A finales del siglo XVIII, el pintor Johan Heinrich Füssli terminó una de sus obras más emblemáticas. 

El cuadro, basado en una pintura de Giulio Romano, muestra a una mujer dormida que tiene a un demonio sentado sobre su vientre mientras la cabeza de un caballo asoma entre las telas que hacen de fondo para la escena. Escenificaba un trastorno del sueño bastante común: la parálisis del sueño.

¿Qué es la parálisis del sueño?

La ambientación onírica y oscura de esta obra llamada La pesadilla hace del cuadro una ilustración perfecta de lo que podría ser una de las bestias de la mitología europea medieval: el íncubo, un demonio que está asociado al mundo de las pesadillas y que supuestamente tiene relaciones sexuales con mujeres que, al encontrarse entre el sueño y la vigilia, yacen inmóviles sin poder hacer nada.

Hoy en día, algunos investigadores creen que la mitología que hay detrás de la figura del íncubo y su alter ego femenino, el súcubo, es en realidad una interpretación en clave sobrenatural de un trastorno del sueño perfectamente documentado científicamente.

Este trastorno se llama parálisis del sueño, y el cuadro de Füssli expresa muy bien las sensaciones que se experimentan mientras ocurre este curioso fenómeno.

¿Qué ocurre? Síntomas

El nombre de la parálisis del sueño es bastante descriptivo: es un trastorno del sueño en el que la persona es incapaz de realizar cualquier movimiento voluntario. Esto significa que, por un breve periodo de tiempo, alguien que experimente parálisis del sueño pasará por un estado de consciencia entre el sueño y la vigilia y sólo será capaz de ver lo que ocurre a su alrededor, sin poder realizar prácticamente ninguna acción física. Podrá percibir lo que ocurre a su alrededor en el lugar donde se ha puesto a descansar, pero no será capaz de moverse ni pedir ayuda.

Por supuesto, la parálisis del sueño no afecta a las funciones vitales como la respiración y el latido del corazón, ya que estos movimientos son involuntarios. Sin embargo, eso no quita que sea una sensación muy desagradable y generadora de ansiedad, entre otras cosas porque suele ir de la mano de la sensación de no poder respirar bien (al no poder controlar bien las cuerdas vocales, parece que el aire se nos escape de los pulmones sin poder hacer nada para remediarlo).

Así, es frecuente tener la sensación de asfixia o de tener dificultades para respirar, pero se trata sólo de una consecuencia de no poder controlar conscientemente los músculos, y no hay un riesgo real de ahogarse.

La parálisis del sueño puede presentarse con otros factores de naturaleza subjetiva, como alucinaciones o la sensación de tener cerca presencias extrañas o amenazantes que acechan a la persona paralizada. 

Esto se debe fundamentalmente a que aparece en una fase de transición entre el sueño y la vigilia, y hace que estas alucinaciones parezcan más reales, al ocurrir en lugares que conocemos y que pertenecen al menos parcialmente al mundo real en el que hemos estado últimamente. Por ejemplo, al principio podemos darnos cuenta de que estamos en la cama en la que nos acostamos anoche y por consiguiente en el mundo real, el de la vigilia, pero luego aparecen elementos extraños que no son posibles en la vida real, como por ejemplo sábanas que levitan, monstruos, etc.

Causas frecuentes

En términos generales, la parálisis del sueño es debida a una falta de coordinación entre algunas áreas del cerebro y la parte del sistema nervioso encargada de mandar órdenes a los músculos que pueden ser controlados voluntariamente. Esto significa que, aunque la persona haya recobrado la consciencia y se haya despertado, sus músculos siguen sin estar "conectados" al cerebro, porque siguen en el estado inerte que ocurre durante la fase REM del sueño, mientras soñamos.

Durante la fase REM, el hecho de tener los músculos aislados de lo que ocurre en nuestra consciencia es útil, porque de otro modo moveríamos en cuerpo en función de todo lo que ocurre en nuestros sueños.

Sin embargo, esta utilidad desaparece en los casos de parálisis del sueño y el mecanismo encargado de separar músculos y consciencia se vuelve en nuestra contra, dado que experimentamos aquello que tiene que ver con la vigilia y con el sueño: las alucinaciones propias de lo onírico, y la inmovilidad del mundo físico en el que realmente nos encontramos durmiendo.

Por suerte, esto se soluciona en poco tiempo, normalmente al cabo de unos segundos. De todas formas, al aparecer este fenómeno en un estado de transición entre la vigilia y el sueño, la percepción del tiempo podría verse algo alterada.

En cualquier caso, las causas exactas de este fenómeno no están claras del todo, y queda aún mucho por investigar para comprender sus mecanismos.

¿A quién le puede pasar esto?

Los diferentes estudios sobre la prevalencia de la parálisis del sueño indican que son casos poco frecuentes teniendo en cuenta la cantidad de veces que una persona se pone a dormir a lo largo de su vida, pero el número de personas que experimentarán esta parasomnia en algún momento de su vida podría ser mayoritario. En concreto, aproximadamente un 60% de la población podría llegar a pasar por una parálisis del sueño.

Sin embargo, los efectos negativos de la parálisis del sueño se encuentran en la subjetividad y las sensaciones vividas por la persona que la experimenta, así que el hecho de haber leído algo sobre este trastorno podría hacer más llevadera esta situación.

En cualquier caso, lo fundamental es que aunque la parálisis del sueño suela ser experimentada de manera desagradable, en situaciones normales no constituye una fuente de peligro, ni lleva a la asfixia a pesar de que en ocasiones la falta de control sobre los propios movimientos genera ese miedo a dejar de respirar (proceso automatizado por el propio sistema nervioso y que no depende de los actos voluntarios).

Referencias bibliográficas:

  • American Sleep Disorders Association (1990).  International Classification of Sleep Disorders:  diagnostic and Coding Manual, In Press.
  • Cheyne, J. (2003). "Sleep Paralysis and the Structure of Waking-Nightmare Hallucinations". Dreaming. 13 (3): 163–179.
  • Jalal, B.; Simons-Rudolph, J.; Jalal, B.; Hinton, D. E. (2014). "Explanations of sleep paralysis among Egyptian college students and the general population in Egypt and Denmark". Transcultural Psychiatry. 51 (2): 158–175.
  • Teculescu, D.B.; Mauffret-Stephan, E., Gaultier, C.: Familial  predisposition to snoring.  (Letter)  Thorax, 1994.