El sistema esquelético nos permite a los seres humanos gozar de la libertad de movimiento, la postura y la relación con el entorno desde una perspectiva mecánica. Este conglomerado estructural está compuesto por 206 piezas diferentes, cifra para nada desdeñable si factorizamos el peso y la estatura de nuestra especie.

Así pues, el esqueleto representa un total del 12 % del peso del individuo adulto. En una persona de 75 kilos, esto corresponde a 9 kilogramos de estructuras óseas. Para poner esta cifra en perspectiva, el centro de comandos nerviosos (el cerebro) pesa una media de kilo y poco.

No hay duda de que el esqueleto permite nuestra existencia tal y como la conocemos a día de hoy. Al fin y al cabo ¿qué sería de nuestra especie si no pudiéramos permanecer erguidos? Por desgracia, existen una serie de enfermedades del sistema óseo a tener en cuenta a lo largo de la vida del individuo adulto.

Cabe acotar que en este espacio vamos a centrarnos en enfermedades puramente de los huesos, es decir, que afectan a las estructuras óseas de forma principal. Patologías como la artrosis, la gota o la pseudogota pueden derivar en un daño de los huesos, pero afectan sobre la estructura cartilaginosa en sus primeros estadios. Aquí te presentamos las principales enfermedades del sistema óseo puramente ligadas al tejido de los huesos.

4 enfermedades del sistema óseo: nuestra base estructural puesta en peligro

En primer lugar, es necesario acotar que las enfermedades y trastornos musculoesqueléticos son mucho más comunes de lo que en un principio podría esperarse. La organización mundial de la salud (OMS) arroja una serie de cifras interesantes en lo referente al tema:

  • Los trastornos musculoesqueléticos son la principal causa de discapacidad mundial, siendo el dolor lumbar el tipo más representado en la Tierra.
  • Entre una de cada tres y una de cada cinco personas sufren una afección osteoarticular o muscular dolorosa y discapacitante.
  • Representan la proporción más elevada de afecciones dolorosas persistentes (sin tener en cuenta procesos cancerígenos).
  • Hasta la mitad de los casos están relacionados con patologías subyacentes, es decir, son trastornos multimórbiles.

Desde el nacimiento hasta los 20 años de edad, el cuerpo sintetiza y agrega más tejido óseo del que se degrada por muerte y desgaste celular. A medida que se avanza en el tiempo, el cuerpo puede no depositar hueso tan rápido como se pierde, lo cual genera diversas complicaciones desde un punto de vista óseo. Si bien es cierto que los ancianos son el grupo etario que más experimenta este tipo de patologías, no son los únicos. A continuación, encontrarás las enfermedades del sistema óseo más comunes.

1. Osteoporosis

La osteoporosis es el tipo más común de enfermedad en los huesos. Aparece cuando el cuerpo descompone más tejido óseo del que se puede reponer, lo cual debilita los huesos y promueve su lesionamiento y fracturación. Únicamente en España, se responsabiliza a esta enfermedad de 500.000 fracturas y 800.000 estancias hospitalarias al año. Además, se calcula que a la edad de 79 años, el 40 % de las mujeres sufren osteoporosis lumbar.

Según la Organización Mundial de la Salud, esta patología se hace oficial en el individuo cuando este presenta una densidad mineral ósea (DMO) menor o igual de 2,5 desviación estándar por debajo de la masa ósea promedio de personas sanas de 20 años. Esta patología fomenta la porosidad ósea (de ahí su nombre), pero se presenta de forma asintomática hasta que se producen las lesiones.

Además de la edad (un factor esencial) existen otros parámetros físicos que pueden promover la aparición de osteoporosis en el individuo, como por ejemplo el cáncer de hueso, algunos tipos de quimioterapia, antecedentes familiares, terapias esteroideas o periodos prolongados de inactividad física. Cabe destacar que las mujeres presentan una mayor predisposición ante esta patología, pues tras la menopausia se producen desajustes en los niveles de estrógeno, hormona que ayuda a mantener la densidad ósea.

2. Osteogénesis imperfecta

Cambiamos completamente de paradigma, pues al igual que la osteoporosis es una enfermedad que responde a un deterioro físico en el individuo y se presenta de forma relativamente común, la osteogénesis imperfecta es causada por mutaciones genéticas y se considera una enfermedad rara.

El 90 % de los casos de esta enfermedad se producen por mutaciones autosómicas dominantes, y afecta, de forma general, a uno de cada 15.000 recién nacidos. Esta patología se encuentra ampliamente asociada con un desorden heterogéneo del tejido conectivo, causado principalmente por una mala síntesis y deposición de colágeno (proteína estructural esencial). Por desgracia, una persona con osteogénesis imperfecta tiene el 50 % de probabilidades de transmitir el gen causante a su hijo o hija.

Esta patología se traduce en una fragilidad ósea de espectro variable, lo cual puede llegar a manifestarse con roturas de los huesos anormales sin explicaciones aparentes. Al igual que la osteoporosis es la reina de las enfermedades del sistema óseo, la osteogénesis imperfecta se considera una desafortunada excepción.

3. Infecciones bacterianas

Poca gente sabe que, al tratarse de un tejido de naturaleza celular y orgánica más (por muchos minerales que contenga y duro que sea), el hueso también puede verse afectado por microorganismos tales como las bacterias. Este es el caso de la osteomielitis, una patología causada por la bacteria Staphylococcus aureus en el 90 % de las infecciones.

Estamos ante unos microorganismos patógenos asentados en el tejido óseo que han llegado generalmente por vía hematógena, es decir, a través del torrente sanguíneo del paciente. Una vez el hueso está infectado, los leucocitos ingresan en él con intención de combatir a las bacterias, pero por el camino liberan enzimas que terminan por corroer el tejido óseo.

El pus producido por la infección se extiende por los vasos sanguíneos que irrigan al hueso, causando abscesos e impidiendo la llegada de nutrientes y oxígeno a las células óseas. Como puedes adivinar, esto se traduce en una muerte celular y necrosis de la zona afectada. Desde luego, estamos ante una patología de naturaleza muy desagradable, que además puede requerir de tratamiento antibiótico durante semanas o meses por su difícil eliminación.

Por último, en los casos más graves se puede requerir de una cirugía para la extracción del tejido óseo necrotizado. Este se rellena posteriormente con una prótesis o injerto, lo que estimula la sanación y recuperación del área afectada. Al igual que el resto de infecciones bacterianas severas, los síntomas de las infecciones óseas se expresan en primer lugar con fiebres, temblores y malestar por parte del paciente.

4. Cáncer de hueso

Como no podía ser de otra manera, parece que ningún tejido con división celular se libra de una posibilidad de desarrollar un tumor cancerígeno. Los huesos no son diferentes, pues contienen células vivas que pueden llegar a presentar una división descontrolada por mutaciones anormales, dando lugar al temido cáncer óseo.

El osteosarcoma es la variante más común de esta enfermedad, y afecta principalmente a personas jóvenes de entre 10 y 19 años de edad, pues solo el 10 % de los afectados tienen más de 60 años. Este tipo de tumor se localiza de forma más común en los huesos de los brazos, piernas y pelvis.

Cabe destacar que muchos tipos de cáncer se metastatizan en el hueso, pero esto no significa que estemos ante un cáncer óseo como tal. Un tumor de mama maligno que se ha diseminado al sistema esquelético es un cáncer de mama metastásico, no un cáncer óseo en el sentido estricto.

Conclusiones

Como hemos podido observar, en este espacio hemos tocado todos los palos posibles. Hemos puesto el ejemplo de una enfermedad ósea “natural”, otra heredable genéticamente y muy extraña, una tercera de origen infeccioso y la última por un proceso cancerígeno.

Desde luego, esto pone en evidencia el amplio espectro de enfermedades que pueden llegar a afectar al sistema esquelético del ser humano. De todas formas, la sintomatología es más o menos homogénea en casi todas las patologías: se observa una mayor facilidad a la fracturación de los huesos o un posible dolor e hinchazón localizados en el área afectada.

Referencias bibliográficas:

  • Cáncer de hueso, cáncer.org. Recogido a 8 de septiembre en https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-hueso/deteccion-diagnostico-clasificacion-por-etapas/senales-sintomas.html
  • Cramer, J. A., Gold, D. T., Silverman, S. L., & Lewiecki, E. M. (2007). A systematic review of persistence and compliance with bisphosphonates for osteoporosis. Osteoporosis International, 18(8), 1023-1031.
  • Enfermedades de los huesos, MedlinePlus.gov. Recogido a 8 de septiembre en https://medlineplus.gov/spanish/osteogenesisimperfecta.html
  • Gutiérrez-Díez, M. P., Molina Gutiérrez, M. A., Prieto Tato, L., Parra García, J. I., & Bueno Sánchez, A. M. (2013). Osteogénesis imperfecta: nuevas perspectivas. Rev Esp Endocrinol Pediatr, 4(160), 75-85.
  • Osteoporosis, cáncer.net. Recogido a 8 de septiembre en https://www.cancer.net/es/asimilaci%C3%B3n-con-c%C3%A1ncer/efectos-f%C3%ADsicos-emocionales-y-sociales-del-c%C3%A1ncer/manejo-de-los-efectos-secundarios-f%C3%ADsicos/osteoporosis
  • Trastornos musculoesqueléticos, Organización Mundial de la Salud (OMS). Recogido a 8 de septiembre en https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/musculoskeletal-conditions#:~:text=Los%20trastornos%20de%20este%20tipo,sist%C3%A9micas%2C%20como%20la%20artritis%20reumatoide.