Un modelo teórico para crear terapias contra la recaída en las drogas. MaxPixel

El Modelo de prevención de recaídas de Marlatt y Gordon consiste en una alternativa terapéutica eficaz para personas con un trastorno adictivo que están en fase de mantenimiento. Se utiliza principalmente para tratar el alcoholismo, aunque sirve también para otras sustancias.

Se basa en una serie de estrategias para trabajar las habilidades de afrontamiento, la reestructuración cognitiva y el potenciar un estilo de vida saludable.

Modelo de prevención de recaídas de Marlatt y Gordon: características

El Modelo de prevención de recaídas de Marlatt y Gordon fue elaborado por estos dos autores en 1985. Forma parte de una terapia cognitivo-conductual, llamada CBT, orientada a tratar algunos trastornos adictivos, tales como la adicción al alcohol.

Así, la CBT está formada por dos componentes: la prevención de recaídas y el entrenamiento en habilidades sociales y de afrontamiento (Coping / social skills training, CSST). Sin embargo, el Modelo de prevención de recaídas de Marlatt y Gordon también se puede aplicar de forma aislada.

Este modelo consiste en una ramificación de programas cognitivo conductuales y además, es el tratamiento de primera elección para tratar el alcoholismo, que a su vez, incluye diferentes técnicas psicológicas.

El objetivo principal del modelo es enseñar, capacitar y empoderar al paciente para vivir las recaídas como parte del proceso de deshabituación, y como una forma más de aprendizaje, que posibilita ir adquiriendo nuevos hábitos saludables. Por otro lado, como su propio nombre indica, y aunque las recaídas sean “normales” y formen parte del proceso, el modelo tiene la misión de evitar que vuelvan a aparecer en un futuro.

Las recaídas en la droga

Así, el Modelo de prevención de recaídas de Marlatt y Gordon se centra en las recaídas que suelen aparecer durante la fase de mantenimiento de un trastorno adictivo, o, comúnmente llamada, la fase de desintoxicación.

Pero, ¿en qué consiste exactamente la recaída? Marlatt (1993) la definió como “un proceso transitorio, una serie de acontecimientos que pueden, o no, estar seguidos por el regreso a los niveles de línea de base de la conducta objetiva observable antes del tratamiento”.

Es decir, puede tratarse de un estado puntual, no tiene por qué ser siempre un punto de “no retorno” durante el proceso de desintoxicación; tampoco tiene necesariamente que implicar volver a la casilla de inicio del tratamiento.

Factores cognitivos

Según el Modelo de prevención de recaídas de Marlatt y Gordon, en el proceso de recaída propio de las adicciones, interactúan 3 factores cognitivos:

  • La autoeficacia: es decir, la capacidad percibida de afrontar situaciones.
  • Las expectativas de los resultados de la conducta de consumir.
  • Las atribuciones de causalidad.

Efecto de violación de la abstinencia (EVA)

En el Modelo de prevención de recaídas de Marlatt y Gordon se plantea un concepto esencial, el denominado Efecto de violación de la abstinencia (EVA). Este efecto surge cuando la persona decide volver a consumir (en el caso del alcoholismo), es decir, cuando se produce una recaída. Está formado, a su voz, por dos elementos cognitivo-afectivos:

1. Un efecto de disonancia cognitiva.

Se produce una disonancia cognitiva en el sujeto que está a punto de beber, o que directamente bebe (pero no sabe si seguir haciéndolo), ya que entran en conflicto sus intereses (conseguir la abstinencia y recuperarse) con sus deseos (beber). Se trata de una disonancia cognitiva.

2. Un efecto de atribución personal

Si, una vez el sujeto recae, éste atribuye la ocurrencia de su conducta de volver a beber (atribución personal) a factores estables, internos y globales, entonces disminuye su resistencia a futuras tentaciones de volver a hacerlo.

Es decir, la pérdida de control que lleva a una persona con una adicción al alcohol, a volver a beber, viene determinada por el Efecto de violación de la abstinencia.

Entrenamiento

Unos años más tarde del Modelo de prevención de recaídas de Marlatt y Gordon, en 1995, el propio Marlatt elaboró junto a otro autor, Dimeff un entrenamiento específico de prevención de recaídas, muy relacionada con el modelo inicial. Este entrenamiento, diferenciaba muy bien dos términos: la “caída” y la “recaída”, y basándose en esta diferencia, se desarrollaba a través de una secuencia de pasos:

  • Informar al sujeto de que las recaídas son posibles.
  • Diferenciar la caída vs. la recaída.
  • Asumir el papel en el proceso de caída o recaída.
  • Analizar los factores que le han llevado a caer o reacer.
  • Entrenar habilidades específicas de afrontamiento ante situaciones de alto riesgo.
  • Entrenarle en la toma de decisiones hacia el no consumo en situaciones de alto riesgo.
  • Entrenarle en estrategias globales de afrontamiento y de estilo de vida para mantenerse abstinente.

Indicaciones en terapia

Como hemos ido viendo, el Modelo de prevención de recaídas de Marlatt y Gordon se utiliza para tratar los trastornos adictivos a determinadas sustancias (drogas), principalmente, el alcoholismo (donde se ha demostrado una terapia eficaz, y de primera elección).

Por otra parte, el modelo también está indicado para tratar la adicción a la heroína, y se considera probablemente eficaz para este tipo de trastorno. Además, en este caso, el modelo adopta una multitud de formatos en la literatura. Suele formar parte de una terapia cognitivo-conductual más amplia (igual que en el caso del alcoholismo).

Referencias bibliográficas:

  • Caballo. (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 y 2.
  • Castilla, P. (2016). La prevención de recaídas en drogodependencias desde el modelo de Marlatt. Aportaciones desde el trabajo social. Trabajo social hoy, 77: 109-133.
  • Marlatt, G. A. (1993). La prevención de recaídas en las conductas adictivas: Un enfoque de tratamiento cognitivo-conductual. En M. Casas y M. Gossop (Eds.), Recaída y prevención de recaídas (pp.137-160). Sitges: Ediciones en Neurociencias.
  • Secades, R. y Ramón, J. (2003). Guía de tratamientos psicológicos eficaces para la drogadicción: alcohol, cocaína y heroína.