Podemos entender "fuerza de voluntad" como ese constructo social al que se hace referencia tan a menudo, muy parecido a "buena actitud", "trabajar duro por algo" o “ponerle ganas a las cosas”.

En los últimos años se ha promovido mucho una actitud de positividad que a veces llega al extremo, reduciendo las probabilidades de éxito de cualquier empresa a una mera cuestión de "ponerle ganas" a las cosas.

La mayoría de personas no tienen problemas con su "fuerza de voluntad"

La realidad es que muchas personas con problemas psicológicos de cualquier tipo tienen capacidad de fuerza de voluntad perfectamente normal, muy buena actitud, etc. Directivos de grandes empresas que desarrollan problemas de ansiedad o de adicción a la cocaína, madres y padres de familia.

¿Dirías que personas al cargo de una gran organización o de una familia tienen poca fuerza de voluntad? La mayoría contestaríamos un rotundo "No" por respuesta, porque para hacer lo que hacen en el día a día, hace falta mucho de ese constructo social llamado "fuerza de voluntad".

Entonces, la fuente de los problemas psicológicos que puedan tener esas personas en su contexto específico no parece ser su falta de fuerza de voluntad.

Una postura de culpabilización

Muchas personas que llegan a terapia (por casi cualquier tema), cuando se les preguntan por cuál creen que es el origen de sus problemas, relatan que debe de ser su fuerza de voluntad, que no son personas fuertes, y que han venido a terapia a "aprender a ser más fuertes".

Por socialización, muchas personas llegan a terapia con esas posturas de auto-culpabilización, de baja auto-estima, de bajo sentido de la auto-eficacia.

Se podrían explicar estas situación también desde la perspectiva del locus de control interno negativo. Esto quiere decir que, ante determinamos eventos, la persona tiene una tendencia a señalarse a sí misma como principal responsable de los acontecimientos y sus resultados, pero mayoritariamente cuando los sucesos son negativos, y muy poco a menudo con las victorias o resultados positivos.

Explicado de un modo más coloquial, el diálogo interno de la persona a menudo puede ser parecido a cosas como "soy débil", "todo es culpa mía", "si yo fuese diferente, todo sería distinto", “no tengo fuerza de voluntad", o "no he puesto suficientes ganas, por eso ha ocurrido esto". Pero las cosas suelen ser mucho más complejas que una simple cuestión de “querer”.

No todo es cuestión de ganas

Sí, las frases motivacionales pueden animarnos y hacernos sentir bien en determinados momentos. En muchos casos, de manera muy sutil, ese discurso de "si quieres puedes" puede hacer pensar a la persona "no he podido, eso es que no he querido suficiente". Y desgraciadamente, no siempre depende todo de nuestra actitud.

Tener una actitud proactiva y energética ante la vida ayuda, puede mejorar las cosas en muchos contextos, pero no siempre explica la mayor parte del éxito. En cualquier situación, van a existir multitud de factores que están lejos de nuestro control.

Entonces, por muchas "ganas" que le pongamos a algo, siempre existe la posibilidad de que las cosas no salgan como nos gustaría.

No todo depende de nuestra actitud, el contexto es importante, y a veces habrá elementos del contexto que no dependerá de nosotros cambiar. Podemos, debemos cambiar elementos de nuestros contextos, pero no siempre va a estar bajo nuestra elección. A veces, simplemente, las cosas salen mal.

Cualquiera puede decir frases bonitas, un profesional puede hacer mucho más

Un psicólogo no va a reducir sus años de formación y experiencia a repetir frases motivacionales de libros y redes sociales. Si estas cosas fuesen suficientes para conseguir cambios significativos en la vida de las personas, el mundo sería muy diferente en estos momentos.

Si tienes problemas psicológicos de cualquier tipo, un psicólogo competente te ayudará a poner una actitud proactiva ante los acontecimientos, sí, pero también te ayudará a identificar esos elementos y factores que no dependen de ti, y así desarrollar una actitud de aceptación y optimismo realista. No solo eso, sino a establecer pautas de cambio adaptadas al contexto único de la persona, teniendo en cuenta los últimos consensos científicos en cuanto a la conducta humana.

A veces, a pesar de esforzarnos mucho por algo, es posible que no lo consigamos. Y con esta actitud, la persona no caerá tan fácilmente en la culpabilización y el diálogo interno castigador.

Ojalá todas las cosas fuesen solo una cuestión de fuerza de voluntad. No podemos con todo. Podemos bastante, pero no con todo.

Psicoterapia de verdad, más que frases motivacionales

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