La pandemia que todos conocemos nos obliga a quedarnos en casa para salvaguardar nuestra salud y las de las demás personas de nuestra sociedad; actos de responsabilidad social en favor de la salud de todos.

Esta situación es difícil y extraña para todos, y en especial para ciertos colectivos de la población. Uno de ellos es el de las personas con problemas de adicciones.

Una pandemia que implica cambiar de hábitos

Ante una situación de crisis, todos desarrollamos diferentes estrategias de afrontamiento: la mayoría de estas estrategias de afrontamiento no son buenas o malas de por sí, pero sí que podemos distinguir entre útiles o menos útiles, adaptativas o desadaptativas.

Para una situación tan extrema y nueva como una pandemia global, ninguna persona está preparada. Nadie, absolutamente nadie ha tenido oportunidad de aprender a afrontar una situación así, es la primera vez para todos.

Algunas personas, ante situaciones de estrés, aprenden a sentirse mejor haciendo ejercicio, escuchando música o pasando tiempo con sus seres queridos, por poner algunos ejemplos.

Pero cuando debemos quedarnos en casa para protegernos a nosotros y al resto de la sociedad, no podemos sentirnos bien de las formas a las que estábamos acostumbrados.

En una situación de confinamiento prolongado, muchas personas pueden desarrollar problemas de consumo de sustancias u otros tipos de adicciones, a la vez que personas que ya tenían historias de consumo problemático pueden empeorar y tener más recaídas de lo habitual.

Riesgos de desarrollar adicciones durante el confinamiento

Esta es una situación estresante de por sí, por muchísimas razones obvias. Algunas personas pueden desarrollar problemas de muchos tipos:

1. Abuso de alcohol

Para muchas personas, esta es la vía de más fácil acceso, pues solo tienen que bajar al supermercado. Muchísimas personas ya tenían consumos de riesgo, pero estos se limitaban a los fines de semana o al entorno de “fiesta”.

Al pasar ese límite y empezar a beber en casa, se multiplican las probabilidades de descontrol, sobre todo si hay problemas de convivencia en casa, o se pasa el confinamiento en soledad.

Un claro ejemplo de esto es la reacción que se ha observado en la población al enterarse de que a estar confinada en casa un largo periodo de tiempo: compras masivas de alcohol en los supermercados, estanterías vacías; el impulso de salir a aplaudir a los balcones con bebidas, para simular una salida de fin de semana.

2. Fumar más porros (cannabis y derivados)

En la privacidad e intimidad de casa, mucha gente está aprovechando para consumir más cannabis que antes, buscando la relajación.

Desgraciadamente, existe mucha ignorancia sobre los efectos a largo plazo del consumo continuado de cannabis. Existe muy poca conciencia de riesgo, y es posible que personas que antes tenían solo un consumo muy esporádico, aumenten la frecuencia de éste hasta niveles problemáticos.

Es posible que veamos picos en problemas con esta sustancia cuando termine el confinamiento.

3. Apuestas por internet

Desgraciadamente, además de una crisis sanitaria nos enfrentamos a una crisis económica.

Muchas personas humildes que se vean amenazadas económicamente pueden ver una oportunidad en el mundo de las apuestas por internet, y se multiplican las probabilidades de que desarrollen problemas de ludopatía.

Por supuesto, las grandes casas de apuestas se aprovechan de esta necesidad y exprimen al máximo todas las vías de publicidad que les quedan disponibles, por los medios que sean.

4. Videojuegos

Las personas que ya acostumbrasen a refugiarse en videojuegos en momentos de estrés, ahora tienen el riesgo de que se les vaya de las manos, a menos que consigan limitar el tiempo de juego diario y compaginarlo con otras actividades.

Personas que ya tenían problemas de adicciones antes del confinamiento

Esas personas pueden hacer dos cosas: hay personas con adicciones que utilizarán esta situación como una excusa para consumir, y otros como una oportunidad para cuidarse y recuperarse.

Muchas personas han tenido que interrumpir sus tratamientos psicológicos para las adicciones. No en todos los casos ha sido posible continuar con el tratamiento mediante la terapia online, por diversas razones (a veces por tecnofobia, a veces por falta de medios electrónicos, a veces por dificultades económicas derivadas).

Muchas de esas personas están en un gran riesgo de recaer en el consumo porque no les diese tiempo a trabajar más estrategias de mantenimiento y prevención de recaídas, o porque la situación excepcional del confinamiento ha de trabajarse aparte en terapia. Entonces, hay muchas personas en riesgo y sin las herramientas más adecuadas para sobrevivir a esta situación.

No nos olvidemos tampoco de los que suministran drogas: los “camellos” también son trabajadores autónomos, con la diferencia de que ellos no pagan impuestos por su actividad o no reciben ayudas económicas por el cese de actividad.

Esas personas que se lucran por el tráfico de drogas no dejan de trabajar. Siguen intentando comunicarse con sus clientes habituales para venderles su producto, aún a riesgo de saltarse la cuarentena.

Hay personas que arriesgan su salud y la de los demás para seguir consumiendo, otras que utilizan el contexto del confinamiento para aislarse de la droga y darse el tiempo para superar cualquier síndrome de abstinencia y “limpiarse”.

Terapia online para adicciones

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