Prevención del fracaso escolar: consejos y recomendaciones

Estos consejos y recomendaciones ayudan a prevenir los problemas de fracaso escolar.

Prevención del fracaso escolar

El fracaso escolar es un problema que padecen millones de niños y adolescentes en edad escolar, y que aunque se plasma de una manera muy clara en las notas y en los problemas para pasar de curso, tiene implicaciones mucho más profundas que las que pueden ser reflejadas en un simple número; en la mayoría de los casos condicionan el desarrollo personal y profesional de los jóvenes a medida que se adentran en la adolescencia y en la adultez.

Este fenómeno genera un gran malestar tanto a nivel emocional como en lo relativo a las relaciones personales, todo ello en una etapa de la vida en la que los jóvenes son especialmente vulnerables y sensibles a todo aquello que afecte al desarrollo de su personalidad y autoestima.

Por eso, en este artículo haremos un repaso por varios consejos de prevención del fracaso escolar, a ser aplicados tanto por los padres y madres como por parte de los propios niños.

¿Qué hacer como padres y madres para prevenir el fracaso escolar?

Estas son algunas pautas a seguir por parte de los padres y madres:

1. Potenciar el diálogo

El diálogo con nuestro hijo es esencial durante toda su infancia; nos permitirá conocerlo más a fondo y saber de primera mano cuándo tiene problemas y en qué podemos ayudarle.

De igual manera, es importante potenciar el diálogo diario, para que nuestro hijo sea capaz de comunicar con nosotros cualquier problema que pueda presentar y estar dispuestos a ayudarle en cada momento de su vida, tanto en un caso de fracaso escolar como en cualquier otra problemática. Esto implica no regañarle de manera gratuita cuando dice que no entiende algo, ni cuando dice que no ha sido capaz de hacer los deberes porque no sabe cómo resolver los ejercicios. De este modo, sabrá que puede confiar en nuestro apoyo, en vez de tratar los deberes y el estudio como algo clandestino de lo que no debería hablar con sus padres con tal de evitar situaciones desagradables.

2. Poner en práctica un estilo de disciplina positiva

La disciplina positiva apuesta más por el respeto a las personas que por el castigo, es decir, por valorar por encima de todo el bienestar tanto físico como emocional del niño o niña y facilitar que se involucre en sus responsabilidades debido a las ganas de aprender y mejorar en diversas áreas de su vida, y no en base al miedo a las regañinas.

Poniendo en práctica un modelo de disciplina positiva para educar a nuestros hijos, lograremos que crezcan en un ambiente sano, basado en el respeto, el amor y la comprensión ante cualquier problema que puedan tener. Para ello, es importante que prioricemos el dar ayuda cuando surgen problemas, en primer lugar, en vez de adoptar una actitud hostil inmediatamente después de saber que no han hecho los deberes, no han estudiado, etc.

3. Evitar el uso de etiquetas

Decir cosas como “eres un mal estudiante”, además de predisponer al niño o a la niña a adoptar una actitud a la defensiva ante todo lo que tenga que ver con la escuela, dañará su autoestima y facilitará que caiga en la profecía autocumplida: antes de ponerse a estudiar o a hacer deberes, “sabrá” que no será capaz y que por consiguiente está perdiendo el tiempo. Por eso, es muy importante afrontar los problemas escolares sin usar etiquetas de ese tipo; en vez de eso, hay que centrarse en el verbo, no en los nombres y en los adjetivos: “tienes problemas al hacer los deberes”, “te cuesta esta asignatura”, etc.

Consejos de prevención del fracaso escolar

4. Establecer objetivos tanto a corto como a largo plazo

Establecer objetivos diarios a corto plazo y también a largo plazo es una buena forma de motivar a nuestro hijo para que cumpla con sus responsabilidades escolares; es contraproducente decires que deben aprobar un mínimo de X asignaturas al terminar el curso o el trimestre.

Combinando los referentes de progreso a corto y largo plazo haremos que tengan motivos por los que involucrarse en sus estudios sabiendo que pueden sentirse bien por ello en cuestión de horas o de pocos días.

Este sistema de recompensas debe fundamentarse en la palabra; por ejemplo, con hacerles ver que apreciamos sus avances y que estos son una muestra de madurez, de su progreso hacia la madurez psicológica. Hay que dejar claro a nuestros hijos que lo importante es que sean responsables y que cumplan con su deber más allá de las recompensas materiales.

5. Mantener una relación constante con la escuela

Mantener una relación bidireccional con el centro escolar también es esencial para tratar cualquier tipo de problema que pueda tener nuestro hijo, y esto nos asegurará tener una vía directa con el centro siempre que lo necesitemos, para tratar cualquier tema.

Tanto si nuestro hijo tiene problemas de aprendizaje, dificultades escolares o de relación social, siempre podrán tratarse con mayor eficacia si la comunicación con la escuela o el instituto es fluida desde el primer día. Y por supuesto, no hay que ponerse a la defensiva si el profesorado habla de las dificultades de nuestro hijo o hija, ni, por ejemplo, si sugieren realizar clases de refuerzo.

6. No abusar de los deberes

Llenar las vacaciones de horas y horas de realizar deberes con cuadernillos de verano suele generar frustración en los niños y jóvenes, llevándoles a asociar las tareas escolares a aquello que los separa de la diversión y de la posibilidad de desconectar. Si hacen deberes, hay que procurar que sea en sesiones muy cortas, para que básicamente no se olviden del todo de lo que han ido aprendiendo y tengan “recordatorios” habituales.

7. Animarle a leer

Muchas veces, la solución reside en la sencillez; en no pocos casos el principal problema que los niños y niñas tienen en la escuela es que no han desarrollado una buena comprensión lectora, y por eso, animarles a leer novelas o cuentos es más eficaz que darles deberes añadidos.

8. Recurrir a apoyo educativo externo

En ocasiones también podemos acudir a un profesor particular para reforzar aquellas materias en las que nuestro hijo o hija tiene más problemas, asegurándonos de que se trata de una persona formada y cualificada para ello.

Un profesor o profesora particular puede ser el impulso que necesita nuestro/a hijo/a para superar sus déficits académicos y también la persona con la que aprenda, además de conocimientos, metodologías y trucos útiles de estudio y de trabajo adaptados a su caso. Además, en este formato de clases, resulta mucho más sencillo preguntar dudas acerca del temario.

9. Acudir a un psicólogo si es necesario

Siempre que los consejos anteriormente mencionados no surtan el efecto deseado podemos considerar acudir a un profesional de la psicología cualificado y especializado en el ámbito infantil y juvenil, especialmente si sospechamos que existe algún problema emocional o del neurodesarrollo que le impida progresar académicamente.

Un psicólogo nos ayudará a identificar posibles trastornos del aprendizaje que pueda tener el niño o la niña y nos enseñará todo tipo de pautas, consejos y conocimientos que podemos poner en práctica para mejorar su bienestar físico o emocional, así como su rendimiento en la escuela.

¿Qué hacer como estudiante para prevenir el fracaso escolar?

Aquí encontrarás varios consejos de prevención del fracaso escolar pensados para los propios estudiantes.

1. Buscar qué te motiva más y empezar desde ahí

Todos los seres humanos tienen algo que les motiva en la vida, que les llena y les hace felices. Por eso, debes encontrar esas áreas de conocimiento y desarrollo de habilidades que te motiven para, desde ahí, ver qué materias se relacionan más con ellas. Una vez hayas vinculado parte de las actividades escolares a aquello que te motiva más allá de la escuela, te resultará mucho más fácil aprender y estudiar prácticamente sin proponértelo, y de manera fluida.

Y cuando hayas visto los progresos que eres capaz de hacer en una o dos asignaturas debido a esa fuente de motivación, tu autoestima será lo suficientemente fuerte como para no dejarte intimidar por el resto de materias que se te resisten más.

2. Dedicar parte de tu tiempo libre a leer el tipo de libros que más te gusten

Adoptar el hábito de la lectura de obras de ficción o de no ficción hará que desarrolles rápidamente tu capacidad de comprensión lectora, un aspecto fundamental para hacer frente a los retos a los que debes hacer frente en la escuela.

3. Primar la organización

La organización es esencial en cualquier aspecto de la vida del estudiante, especialmente si tienes problemas para concentrarse o para realizar con éxito los deberes y las tareas encomendadas en la escuela o el instituto.

Por eso, debes acostumbrarte a organizar tus tareas pendientes y horarios diarios mediante una agenda o libreta donde puedas apuntar todas sus responsabilidades asegurándote de que no se solapen entre sí, y también debes asegurarte de que tu lugar de trabajo esté limpio, ordenado y organizado con todo el material escolar necesario a tu alcance, sin que tengas que levantarte cada vez a cambiar cosas de sitio.

4. Automotivarte

Ponte pequeñas metas y recompensas a las que puedes acceder justo después de realizar con éxito cada sesión de estudio o de deberes que tengas en tu jornada. Algo simbólico, que te recuerde que has sido capaz de superar el reto que te has propuesto, y ocasionalmente un premio físico, como por ejemplo una merienda que te guste.

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  • Navarrete, L. (2007). Jóvenes y Fracaso Escolar En España. Madrid: Instituto de la Juventud.
  • Rodríguez Diéguez, J.; Gallego Rico, S. (1992). Lenguaje y rendimiento académico, Universidad de Salamanca

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