Santiago Cid nos habla sobre el tratamiento de este problema en terapia.

La ansiedad mal gestionada es uno de los problemas psicológicos más frecuentes. Puede llegar a manifestarse a causa de muchas vivencias y situaciones diferentes, y además se retroalimenta a sí misma: el malestar producido por la ansiedad resulta ansiógeno.

Afortunadamente, cada vez se sabe más acerca de cómo nos afecta este fenómeno psicológico y de qué manera podemos combatir sus efectos y hacer que no dañe nuestra calidad de vida. En este sentido, la perspectiva que tienen sobre el tema los profesionales de la salud mental es muy valorada.

En esta ocasión entrevistamos a Santiago Cid, psicólogo especializado en terapia cognitivo-conductual con amplia experiencia en el tratamiento de los problemas de ansiedad en su centro de Madrid.

Poniendo solución a la ansiedad mal gestionada: entrevista a Santiago Cid

Santiago Cid, psicólogo al frente del Centro de Psicología Santiago Cid (situado en la Calle Santa Engracia, Madrid), es un profesional de la psicoterapia cognitivo-conductual con más de 12 años de experiencia atendiendo a pacientes con problemas de ansiedad. En este caso le preguntamos acerca de la naturaleza del malestar que viven las personas con ansiedad patológica, y sobre qué se puede hacer para no padecer esta clase de problemas.

¿Qué es lo que te llevó a especializarte en el tratamiento de la ansiedad?

A lo largo de mi formación fue uno de los temas que me resultaron más interesantes, tanto por los grandes resultados que ofrecía la terapia cognitivo-conductual en los trastornos de ansiedad como por la necesidad creciente de tratamiento que tienen estos problemas, ya que por desgracia cada vez afectan a más personas.

Además de la formación reglada, está claro que los psicólogos aprenden a partir de su experiencia profesional. A lo largo de los años, ¿hay algo de los problemas de la ansiedad que te haya sorprendido descubrir a partir de tus sesiones de terapia?

Muchas; en realidad casi cada día te vas encontrando cosas nuevas tanto a nivel formativo, ya que cada vez existen avances continuos a nivel de tratamiento y práctica clínica diaria.

Por supuesto, en estos 12 años me han sorprendido muchas cosas, y más en un problema como este, en el que una de sus principales características es que se forman bucles que sin la ayuda de un especialista resultan muy muy complicados de entender y por supuesto de solucionar.

¿De qué manera puede desgastar nuestra salud la ansiedad excesiva si no le ponemos freno?

En realidad más que por la ansiedad patológica en si misma, lo que suele perjudicar a la salud son las estrategias erróneas que empleamos para tratar de eliminarla.

Muchas veces evitamos hacer deporte o dejamos de hacer vida social, por ejemplo, y esto sÍ es peligroso para la salud; o también caemos en una alimentación no saludable, ya que con ansiedad patológica lo que parece pedir el cuerpo son alimentos grasos, y estos a su vez ponen en riesgo nuestro bienestar.

¿En qué punto podemos detectar que la ansiedad supone un problema lo suficientemente serio como para ir a terapia?

Pues en el mismo momento en que empieza a interferir en nuestro día a día y generar malestar. Es especialmente importante acudir a un especialista ante las primeras señales de alarma, para evitar que así se instaure este problema, ya que después será mucho más difícil de tratar.

A modo de resumen… ¿Cuáles son las estrategias más habituales que se usan en psicoterapia para ayudar a los pacientes con esta clase de problemas?

El primer paso es siempre realizar una evaluación rigurosa, ya que cada caso es diferente y no debemos generalizar.

Las técnicas que han demostrado una mayor eficacia hablando de un modo general son la psicoeducación, la cual ayuda a comprender el problema, la reestructuración cognitiva, que ayuda a trabajar las ideas no razonables y sobre todo favorece aproximarse a los estímulos temidos, y la exposición adecuada con las herramientas trabajadas en terapia a los estímulos externos o internos temidos.

¿Qué clase de indicaciones les das a tus pacientes para que vayan practicando en casa o en su día a día en general entre sesión y sesión?

Siempre mandamos tareas para trabajar en casa, ya que la terapia consiste en 55 minutos a la semana, la propia semana tiene 178 horas, y si esto lo agregamos a los años o meses en los cuales se ha estado arraigando el problema, resulta imprescindible hacer las tareas entre sesiones.

Normalmente estos ejercicios y rutinas son personalizadas, y algunas de las representativas son: registros para ver cómo se encaran las situaciones que se traen a terapia, material de psicoeducación y tareas para generalizar lo aprendido.

¿Recuerdas algún caso de paciente aquejado por la ansiedad cuyo proceso de mejora te haga sentir especialmente satisfecho?

Todos y cada uno de los casos que han obtenido el alta son una satisfacción tanto para mí como para el paciente, ya que al final este es un trabajo de equipo. A lo largo de estos 12 años han sido muchísimos, y todos me han provocado la misma satisfacción.