsqueda de entornos donde abunden este tipo de menores por el mero hecho de estar cerca de un objeto de deseo, el grooming o características sádicas o predatorios hacia este sector de la población puede estar hablándonos de una problemática de tipo parafílico.

¿Se trata de una parafilia delictiva?

Algunas parafilias pueden no ser delictivas, excesivamente invalidantes o tener afectación más allá de lo meramente sexual, pero en otros casos como en el que nos ocupa la puesta en práctica de las fantasías en sí puede conllevar la comisión de un delito, puesto que la efebofilia podría considerarse pedofilia o estupro dependiendo de la edad y las circunstancias que rodeen el consentimiento.

En España y en la actualidad, la edad mínima de consentimiento sexual es de 16 años de edad. Ahora bien, aunque se de consentimiento deben existir para ello condiciones de igualdad: si media el abuso de autoridad o el adulto seduce mediante manipulación al menor estamos hablando de un caso de estupro, un tipo de abuso sexual. Si no se da el caso y siempre que supere los dieciséis años, no estaríamos ante una interacción constitutiva de delito.

Causas

Las causas de la efebofilia no están totalmente claras, al igual que ocurre con el resto de parafilias. Existe asimismo debate respecto a si debería considerarse parafilia o no en aquellos casos en que la atracción no es exclusiva y no genera una alteración en la vida del sujeto o de su objeto de deseo.

Entre algunas hipótesis existentes podríamos considerar la existencia de un déficit de habilidades de afrontamiento, habilidades sociales o a una elevada inseguridad o falta de autoestima. En este sentido, el efebófilo podría considerarse incapaz de relacionarse con personas de su misma edad, algo que le puede llevar a sentirse más cómodo en compañía de prepúberes.

También es posible que exista un deseo de dominación y poder con alguien que, si bien físicamente se asemeja a un adulto, es por lo general más inocente y tiene menos experiencia vital, lo que supone que el efebófilo tiene una posición de superioridad.Además de ello el adulto puede ya tener recursos mientras que el adolescente es menos probable que los posea, de tal manera que el adulto podría verse como proveedor y protector de su objeto de deseo.

Asimismo otra explicación podría encontrarse en el aprendizaje por modelamiento o incluso por modelos parentales: un sujeto puede aprender que los sujetos adolescentes son sexualmente deseables a partir de lo que el entorno le enseña. Además, puede haberse producido un condicionamiento masturbatorio si la excitación sexual o el orgasmo se ha asociado a la imagen de adolescentes.

Por último, hay que tener en cuenta de que el hecho de que el físico pueda ser ya prácticamente el de un adulto puede hacer que exista una cierta atracción no necesariamente patológica, pese a que cabe destacar que su nivel de desarrollo tanto físico como especialmente el psíquico no se corresponden con el del sujeto adulto.

Tratamiento

La atracción sexual hacia adolescentes puede no precisar de tratamiento, pero en aquellos casos en que la atracción es exclusiva y supone un malestar clínicamente significativo, o bien conlleva estupro, es posible intentar utilizar diversos procedimientos.

En este caso debería buscarse en primer lugar qué implicaciones tiene la figura del adolescente para el sujeto y que elementos de él resultan relevantes para generar la excitación. Asimismo, en caso de malestar también habrá que discutir de dónde viene el malestar y la afectación que le genera al sujeto en su día a día sus fantasías.

Tras ello se procede a buscar desarrollar vínculos emocionales positivos con situaciones no parafílicas para proceder a desensibilizar el estímulo parafílico con procedimientos como el recondicionamiento masturbatorio o la ruptura de la cadena de acciones que lleva a la excitación con el menor.

En ocasiones también puede ser de utilidad la Terapia de Aceptación y Compromiso, especialmente en casos que no revisten características parafílicas y en que se da una atracción sexual normativa.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.