¿Qué es la Herida de Abandono?

Exploramos los efectos de la herida de abandono y su relación con el apego.

¿Qué es la herida de abandono?
Pexels

¿ERES PSICÓLOGO/A EN ?

Destaca entre toda tu competencia profesional.

¿Cómo te sientes hoy?

Muy mal

Excelente

Hay personas que aprendieron muy pronto a no necesitar demasiado. A observar, a adaptarse, a no pedir más de lo justo, porque en algún momento sentir se volvió incómodo. De adultas suelen ser responsables, atentas, incluso fuertes, pero cuando un vínculo importa de verdad aparece una inquietud que no saben muy bien de dónde viene.

Muchas miran su infancia y dicen que fue buena, que no faltó nada esencial. Sin embargo, no todo abandono deja escenas claras. A veces vive en silencios largos, en emociones que nadie supo cómo gestionar en su momento.

De eso habla la herida de abandono, de una experiencia temprana que sigue activándose en las relaciones actuales, y hoy conoceremos más al respecto.

Las heridas de la infancia: entender de dónde venimos

En psicología se habla de heridas de la infancia para describir experiencias tempranas que dejaron una marca emocional duradera. No son etiquetas cerradas ni diagnósticos clínicos, sino formas de comprender cómo ciertas vivencias influyen en la manera de vincularnos, de valorarnos y de reaccionar ante el mundo.

Comprender estas heridas sirve porque ordena la historia personal y reduce la autoexigencia, ya que muchas reacciones dejan de verse como “defectos”.

Estos conceptos se apoyan en la teoría del apego, desarrollada por John Bowlby y ampliada por Mary Ainsworth, y más adelante fueron difundidos por autoras y autores que llevaron estas ideas al terreno del autoconocimiento, como Susan Anderson o investigadores del trauma relacional.

Gracias a estos enfoques hoy se entiende que lo emocional también se aprende, sobre todo en la infancia, cuando dependemos por completo de quienes nos cuidan.

La herida de abandono y sus raíces emocionales

La herida de abandono aparece cuando una persona, durante su infancia, percibe que el vínculo principal no es estable. Esto no implica siempre ausencia física. Muchas veces el adulto estaba ahí, pero sin disponibilidad emocional, sin escucha, sin respuesta a lo que el niño o la niña sentía.

El mensaje que se graba no suele ser consciente, pero sí claro: “si necesito demasiado, me quedo solo”.

Factores como estrés constante, enfermedades, duelos no elaborados o conflictos de pareja pueden limitar la capacidad emocional de los cuidadores. No hace falta intención dañina para que el efecto exista.

El sistema emocional infantil registra esa falta de sostén y la traduce en miedo a perder el vínculo, y ese temor se reactiva más tarde en relaciones adultas, amistades o incluso en el trabajo.

Cómo se manifiesta la herida de abandono

Esta herida no se presenta igual en todas las personas. Algunas la viven desde la necesidad intensa de cercanía y otras desde el cierre afectivo. Hay patrones que se repiten, aunque cada historia tenga matices.

Antes de entrar en ellos, conviene aclarar algo: muchas de estas conductas buscan protección. Funcionaron en su momento, pero hoy generan malestar.

A continuación, mencionaremos algunas señales frecuentes en la vida adulta:

  • Hipervigilancia en los vínculos, ya que cualquier cambio de tono, distancia o silencio se interpreta como señal de posible pérdida.
  • Dependencia emocional, con dificultad para separarse de relaciones que no cuidan, debido a que la idea de ruptura activa mucho miedo.
  • Apego evitativo, donde se reduce la implicación afectiva para no exponerse, manteniendo una sensación de control que en realidad aísla.
  • Autoimagen frágil, sostenida por una voz interna que cuestiona el propio valor y anticipa el rechazo.
  • Dificultad para pedir apoyo, porque en el fondo existe la expectativa de no ser escuchado o de molestar.
  • Ansiedad relacional, que aparece sobre todo cuando el vínculo importa, no tanto con personas lejanas.

Claves para gestionar la herida de abandono

Trabajar esta herida implica revisar la relación contigo y con los demás, poco a poco y con bastante honestidad. No es cuestión de borrar el pasado, porque es imposible, sino de dejar de repetirlo en automático.

Estas son algunas cosas que puedes hacer para hacer el camino más ligero y evitar que la herida de abandono se active en exceso:

1. Revisar las creencias que sostienen el miedo

Muchas personas viven con ideas muy arraigadas como “si muestro lo que necesito, me dejan” o “tengo que adaptarme para que se queden”. Identificar estas frases internas permite cuestionarlas, ya que hoy ya no dependes de la misma forma que antes. Escribirlas y contrastarlas con la realidad actual ayuda bastante.

2. Aprender a regular la ansiedad relacional

Cuando el miedo al abandono se activa, el cuerpo reacciona rápido. Técnicas sencillas de respiración, atención al cuerpo o pausas conscientes ayudan a bajar la intensidad antes de actuar impulsivamente. No se busca eliminar la emoción, sino atravesarla sin que dirija todas las decisiones.

3. Trabajar el vínculo contigo

Cuidar esta herida implica desarrollar una relación interna más consistente. Prácticas como escribir un diario emocional, validar lo que sientes sin juzgarte o responderte con el mismo respeto que darías a alguien querido fortalecen esa base interna que antes faltó.

4. Revisar la forma de vincularte

Observar qué tipo de relaciones eliges, qué límites te cuesta poner y qué sueles tolerar por miedo a quedarte solo abre mucha información. Aprender a construir vínculos donde haya reciprocidad requiere práctica, pero también paciencia contigo, porque cambiar patrones lleva tiempo.

5. Pide acompañamiento terapéutico

El trabajo con profesionales especializados en apego o trauma relacional ofrece un espacio seguro donde explorar estas experiencias. La relación terapéutica, bien llevada, también se convierte en una referencia distinta de vínculo, donde la presencia y la constancia ayudan a reorganizar lo aprendido.

Adhara Psicología

Adhara Psicología

CENTRO DE PSICOLOGÍA HUMANISTA & MEDITACIÓN

Profesional verificado
Madrid
Terapia online

Entender la herida de abandono no te encierra en una historia pasada, más bien te da contexto. Y desde ese contexto se vuelve posible relacionarte de otra manera, contigo y con quienes te rodean, con más claridad y menos miedo.

Newsletter PyM

La pasión por la psicología también en tu email

Únete y recibe artículos y contenidos exclusivos

Suscribiéndote aceptas la política de privacidad

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Adhara Psicología. (2026, enero 22). ¿Qué es la Herida de Abandono?. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/que-es-herida-de-abandono

Artículos relacionados

Artículos nuevos

Quizás te interese

Consulta a nuestros especialistas