Los problemas de ansiedad están entre las alteraciones psicológicas más frecuentes entre la población. De hecho, en ciertos ámbitos están tan normalizados que se cae en el error de no percibirlos como un motivo por el que ir a terapia.

Sin embargo, situaciones como la crisis del coronavirus han hecho que este fenómeno psicopatológico se dispare tanto en cuanto a la cantidad de personas a las que afecta, como en cuanto a la intensidad del malestar. Por eso es importante no perder de vista el hecho de que tras los cambios a los que ha dado lugar la pandemia figuran también aquellos vinculados a la salud mental de la gente.

Pero... ¿hasta dónde llega el alcance de los problemas de ansiedad en el contexto de la crisis del COVID-19? ¿Y qué podemos hacer ante ellos? Para comprender mejor este asunto, entrevistamos a la psicóloga Paloma Rey.

Entrevista a Paloma Rey: ansiedad en tiempos de coronavirus

Paloma Rey es Psicóloga General Sanitaria y atiende en Valencia, así como de manera online por videollamada. En esta entrevista nos habla acerca del modo en el que la crisis del coronavirus se relaciona con los problemas de ansiedad.

En tu opinión, ¿qué aspectos de la crisis del coronavirus tienen un mayor potencial como desencadenantes de problemas de ansiedad en quienes ya habían desarrollado trastornos psicológicos antes de la pandemia?

Debemos tener en cuenta que esta crisis no sucedió de forma paulatina, sino que en un corto espacio de tiempo se sucedieron numerosos cambios que alteraron nuestras vidas y que continuamos sufriendo a día de hoy.

La sensación de pérdida de control, el confinamiento que vivimos en marzo y el miedo a enfermar fueron, inicialmente, los principales detonantes. Sin embargo, al perdurar esta situación en el tiempo, se incorporaron factores como la incertidumbre, la durabilidad de la pandemia, el aislamiento social preventivo y la separación brusca del entorno familiar y social.

A todo esto hay que añadir que, debido a esta crisis, un gran número de personas han perdido sus empleos y/o han visto reducidos considerablemente sus ingresos.

Este hecho, ha favorecido la aparición de sentimientos de desesperanza y angustia que, indudablemente y junto con los factores anteriormente mencionados, han propiciado la aparición de problemas de ansiedad, tanto en población con trastornos psicológicos desarrollados antes del inicio de la pandemia como en personas que no habían manifestado dificultades psicológicas previamente.

Indudablemente, las personas correspondientes al primer grupo son más susceptibles de padecer ansiedad ante estos factores al disponer de una predisposición al padecimiento de trastornos psicológicos.

¿Y hasta qué punto es fácil que este contexto lleve a desarrollar trastornos de ansiedad a personas que nunca habían presentado síntomas de este tipo?

Desarrollar o no un trastorno de ansiedad dependerá, en gran medida, de la capacidad de afrontamiento individual de cada persona. Debemos tener en cuenta que los factores mencionados anteriormente junto con la incertidumbre de la durabilidad de la pandemia pueden favorecer la aparición de sintomatología ansioso-depresiva.

No obstante, la resiliencia de cada persona y la calidad de los apoyos externos con los que cuente jugarán un papel fundamental a la hora de cronificar dichos síntomas y favorecer, por tanto, la aparición de un trastorno de ansiedad.

Teniendo en cuenta que en el caso de España la crisis del coronavirus se solapa con una crisis económica de la que no acabamos de salir, ¿crees que su impacto en la salud mental de la población será mayor que en el resto de países de Europa?

Indudablemente, aunque no es el único factor que afectaría al impacto de la salud mental de la población. La cultura, el clima, las restricciones asociadas a la crisis sanitaria y/o los apoyos externos son algunos de los factores que pueden contribuir a un mayor impacto en la salud mental. Sin duda, la inestabilidad económica favorece la aparición de sintomatología ansioso-depresiva.

Por tanto, debemos tener en cuenta que todas aquellas personas que previamente a la crisis del coronavirus contaban con dificultades económicas debido a la crisis económica cuentan con mayor predisposición a la aparición de estos síntomas y, por ende, a la cronificación de los mismos y el desencadenante de un posible trastorno.

No obstante, no debemos olvidar que todas aquellas personas que han perdido sus empleos o que se encuentran en situación de ERTE pueden experimentar ansiedad por la situación actual y por el futuro, lo cual puede desencadenar, en caso de no recibir atención psicológica, en un trastorno.

¿Dirías que la existencia de la tecnología de las videollamadas y el uso generalizado de Internet ayudan a prevenir problemas de ansiedad en un contexto como este? Es posible que si esta pandemia hubiese ocurrido en los años 80 sus repercusiones sobre la salud mental hubieran sido aún peores...

Totalmente, sin el acceso a Internet y el uso de las distintas plataformas que han facilitado la comunicación con otras personas nos encontraríamos con cuadros ansiosos-depresivos de mayor intensidad. Gracias a ellas hemos podido mantener un contacto fluido con nuestros seres queridos y conocer su estado de salud (evitando así la incertidumbre sobre la misma).

Además, no debemos obviar que numerosas plataformas, artistas y empresas pusieron a disposición de la población el acceso de multitud de contenido online que favoreció el ocio en grupo o a nivel individual, lo cual permitió “desconectar” temporalmente de la situación que vivíamos.

No obstante, es importante recalcar que debemos hacer un uso adecuado de las nuevas tecnologías. El uso generalizado de Internet permite acceder a la información en cualquier momento y lugar. Debemos seleccionar momentos concretos para estar informados y recurrir sólo a fuentes fiables. De esta manera, evitaremos el efecto dañino de la sobreinformación y ayudaremos a prevenir problemas de ansiedad.

¿Qué estrategias y recursos terapéuticos te parecen más útiles para ayudar a las personas con un exceso de ansiedad debido a la crisis del coronavirus?

La principal recomendación en caso de que experimenten estos síntomas es recurrir a un psicólogo que pueda guiarles en su proceso. No obstante, creo que algunas estrategias que puede ayudar a reducir la ansiedad consisten en, por una parte, detectar los pensamientos negativos que favorecen la aparición de dicha emoción, y en ponerlos en duda.

Generalmente estos pensamientos suelen estar relacionados con situaciones hipotéticas que no sabemos si van a ocurrir. Se trata de intentar verificar si lo que nos estamos diciendo a nosotros mismos es verdad al cien por cien o, por el contrario, hay excepciones u otras alternativas posibles.

Por otra parte, mi recomendación es identificar y aceptar las emociones. Tendemos a intentar huir de ellas, pues generan un nivel alto de malestar. Sin embargo, paradójicamente, cuanto más intentemos evitarlas, más intensas y duraderas se harán.

Debemos comprender que la pandemia es una situación nueva y difícil para todos, y que ha supuesto un gran cambio a nivel social, personal y laboral para todas las personas. Adaptarnos a esta “nueva normalidad” no es fácil en absoluto, tenemos que ir adaptándonos progresivamente y aceptar que los cambios no siempre son fáciles. Es normal experimentar emociones intensas como el enfado, la rabia, la frustración... forman parte del proceso y es necesario que te permitas sentirlas.

A nivel de hábitos ante la pandemia, recomiendo mantener una rutina diaria y semanal y, de vez en cuando, saltártela haciendo cosas diferentes (dentro de las normas, lógicamente).

Plantear las actividades diarias y semanales con objetivos realistas, que sean alcanzables y a corto plazo. Esto nos ayudará a tener una sensación de control y logro diario, a prevenir la aparición de emociones intensas y nos ayudará a encontrarle un sentido a la vida.

Es importante que en esta planificación incluyamos actividades diarias, como el trabajo o el estudio, actividades de ocio y aquellas que cubren nuestras necesidades básicas (horas de descanso, alimentación saludable, actividad física y cuidado de la higiene).

¿Crees que la población general aún está poco informada sobre la posibilidad de contar con ayuda profesional a través de la terapia online?

Creo que la pandemia ha dado visibilidad a multitud de negocios y alternativas online. En el caso de la psicología, ha resaltado la importancia de la salud mental y la facilidad de recibir atención psicológica estés donde estés.

En consulta, las principales dudas en torno a este tipo de terapias ha sido en relación a la metodología de trabajo. A todos mis pacientes les explico que la única diferencia es el entorno en el que se lleva a cabo la sesión, ya que el acceso a las herramientas y materiales está garantizado al emplear métodos adaptados a las nuevas tecnologías.