Un resumen de las características de este test psicológico. Unsplash.

Los instrumentos de evaluación psicológica (test) se clasifican de varias maneras. Entre estos criterios podemos considerar qué es lo que se quiere medir, pues debemos aplicar un test que nos permita evaluar exactamente lo que necesitamos.

El test de Denver, por ejemplo, es un instrumento diseñado para evaluar y medir la psicomotricidad, así como también el desarrollo físico e intelectual en los niños. Es aplicable en la población infantil hasta los 6 años.

En este artículo hablaremos acerca de las características de esta prueba, veremos lo que permite medir, y además repasamos el método de aplicación y corrección de este test psicológico.

¿Qué es el test de Denver?

El test de Denver tiene como objetivo principal medir las habilidades físicas, intelectuales y de desarrollo psicomotriz de los niños, para determinar si estas están acordes a su edad cronológica o si por el contrario existe algún retraso en cuanto al desarrollo en una de estas áreas. También podría suceder que se evidencien respuestas que están por encima de la media poblacional para niños en ese rango de edad.

Dependiendo de los resultados obtenidos por el infante, entonces el especialista procede a generar un plan de tratamiento personalizado para dicho niño teniendo en cuenta sus capacidades individuales.

Esto puede traducirse en un beneficio para el sujeto evaluado, ya que aunque presente limitaciones en un área específica el test también mostrará donde están sus fortalezas; permite al evaluador tener un panorama más amplio de la situación particular del individuo.

Otra de las bondades del test de Denver es que les permite a los especialistas determinar el grado de maduración del Sistema Nervioso Central (SNC) dado que el desarrollo en las habilidades físicas, motrices e intelectuales es un fiel reflejo del desarrollo de dicho sistema.

Esta herramienta fue diseñada a partir de los estándares de niños con una maduración adecuada en cuanto a las áreas que evalúa el test; con esto se establecen unos baremos claros en cuanto dichas habilidades y el desarrollo evolutivo en los infantes.

En otras palabras, permite corroborar si el desarrollo se va dando de forma correcta teniendo en cuenta a la media poblacional. Además de esto resulta eficiente para realizar seguimientos a los sujetos, y se podría aplicar al cabo de un tiempo para determinar los avances en cuanto al caso.

¿Qué mide exactamente este test?

El test de Denver está diseñado en base de cuatro áreas específicas, las cuales se dividen en 55 ítems reactivos. Veamos cómo es esto.

1. Área personal social

Permite medir la relación del niño o niña en cuanto al medio que lo rodea; es decir la manera en la que este se desenvuelve dentro del ámbito de lo social.

2. Área de motricidad fina

Esta área se enfoca en lo referente al nivel de precisión que puede tener un infante, evaluando exactamente los movimientos finos, que implican la concentración, coordinación, y las destrezas manuales sutiles. Por ejemplo, dibujar o escribir.

3. Área del lenguaje

Esta parte de la prueba se encarga de determinar cómo está el proceso de aprendizaje del lenguaje en el niño, así como su capacidad de escucha, y la comunicación en términos generales.

4. Área de motricidad gruesa

A diferencia de la motricidad fina, la gruesa representa todos aquellos movimientos de carácter más impreciso, que implican un mayor grado de coordinación de todo el cuerpo. Por ejemplo, pintar un cuadro o lanzar una pelota de béisbol.

Método de aplicación de esta prueba

Ahora veamos cuál es la manera correcta de aplicar el test de Denver en nuestra población infantil. En primer lugar se debe establecer el rapport con el niño, de manera que este confie en nosotros y se mantenga tranquilo.

Debe realizarse en un ambiente controlado, donde no sucedan interrupciones imprevistas. La aplicación es de carácter individual, y para ayudar al niño a sentirse tranquilo y en confianza lo ideal es que los padres o cuidadores estén presentes durante el proceso de aplicación.

A pesar de que el instrumento consta de 55 ítems reactivos, como ya lo mencionamos con anterioridad, el niño deberá responder únicamente los que se encuentren a la izquierda de la línea de su edad.

Paso inicial

El evaluador trazará una línea que una las cuatro escalas del instrumento con la edad cronológica del infante (motricidad fina, gruesa, lenguaje, y área social).

Paso segundo

Es necesario observar detenidamente al sujeto durante el proceso de respuesta y tomar nota de los aspectos significativos durante el tiempo que le tome responder el examen, los cuales serían los siguientes:

  • Verificar que el niño lleve a cabo las tareas que le corresponden.
  • Verificar si el niño omite realizar una tarea que el 90% de los niños de su edad hacen.
  • Notar si el niño deja de hacer una tarea pero aún tiene tiempo de realizarla más adelante, lo cual resulta atípico en la población de esta edad.
  • En caso de que el niño no quiera colaborar, se intentará en la próxima sesión.

Materiales necesarios

Estos son los materiales necesarios para una correcta aplicación del test de Denver. De no tener exactamente los que se mencionan a continuación, se podria reemplazar el faltante con algún otro de iguales características.

  • Bolas de hilo.
  • Campana.
  • Pelota de tenis.
  • Canicas.
  • Sonajero.
  • Frasco con tapa de rosca.
  • Lápiz de grafito.
  • 8 cubos de 23 mm.

Interpretación de los datos

Teniendo en cuenta que esta no es una prueba de inteligencia, se debe evitar clasificar a los niños en este aspecto. Únicamente nos encargaremos de revisar y evaluar si cumplen con las actividades que la media poblacional de niños de su edad son capaces de hacer.

En base a eso y tomando en cuenta las especificaciones del manual, los especialistas emiten una impresión diagnóstica.

Se deben tener en cuenta los factores personales del niño en el momento de la aplicación, como si durmió bien la noche anterior, si ha comido bien previo a la sesión, o si se nota ansioso y asustado durante el proceso de evaluación.

Referencias bibliográficas:

  • Borowitz, K.C.; Glascoe, F.P. (1986). Sensitivity of the Denver Developmental Screening Test in Speech and Language Screening. Pediatrics. 78: 1075–1078.
  • Lipkin, P.H.; Gwynn, H. (2007). Improving developmental screening: Combining parent and pediatrician opinions with standardized questionnaires. Pediatrics. 119: 655–56.