¿Existía la medicina en la Prehistoria?

Hacemos un breve recorrido por la enfermedad y su cura en el Paleolítico y el Neolítico.

Existía la medicina en la Prehistoria

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Si pensamos en el concepto ‘medicina’, probablemente pensaremos en la contemporaneidad. Ni siquiera nos vendrán a la cabeza según qué épocas históricas, ya que, miradas desde nuestra perspectiva, la concepción de enfermedad y curación que poseían nuestros antepasados era bastante precaria. Incluso puede que lleguemos a preguntarnos si, en determinados periodos, existió la medicina como tal.

La respuesta es sí, aunque nos sorprenda. Y es que las técnicas de curación pueden observarse incluso en los animales. Actualmente, no existen dudas de que muchas especies animales conocen cómo curar heridas con ciertos vegetales; los científicos han estudiado diversos comportamientos que giran alrededor de la curación natural, especialmente en primates.

Por tanto, si en los animales percibimos esta capacidad de reconocer que algo anda mal y cómo solucionarlo, ¿por qué pensar que nuestros parientes de la Prehistoria no lo hacían? En este artículo hacemos un breve recorrido por la enfermedad y su cura en el Paleolítico y el Neolítico.

Medicina en la Prehistoria: la anécdota del fémur curado

Por supuesto, los seres humanos siempre han padecido enfermedades similares, así como infecciones y fracturas. En la Prehistoria, cuando los hombres y las mujeres eran trashumantes y, además, cazaban, existían muchas más posibilidades de padecer algún daño.

También en el parto, pues nuestro bipedismo, magnífico para nuestra locomoción, resultó ser muy dañino para las mujeres parturientas. Los arqueólogos han encontrado numerosos huesos prehistóricos con evidencias de haber sido fracturados y posteriormente rehabilitados.

También se han hallado restos de personas de las que se ha podido averiguar, a través de su ADN, que padecían enfermedades congénitas que las hacían especialmente vulnerables y que, aún así, habían alcanzado una esperanza de vida considerable. Todo ello demuestra que los humanos prehistóricos se ayudaban unos a otros e intentaban paliar su dolor físico.

La antropóloga Margaret Mead dijo supuestamente en una ocasión (nunca se ha podido comprobar la veracidad de esta anécdota) que, para ella, el hallazgo más temprano y evidente de civilización humana era un fémur curado que databa del Paleolítico. Que la anécdota sea o no cierta es secundario: lo importante es que, en efecto, aquellos primeros humanos tenían conciencia del dolor ajeno y se ayudaban mutuamente.

¿De qué enfermaban los hombres y las mujeres del Paleolítico?

Así pues, una de las primeras manifestaciones de medicina del Paleolítico son los numerosos huesos curados que se han encontrado en los yacimientos. Unas roturas que, de no haber sido por los cuidados del grupo, no habrían podido ser solventadas, por lo que el individuo en cuestión habría muerto irremediablemente.

Además de los traumas óseos, los humanos de la Prehistoria también padecían enfermedades congénitas y, muy a menudo, degenerativas, como artrosis y artritis. De nuevo, el cuidado general del grupo hizo posible que estas personas alcanzaran la edad adulta de forma más o menos satisfactoria.

Por último, debemos contemplar también las enfermedades infecciosas, que se intentaban curar con plantas conocidas por sus propiedades antibacterianas. Uno de los casos más famosos es Ötzi, la ‘momia del hielo’, un hombre adulto encontrado en los Alpes de Ötzal (de ahí su nombre), que murió hace 5.000 años y fue momificado de forma natural por el frío y el hielo de la zona.

Ötzi llevaba una especie de botiquín de emergencia para que le ayudara en su viaje trashumante en caso de que se sintiera indispuesto. En este ‘botiquín’ se encontraron, entre otras sustancias, restos del hongo Piptoporus betulinus, que sabemos que posee propiedades antibacterianas y es útil para eliminar parásitos intestinales.

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Por tanto, estas comunidades prehistóricas conocían y transmitían de padres a hijos las propiedades de ciertos hongos y vegetales que, por experiencia, sabían que eran muy efectivos para curar ciertas infecciones o malestares físicos.

Otro ejemplo claro de esta transmisión de sabiduría curativa lo encontramos en el yacimiento de la Cueva del Sidrón, en Asturias (España), donde se hallaron restos de hombres y mujeres neandertales. La arqueóloga Karen Hardy y su equipo analizaron el sarro de las piezas dentales encontradas y descubrieron que, en los dientes de un Neandertal joven, había restos de planta de manzanilla (Matricaria recutita) y de milenrama (Achillea millefolium).

Lo curioso del caso es que estas plantas no poseen prácticamente ningún nutriente, pero son, en cambio, remedios probados para ciertos malestares físicos, especialmente estomacales en el caso de la manzanilla y relacionados con infecciones e inflamaciones en el de la milenrama.

De hecho, es bastante probable que, además de ingerirlas, los hombres y las mujeres prehistóricos usaran este tipo de hierbas para producir pastas aplicables a las heridas y acelerar de esta forma su curación y cicatrización. Otro posible uso era, seguramente, bajar la fiebre, puesto que esta es otra de las propiedades de la milenrama y de otras especies vegetales.

No es de extrañar, pues, que de la misma forma que nosotros viajamos con un ‘botiquín de emergencia’, nuestros antepasados se movieran de un lugar a otro con su propia bolsa de medicinas, como en el caso de Ötzi. Y, en cualquier caso, los amplios conocimientos que estas personas poseían sobre las propiedades de las plantas hacía que pudieran reconocerlas y recolectarlas en caso de necesidad. De hecho, vegetales como la manzanilla y la milenrama están presentes en gran parte del globo.

El curioso caso de la trepanación de cráneos

Uno de los procesos más curiosos y que ha llamado más la atención de los expertos es la trepanación de cráneos, muy habitual en el Neolítico. Lo sabemos porque han aparecido numerosos huesos craneales perforados, cuyo boquete tenía todos los indicios de haber sido hecho en vida del individuo. La pregunta es: ¿tenían estas trepanaciones un objetivo medicinal, o simplemente ritual?

Los primeros vestigios de trepanación datan del primer Neolítico, de hace unos 10.000 años, y fueron hallados en el norte de África, Ucrania y Portugal. Lo que más llama la atención de los expertos es la gran extensión de la práctica, pues se han encontrado cráneos trepanados también en México y Japón, lugares abismalmente alejados de la Península Ibérica. ¿Se trata, pues, de una práctica medicinal que viajó con las comunidades humanas en su periplo por el globo?

Otra pregunta que nos puede venir a la mente es cuál era el índice de supervivencia. Porque, a priori, no parece que perforar el cráneo sea un método seguro. Pues bien; la realidad es que se calcula que el 30% de los individuos sometidos a una trepanación sobrevivían y vivían más allá de la intervención, incluso algunos años más.

Aún así, ese 70% restante es un porcentaje de fallecidos suficientemente alto como para descartar la trepanación como método curativo. Sin embargo, se siguió haciendo durante todo el Neolítico. ¿Por qué?

Migrañas prehistóricas

Una de las teorías que barajan los expertos es que la trepanación servía para aliviar fuertes migrañas, o incluso para ‘curar’ enfermedades mentales. Esta hipótesis convive con otra, que sostiene que las perforaciones craneales prehistóricas obedecían más bien a una intención ritual.

En este sentido, Elena Batieva, antropóloga de la Universidad Federal del Sur, en Rusia, encontró en las excavaciones que dirigía una serie de cráneos que presentaban trepanaciones pero que poseían todos los indicios de haberse hecho en personas sanas; es decir, carecían de indicación alguna que probara la existencia de un posible tumor que estuviera provocando el malestar. De cualquier forma, esto no descarta los fines médicos, ya que la perforación craneal podría deberse a un intento de curación de un comportamiento ‘no deseado’.

En todo caso, el crecimiento del hueso alrededor de la perforación (el denominado callo óseo) atestigua la supervivencia del individuo en un 30% de los casos, como ya hemos apuntado. Miguel Botella, director del Departamento de Antropología Física de la Universidad de Granada, considera esta cifra altamente satisfactoria, teniendo en cuenta que, en épocas posteriores, la tasa de supervivencia solo alcanzaba el 1%.

La influencia de los espíritus

Paralelamente al conocimiento medicinal que pudieran poseer los hombres y las mujeres de la Prehistoria, es más que probable que existieran también creencias religiosas relacionadas con la enfermedad. Así, esta podría estar vinculada a menudo con la presencia de (malos) espíritus.

En este caso, el chamán de la tribu tendría un papel primordial, lo mismo que sucede en muchas de las poblaciones primitivas actuales. Puede que el ritual se efectuara cuando los remedios naturales no producían efecto, o en algunos casos muy concretos relacionados con la posesión de espíritus malignos (como en el caso de las migrañas o la epilepsia).

En todo caso, hasta qué punto intervenían las creencias en el intento de control de la enfermedad es desconocido, puesto que no poseemos ningún escrito prehistórico que explique cómo se resolvían este tipo de procedimientos. Y, por otro lado, este mismo chamán era asimismo, y muy a menudo, el receptor de toda la farmacopea registrada por la experiencia del grupo y transmitido de padres a hijos y/o de chamán a chamán.

Conclusiones

A la pregunta de si existía la medicina en la Prehistoria debemos decir, a la luz de los hallazgos, que sí, existía. Ahora bien: no se trataba, por supuesto, de una medicina tal y como la entendemos hoy en día.

En primer lugar, se trataba de una medicina vinculada esencialmente al mundo natural. Los hombres y las mujeres de la Prehistoria conocían, por experiencia, las propiedades de las plantas y de ciertos hongos, y explotaban estas cualidades para su propio alivio, de forma muy parecida a lo que hacen hoy en día algunas especies animales.

Por otro lado, los testimonios óseos que nos han llegado verifican que existía el cuidado a los enfermos, que permitían recomponer un hueso roto o que una persona con una enfermedad importante alcanzara una edad superior a la estimada por su condición.

Un caso curioso es el de las trepanaciones: es relativamente reciente (los primeros restos son del Neolítico) y el crecimiento de los huesos después de la intervención es testigo de que más o menos un 30% de los intervenidos sobrevivía a la operación. Ahora bien: ¿tenía relación con la medicina, o era más bien algo ritual? Como casi todo en la Prehistoria, los interrogantes siguen abiertos.

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  • BERMÚDEZ, F., e HIDALGO, J.M. (2023), Paleopatología: las enfermedades de la prehistoria, Editorial Salvat.
  • CAMPILLO, D. (2007), La trepanación prehistórica, Edicions Bellaterra
  • SADURNÍ, J.M., Descubren un cráneo con evidencias de una trepanación en Çatal Hüyuk, artículo publicado en National Geographic Historia, diciembre de 2023
  • Web oficial del Museo de Arqueología del Tirol del Sur (Bolzano): https://www.iceman.it/en

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Sonia Ruz Comas. (2026, enero 21). ¿Existía la medicina en la Prehistoria?. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/cultura/existia-medicina-en-prehistoria

Periodista

Licenciada en Humanidades y Periodismo por la Universitat Internacional de Catalunya y estudiante de especialización en Cultura e Historia Medieval. Autora de numerosos relatos cortos, artículos sobre historia y arte y de una novela histórica.

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