Puede que el conflicto no empiece con una gran discusión, sino con pequeñas escenas diarias: el móvil en la mesa, la puerta cerrada, respuestas cortas cuando preguntas qué hacen en redes.
Como padre o madre, notas que algo te inquieta, aunque no siempre sabes ponerle nombre. Te informas, lees, escuchas opiniones muy distintas y terminas con más dudas que certezas.
En el fondo, lo que te preocupa no es la tecnología en sí, sino cómo ayudar a tu hijo o hija a usarla sin que las redes sociales se vuelvan el centro de todo. Por eso hoy te daremos 5 claves para que tus hijos puedan gestionar sus redes sociales con mayor equilibrio y seguridad.
- Artículo relacionado: "Crianza respetuosa de niños y niñas: 6 consejos para padres"
El uso excesivo de redes sociales y cómo impacta en distintas áreas de la adolescencia
El tiempo que las personas adolescentes pasan en redes sociales no afecta solo a una parte de su vida. Su impacto suele ser transversal, porque el cerebro, las emociones y las relaciones todavía están en plena construcción.
Cuando el uso se desborda, aparecen señales que a veces se confunden con “cosas de la edad”, pero que merecen atención. Además, el problema no suele ser una red social concreta, sino la forma en que se integran en la rutina diaria.
El uso nocturno, la comparación constante o la dificultad para desconectarse influyen más de lo que parece. Y no hablamos necesariamente de prohibir, sino de entender qué áreas se ven más tocadas. Entre ellas:
1. Salud emocional y autoestima
Las redes sociales exponen a una comparación constante. Likes, cuerpos, vidas editadas y opiniones rápidas pueden afectar la forma en que una persona adolescente se valora, porque aún está formando su identidad. Esto puede derivar en inseguridad, ansiedad o una sensación persistente de no ser suficiente.
2. Sueño y descanso
El uso prolongado del móvil, sobre todo por la noche, altera los ritmos de sueño. La falta de descanso influye en el estado de ánimo, la concentración y la tolerancia a la frustración, lo que luego se refleja en discusiones, cansancio o apatía durante el día.
3. Relaciones sociales presenciales
Cuando gran parte del vínculo ocurre a través de una pantalla, las habilidades sociales cara a cara pueden debilitarse. Aparecen dificultades para expresar emociones, resolver conflictos o sostener conversaciones sin un dispositivo de por medio.
4. Rendimiento académico
La multitarea constante, las notificaciones y el consumo rápido de contenido afectan la atención. Estudiar con el móvil cerca suele alargar tareas sencillas y generar más frustración, ya que el cerebro salta de un estímulo a otro sin pausa.
5. Exposición a riesgos digitales
Ciberacoso, contactos no deseados o contenidos inadecuados forman parte del entorno digital. Sin acompañamiento de un adulto, muchas situaciones pasan desapercibidas, porque no siempre se cuentan por miedo, vergüenza o por pensar que “no es tan grave”.
El papel de los cuidadores en un uso más equilibrado de las plataformas digitales
El acompañamiento adulto no consiste en vigilar cada paso, sino en ofrecer una referencia clara. Las personas adolescentes observan más de lo que escuchan, pues el ejemplo cotidiano deja huella. Si el teléfono está siempre presente en las comidas o en las conversaciones, el mensaje se transmite sin palabras.
También influye la coherencia. Poner límites que luego no se respetan genera confusión y cansancio. En cambio, cuando las normas se explican y se viven en conjunto, se vuelven más fáciles de aceptar. Aquí la comunicación abierta es clave, porque permite hablar de lo que pasa en redes sin dramatizar ni minimizar.
Y, ojo, usar la tecnología como premio o castigo suele aumentar el deseo por ella, ya que se asocia con regulación emocional. Resulta más útil integrarla como una parte más de la vida, con tiempos claros y espacios libres de pantallas, como la mesa o el dormitorio.
Cinco claves de control parental para acompañar el uso de redes sociales
Hablar de control parental no significa desconfianza, sino cuidado. Estas claves buscan ayudarte a crear un entorno más seguro y consciente, donde las redes sociales no ocupen todo el espacio ni se conviertan en un tema tabú.
1. Conversaciones frecuentes y sin juicios
Hablar de redes sociales de forma habitual reduce el secretismo. Preguntar qué les gusta, a quién siguen o qué les incomoda abre la puerta a compartir experiencias reales. Escuchar sin corregir de inmediato favorece la confianza, porque sienten que su mundo importa.
2. Normas claras y consensuadas
Definir horarios, espacios y límites funciona mejor cuando se acuerda en conjunto. Un pequeño “contrato digital” familiar, donde se explican reglas y consecuencias, ayuda a que todo quede claro y reduce discusiones posteriores.
- Educación digital desde lo cotidiano
Enseñar a cuidar la privacidad, a no compartir datos personales o a pensar antes de publicar se puede hacer en situaciones reales, no solo con advertencias generales. Aprovechar noticias o experiencias cercanas facilita el aprendizaje.
4. El ejemplo como base
El uso que las personas adultas hacen del móvil marca el tono del hogar. Si se respeta el tiempo sin pantallas y se prioriza la presencia, el mensaje se vuelve coherente. Porque sí, los límites también se aprenden mirando.
5. Apoyo puntual con herramientas de control parental
En algunos casos, las herramientas digitales pueden ayudar, sobre todo para gestionar tiempos o detectar riesgos. Se pueden usar aplicaciones como las que permiten establecer límites horarios, revisar el tipo de contenido o recibir alertas funcionan como apoyo, no como sustituto del diálogo. Su uso conviene explicarlo con claridad para evitar la sensación de vigilancia encubierta.

Esther Tomás Ruiz
Esther Tomás Ruiz
Psicóloga, coach y terapeuta de familia y parejas
Acompañar a adolescentes en el mundo digital requiere paciencia, presencia y ajustes constantes. Las redes sociales seguirán ahí, pero el vínculo que construyes con ellas y ellos puede ofrecer un marco seguro donde aprender, equivocarse y crecer con más calma.


Newsletter PyM
La pasión por la psicología también en tu email
Únete y recibe artículos y contenidos exclusivos
Suscribiéndote aceptas la política de privacidad

















