Un resumen de cómo se desarrolla la relación terapeuta-paciente en el inicio de la terapia. Pxhere.

A pesar de que con cada vez mayor frecuencia se está superando la resistencia o reticencia de asistir a terapia psicológica, aun existen con cierta asiduidad ciertos temores sobre lo que puede implicar consultar con un psicólogo un problema emocional.

Uno de los principales miedos que la persona experimenta puede guardar relación con el desconocimiento de cómo es la primera de terapia. Por ello, a continuación se exponen los aspectos que, con mayor frecuencia, se abordan en el primer encuentro con un profesional de la psicología inscrito dentro de la corriente cognitivo-conductual.

La entrevista inicial

Según lo indicado por Betisa Bárez (2018), hay tres objetivos principales que se plantea el psicólogo a abordar con el potencial paciente en una primera visita:

En primer lugar se pretende establecer un clima positivo de comodidad y confianza entre ambas partes, de forma que se comience a establecer las bases de un primer vínculo terapéutico que permita el posterior trabajo conjunto durante el proceso de intervención.

Además, en este primer intercambio el profesional se inicia el proceso de recogida de datos sobre el motivo de consulta expuesto por el paciente, a fin de realizar una aproximación conceptual sobre la demanda indicada.

Esta finalidad va a permitir al psicólogo elaborar una idea más detallada de la problemática consultada por el paciente y así comprenderla más profundamente. En última instancia también va a posibilitar determinar si tal profesional deviene la persona indicada para atender dicha consulta o si, por el contrario, debe plantearse derivar el caso a otro profesional más especializado o más adecuado a las necesidades del paciente.

Finalmente, en este primer encuentro el psicólogo informa sobre las condiciones y reglas que van a enmarcar las sesiones terapéuticas a realizar a partir de ese momento. Este conjunto de información se denomina “encuadre” y consiste en una serie de normas o principios procedimentales que tienen la función de delimitar por ambas partes cómo se van a efectuar las citas, qué cabe esperar de ellas y qué estructura y/o método de trabajo conjunto se va a seguir durante el proceso de tratamiento psicológico.

¿Qué contenidos concretos se abordan en la entrevista inicial?

En cuanto a la información sobre la que el profesional pregunta al paciente para la recogida de datos iniciales, esencialmente se encuentran las siguientes áreas:

1. Los datos demográficos del paciente

Estos incluyen la edad, el lugar y la fecha de nacimiento, así como datos sobre su ocupación profesional y una breve descripción de las personas con las que convive y que conforman la denominada familia nuclear.

2. La exposición de la consulta

Se refiere a los momentos en los que el paciente expone las diferentes áreas causantes de su malestar personal. Se incluyen detalles iniciales sobre su inicio y evolución hasta el momento actual.

En este punto se trata también el grado de interferencia que la(s) problemática (s) conllevan en su desempeño vital diario.

Finalmente, en este área cabe indagar también sobre las expectativas que presenta el paciente respecto del proceso terapéutico y si se ha sometido a algún otro seguimiento psicológico con anterioridad.

3. Explicación

Dependiendo de la consulta solicitada, el psicólogo puede realizar una breve explicación sobre cómo va a proceder en las siguientes visitas y qué estructura de procedimientos va a seguir a continuación. Este aspecto no debe confundirse con el hecho de que el profesional efectúe en la primera sesión una devolución o hipótesis diagnóstica del caso.

Pese a que de forma habitual el paciente tienda a esperar que el terapeuta determine ya en el primer encuentro una valoración profesional clara, parece fundamental que este adopte una postura más prudente.

En este sentido, Betisa Bárez (2018) indica que, de forma usual, el psicólogo necesita una media de unas cuatro sesiones de entrevista inicial para que pueda disponer de la información suficiente sobre la consulta expuesta por el paciente, y de todas las circunstancias que la rodean, a fin de encontrarse habilitado para realizar una sesión de devolución bien fundamentada.

4. El encuadre

Como se indicaba anteriormente, deviene el marco normativo en el que se rige todo el proceso psicológico establecido entre el terapeuta y el paciente (Betisa Bárez, 2018). En concreto, este área de contenidos se compone del acuerdo sobre los siguientes elementos:

  • Los horarios, es decir, la duración y la frecuencia de las sesiones.
  • La planificación de las citas y si se va a aplicar una política de cancelación de las mismas.
  • La delimitación del contacto fuera de las visitas, si va a estar permitido y en qué términos.
  • El espacio en el que se va a desarrollar la intervención psicológica.
  • La estructura y las temáticas a abordar en las sesiones de terapia.
  • Las cuestiones relativas a la confidencialidad de los datos y en qué supuestos se va a romper dicho principio deontológico. En este punto cabe informar sobre la posibilidad de contactar con otras entidades u organizaciones que puedan estar atendiendo al paciente, por ejemplo el personal del centro escolar al que asiste el paciente, otros profesionales de la salud primaria, psiquiatras, etc.
  • Los elementos y componentes a partir de los que se va a conformar cada sesión, por ejemplo: exposición de una técnica, revisión de las tareas indicadas a realizar entre las sesiones, si va a realizarse un proceso de evaluación psicológica previa a la intervención, etc.

A modo de conclusión

Lo expuesto en este artículo puede ser de utilidad para minimizar las resistencias que puede presentar un paciente a la hora de decidirse a realizar una consulta psicológica, puesto que el hecho de conocer qué aspectos se tratan en el primer encuentro entre ambas partes puede facilitar que la persona disponga de unas expectativas más realistas y más concretas, logrando así disminuir el temor al desconocimiento que esta acción puede despertarle.

Referencias bibliográficas:

  • Betisa Pérez Palomo, N. (2018). Habilidades básicas del psicólogo sanitario. Ediciones CEF: Madrid.