La inteligencia humana es la capacidad que permite a la persona aprender, entender, razonar y tomar decisiones en relación a lo que le rodea. Cuando estas capacidades son innatamente superiores a las del resto de personas se puede hablar de superdotación.

Las personas superdotadas son aquellas que gozan de una inteligencia superior, una notable creatividad y una curiosidad extrema. Todo esto convierte a estas personas en seres con unas necesidades y exigencias especiales, siendo de gran importancia, en el caso de los niños, una orientación profesional especializada.

¿Qué es la superdotación?

El término superdotación intelectual hace referencia aquellas personas con habilidades intelectuales superiores en comparación con las capacidades medias que determinan las diversas pruebas de valoración del coeficiente intelectual. Concretamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que una persona superdotada es aquella que posee un coeficiente intelectual superior a 130 puntos.

Asimismo, se debe diferenciar entre la superdotación y una persona con notables habilidades concretas, puesto que la primera es considerada como innata y no es posible lograrla mediante la práctica y la segunda se consigue mediante la enseñanza y/o la repetición.

Sin embargo, la superdotación no tiene porque ser a nivel general, esta puede darse en un campo específico de conocimiento. Una persona puede nacer con unas aptitudes o dones especiales para la música pero no para las matemáticas.

Modelo de los tres anillos

El especialista en superdotación Joseph Renzulli (1936) elaboró un modelo llamando Modelo de los tres anillos, en el cual se examinan las particularidades que un niño o persona superdotada debería tener para distinguido como tal.

Según este modelo, una persona superdotada debe poseer una combinación perfecta y equilibrada de estas tres cualidades:

  • Inteligencia elevada: la persona debe tener altas capacidades en cuanto a su sistema de tratamiento de la información.
  • Creatividad: debe ser una persona creativa y con pensamiento divergente.
  • Implicación en las tareas: la persona debe de estar lo suficientemente motivada para asegurar el éxito de su potencial.

Tipos de superdotación

Dentro del marco de la legislación española, concretamente en la Ordenación de los Alumnos con Necesidades Educativas Especiales, se distingue la existencia de distintos tipos de superdotación.

Esta distinción se realiza en base a si la persona posee una superdotación creativa o una superdotación con coeficiente intelectual elevado.

1. Superdotación creativa

Las personas a las que se les atribuye una superdotación creativa se caracterizan por un hiperdesarrollo de su sentido del humor, y una disposición lúdica que se extrapola a todas las áreas de su vida.

Habitualmente, los profesionales encuentran muchas dificultades a la hora de reconocer este tipo de superdotación, puesto que los tests de inteligencia tradicionales no son útiles para esta. Sin embargo, existe una prueba poco conocida para evaluar a las personas con este tipo de habilidades y es el The Torrance Test of Creative Thinking (TTTC).

Los rasgos que se examinan en esta prueba son:

  • Originalidad
  • Fluidez en las ideas
  • Elaboración
  • Sentido del humor
  • Visión de perspectivas inusuales
  • Riqueza en la imaginación
  • Calidad imaginativa
  • Resistencia al cierre
  • Abstracción de los títulos
  • Habilidad de prolongar o romper uniones de formas completas

2. Superdotación con coeficiente intelectual alto

Las personas con una puntuación de coeficiente intelectual sobre los 140 puntos son consideradas como personas con una inteligencia general elevada. Pero dentro de esta categoría se pueden distinguir tres agrupaciones:

2.1. Superdotados de contexto privilegiado con un CI en torno a 140

Estas personas comprenden la enseñanza como algo lúdico. En niños, estos son capaces de mantener la mente activa y atenta durante mucho más tiempo que el resto de sus compañeros que poseen una inteligencia más cercana a la media. Son capaces de sostener su actividad por más tiempo y tienden a presentar un patrón de sueño con menos horas de lo habitual.

En cuanto a los rasgos de personalidad, suelen ser confiados e inconformistas, y muestran actitudes muy críticas en comparación con el resto de niños, llegando a veces a sobrestimarse a ellos mismos.

Además, disfrutan de un gran talento para resolver problemas, así como una alta capacidad de reacción y aguante en situaciones tensas o de estrés. Aunque, ocasionalmente, fracasan en cuando a su sensibilidad debido a la alta valoración de ellos mismo y su autoconfianza.

2.2. Superdotados con escasos recursos económicos

A diferencia de los anteriores, las personas superdotadas pero con escasos recursos económicos poseen una considerable sensibilidad emocional, hasta el punto de llegar a autoinculparse por poseer capacidades a un nivel mucho superior que sus compañeros.

Esta sensibilidad emocional les hace mostrarse mucho más amables con sus compañeros y desarrollar un gran sentido de la amistad. Además, suelen sentir la necesidad de causar buena impresión y agradar a cuantas más personas mejor.

Por todo esto, acostumbran a estar muy bien valorados por compañeros y profesores, y tienden a acabar siendo los líderes de grupo pero sin presentar posturas de autoridad o dominantes. Asimismo, se caracterizan por ser más conformistas y menos espontáneos, poseyendo una integración de las normas y reglas mucho más elevada.

Las personas superdotadas criadas en contextos de escasos recursos presentan un gran temor al fracaso, por lo que, habitualmente, no tienen a arriesgarse demasiado. En los niños, estos suelen ser mucho más conscientes de la realidad que los rodea, esta visión puede verse reflejada en diferentes ámbitos:

  • Gran estima a la escuela y a los diferentes medios de aprendizaje
  • Aprender de forma articular, relacionando todas las teorías con el contexto que les rodea
  • Tareas, ocupaciones e intereses menos infantiles.

2.3. Superdotados con una precocidad extrema

El tercer subgrupo de esta categoría está conformado por aquellas personas que junto a su superdotación presentan algún tipo de trastorno grave de la personalidad, el cual en la mayoría de los casos se presenta como esquizofrenia.

Estas personas se guarecen en ocupaciones y aficiones intelectuales que les separan de la psicosis y les ayudan a simular una forma de vida corriente, se puede decir que es un mecanismo de defensa en forma de terapia reguladora.

Durante la etapa infantil, estos niños tienen grandes obstáculos para mantener cualquier tipo de relación con sus compañeros, por lo que, generalmente, acaban siendo marginados por los compañeros, llegando hasta el punto de padecer algún trastorno afectivo.

Además, son capaces de relacionar todo lo aprendido con la realidad, presentando a veces conductas extrañas y reacciones bruscas e inesperadas. Esta capacidad de entendimiento les lleva a no tolerar ciertos comportamientos, y al ser conscientes de sus altas capacidades responden de forma agresiva y mordaz.

A pesar de esto, gozan de una rapidez para el aprendizaje significativa, así como unas habilidades comunicativas sobresalientes, siendo el habla elaborada y concisa muy característica de estas personas.