¿Qué es el efecto Simon y cómo se expresa? Unsplash.

A veces las personas tenemos respuestas tan automatizadas en nuestro cerebro, que aparecen conflictos a la hora de resolver determinadas tareas que se “contradicen” con dicha automatización. En este artículo conoceremos una de estas interferencias, el efecto Simon.

El efecto Simon fue propuesto por J.R. Simon a finales de los años ‘60, y consiste en responder más rápido y acertadamente cuando el estímulo que debemos detectar aparece en el mismo espacio relativo que la respuesta a emitir.

El efecto Simon: ¿en qué consiste?

En un estudio propio de la psicología básica, que consistía en una tarea auditiva donde los sujetos debían identificar la frecuencia a la que se emitía un determinado sonido, pulsando el botón ubicado a la derecha ante frecuencias bajas, y el izquierdo ante frecuencias altas. Los sonidos se presentaban de forma aleatoria en uno u otro oído.

A pesar de que inicialmente, al plantear el paradigma, la hipótesis inicial era que la procedencia del sonido era irrelevante para la tarea, los resultados del estudio contradijeron dicha hipótesis, ya que los sujetos tendieron a responder de forma estereotípica en el mismo sentido que el de procedencia del estímulo: este fenómeno, descubierto por Simon y Berbaum (1990), se conoce como efecto Simon.

El efecto Simon se considera un fenómeno de interferencia, que se localiza en la etapa de selección de la respuesta por parte del sujeto (cuando éste debe responder). Es decir, esto significa que tal efecto incide sobre la etapa de respuesta en el procesamiento de la información.

Así, el efecto Simon hace referencia a que los tiempos de reacción de un sujeto a la hora de responder suelen ser más rápidos, y las reacciones o respuestas más acertadas (más exactas), cuando el estímulo a detectar aparece en la misma ubicación relativa que la respuesta (como hemos visto anteriormente). Esto sucede incluso si la ubicación del estímulo es irrelevante para la tarea a realizar.

El nombre del efecto es debido a que fue J.R. Simon el primero en publicar dicho fenómeno, a finales de los años ‘60. La explicación original de J.R. Simon consistió en que existe una “tendencia innata a responder hacia la fuente de estímulo”, entendiéndose fuente como el lugar de procedencia u origen del estímulo.

En otras palabras, el efecto Simon aparece en una determinada tarea cuando se produce una interferencia; en este caso, la posición del estímulo y la respuesta asignada no se corresponde. El efecto sería el resultado de un conflicto existente entre la información irrelevante procedente de su posición espacial (por ejemplo, aparece a la derecha) y la información relevante que transmite el estímulo.

Modelos de procesamiento de la información

Los modelos simples del procesamiento de la información, establecen tres etapas para el procesamiento de la misma:

  • Identificación del estímulo.
  • Selección de respuesta.
  • Ejecución de respuesta o etapa motora.

En este sentido, como ya hemos visto, se piensa que el efecto simon implicaría una interferencia en la segunda etapa, la etapa de la selección de respuesta.

Explicación de J.R. Simon

J.R. Simon (1969) sostiene que la posición del estímulo (aunque sea irrelevante para la tarea), influye de forma directa en la selección de la respuesta. Esto se debe a que existe una tendencia automática a reaccionar hacia la fuente del estímulo, de forma que la ejecución es peor si el estímulo que allí aparece exige una respuesta contraria.

Las explicaciones para comprender el efecto Simon hacen alusión, mayoritariamente, a la interferencia mencionada en la etapa de selección de respuesta a la hora de tomar una decisión; neurológicamente, se cree que la corteza cingulada anterior estaría implicada en tal procesamiento, y se piensa que podría ser responsable de originar el efecto Simon.

Así, se puede sostener que la información de la posición o fuente del estímulo no se podría ignorar, y afectaría de forma importante a nuestra decisión o respuesta, incluso si el sujeto que responde sabe que la información es irrelevante.

Otras explicaciones

Otra explicación del efecto Simon es que éste se debe a la generación automática de códigos espaciales que entran en conflicto. De esta forma, el hecho de que el efecto Simon sea de mayor magnitud cuando se emiten las respuestas con relativa rapidez, sugiere que puede depender de un código espacial generado automáticamente, que se mantiene activo durante un breve periodo.

Por otro lado, y a su vez, el efecto Simon inverso demuestra que es posible que aparezca el efecto con respuestas emitidas de forma más lenta, lo que demuestra la posible participación de procesos intencionales de recodificación lógica bajo control del sujeto.

El Efecto Stroop

El efecto Simon produce una interferencia similar a la que se produce en el efecto Stroop. El efecto Stroop (o efecto de Jaensch) consiste en una interferencia semántica producida como consecuencia de nuestra automaticidad cuando leemos; esto ocurre cuando el significado de la palabra interfiere en la tarea de nombrar, por ejemplo, el color con el que está escrita.

Así, si por ejemplo vemos la palabra “rojo” escrita en negro, y debemos decir el color y no la palabra, tardaremos más tiempo en responder y nos equivocaremos más fácilmente que si la palabra es “negro”, está escrita en negro, y también debemos decir el color (porque coincide).

Referencias bibliográficas:

  • Alvarado, J.M. y Santisteban, C. (2004). Compatibilidad de respuesta y el efecto Simon Jesús Mª Alvarado y Carmen Santisteban. Psicothema, 16,(2), 276-281.
  • Simon, J. R. (1969). Reacciones hacia la fuente de estímulo. Diario de psicología experimental, 81, 174-176.
  • Simon, J.R., Acosta, E. Jr., Mewaldt, S.P. y Speidel, C.R. (1976). The effect of an irrelevant directional cue on choice reaction time: Duration of the phenomenon and its relation to stages of processing. Perception and Psychophysics, 19, 16-22.
  • Simon, J.R. y Berbaum, K. (1990). Effect of conflicting cues on information processing: the «Stroop effect» vs. the «Simon effect». Acta Psychologica, 73, 159-170