Un recurso usado por los psicólogos para detectar sistemas de creencias. Unsplash.

Nuestros pensamientos son productos cognitivos que se ven moldeados por dichas creencias, las cuales en fases más conscientes toman forma de supuestos que explican qué ocurre si se cumplen ciertas condiciones.

Sin embargo, detrás de todo ello existen nuestras creencias nucleares más básicas, las cuales son duraderas y de difícil modificación. Las creencias nucleares se encuentran como hemos dicho detrás de gran parte de nuestra manera de ver la realidad y a nosotros mismos.

En este sentido aquellas personas con unas creencias especialmente rígidas o que hayan interiorizado valores y creencias profundas que entren en conflicto con cómo son o cómo viven pueden sentir un gran sufrimiento, y pueden requerir de ayuda psicológica para modificarlas. Para ello lo primero va a ser sacar las creencias nucleares a la luz a partir de nuestros pensamientos, algo para lo que podemos utilizar técnicas como la técnica de la flecha descendente.

Técnica de la flecha descendente

Recibe el nombre de técnica de la flecha descendente a una técnica básica dentro de la corriente cognitivo-conductual que se caracteriza por buscar localizar las creencias nucleares y más profundas del sujeto, de tal modo que podamos hacer conscientes dichas creencias y trabajarlas en el caso de que resulten desadaptativas.

Puede utilizarse en cualquier tipo de problemática, si bien es especialmente útil en aquellas en las que el sujeto manifiesta algún tipo de dificultad para consigo mismo o bien por la existencia de alguna manera de actuar que le es disfuncional.

La técnica en cuestión tiene una base aparentemente simple: se trata de partir de los pensamientos del paciente para ir preguntando por el significado de dichos pensamientos, qué dicen estos del propio sujeto o qué significaría para el sujeto si estos fueran o no ciertos.

A partir de la respuesta a esta cuestión, se repite la pregunta realizada o se utiliza alguna otra equivalente con el fin de buscar pensamientos y creencias en los cuales se sustenten los pensamientos que hayan surgido tras la reflexión. Este proceso se vuelve a repetir una y otra vez hasta que la persona no pueda dar una respuesta, o bien esta no le resulte creíble.

Por poner un ejemplo, una persona puede manifestar que es muy perfeccionista y que necesita hacer las cosas bien, lo que cuando se le pregunta por lo que esto significa para dicha persona puede responder que cuando hace las cosas bien se le felicita, lo que puede llevar a analizar la idea de que necesita ser reconocido por los demás, lo que a su vez puede llevar a la creencia de que la persona no se ve válida a sí misma.

¿Cómo se usa en terapia?

El nombre de flecha descendente proviene del hecho de que se va desde un pensamiento concreto (el cual generalmente se busca que sea respecto a un aspecto disfuncional, una autoexigencia o una dificultad para con uno mismo) hacia las creencias que lo sustentan, adentrándose cada vez más en los elementos y creencias más nucleares y profundos.

Además de para evaluar creencias también puede utilizarse para valorar qué elementos empleamos a la hora de establecer conclusiones respecto a una acontecimiento determinado, concretamente a la hora de valorar qué pruebas o elementos se utilizan para llegar a una determinada conclusión.

La técnica de la flecha descendente es una técnica útil de cara a lograr identificar creencias profundas por parte de un paciente. Esto ya de por sí tiene cierto efecto terapéutico, ya que permite sacar a la luz y expresar creencias y pensamientos profundos de tal modo que el sujeto reflexiona y procesa contenidos que a veces no se reconoce a sí mismo.

Sin embargo por lo general esta técnica suele ser solo un primer paso, previo a la realización de otras técnicas que permitan comprobar o modificar dichas creencias en caso de que al paciente le resulten disfuncionales. En este sentido se suelen emplear diferentes técnicas de reestructuración cognitiva, así como el diálogo socrático o la formulación de experimentos conductuales.

Sin embargo, aunque la flecha descendente es fundamentalmente cognitiva ello no implica que las técnicas que tengan que seguirla tengan que serlo también: es posible aplicar técnicas de otras corrientes psicológicas como la sistémica, la humanista o incluso la psicodinámica para trabajar las creencias nucleares que se descubran.

¿En qué problemas se utiliza?

La técnica de la flecha descendente es una técnica bastante básica y de gran utilidad, que puede ser empleada en una gran mayoría de trastornos y alteraciones que se vean explicadas por las creencias del paciente y los posibles sesgos que estos generen.

De entre las múltiples dificultades en las que se puede aplicar, algunos ejemplos dentro del ámbito clínico pueden ser la depresión mayor, el trastorno obsesivo compulsivo o trastornos de la personalidad.

En general puede emplearse en cualquier problemática en que se presenten creencias rígidas o un elevado nivel de autoexigencia. Aún sin que exista ningún tipo de trastorno, personas que han tenido un entorno o una educación rígidas o presentan problemas de autoestima pueden beneficiarse del uso de la flecha descendente para bucear en las creencias que los sustentan.

Referencias bibliográficas:

  • Bados, A. y García Grau, E.(2010). La técnica de la reestructuración cognitiva. Universitat de Barcelona. Facultat de Psicologia, Departament de Personalitat, Avaluació i Tractament Psicològics.
  • Burns, D.D. (1990). Sentirse bien. Barcelona: Paidós.