Así es como se trabaja en psicoterapia. Unsplash.

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es una de las alteraciones psicológicas que más limitan la libertad y dañan la calidad de vida de las personas.

Afortunadamente, es posible gestionar sus síntomas y aprender patrones de comportamiento que vayan extinguiendo este trastorno hasta hacer que no genere problemas significativos. Si te interesa saber cómo trabajamos los psicólogos a la hora de tratar el TOC, sigue leyendo.

¿Qué es el TOC y cuáles son sus síntomas?

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo es un fenómeno psicológico descrito como síndrome psiquiátrico en los manuales diagnósticos utilizados en Medicina y en Psicología Clínica y de la Salud. Se caracteriza por la pérdida de control ante la aparición de pensamientos intrusivos y acciones estereotípicas que cuesta mucho reprimir, y por eso tiene elementos en común con los trastornos de ansiedad y con los tics.

Típicamente, los elementos que permiten identificar la presencia de Trastorno Obsesivo-Compulsivo en los pacientes son dos, como su nombre indica: las obsesiones, por un lado, y las compulsiones, por el otro.

Las obsesiones son fundamentalmente imágenes o pensamientos intrusivos, que surgen en la consciencia de la persona “atrapando” el foco atencional de esta, y generando una respuesta emocional fuertemente negativa, ligada a la ansiedad. Estas piezas de imaginación pueden ser, por ejemplo, la imagen de una gran capa de gérmenes invadiendo nuestras manos y comiéndoselas poco a poco, o un agujero abriéndose bajo nuestros pies.

Las compulsiones son acciones estereotipadas que sentimos la necesidad de realizar para hacer que la obsesión se vaya (por el momento) y nos volvamos a sentir relativamente bien. Estas acciones pueden ser físicas o mentales. Además, se siente que estas conductas deben ser realizadas de manera muy cuidadosa para que “cuenten” como clausura de la obsesión, y siempre en el mismo orden; si no se hace bien, se vuelve a empezar. Ejemplos de compulsiones frecuentes son:

  • Lavarse las manos repetidamente y siempre de la misma manera.
  • Limpiar una silla pasando un papel por determinados sitios y en cierto orden.
  • Rascarse ciertas partes del cuerpo, siguiendo un patrón sistematizado.

Impacto en la vida diaria

Cribecca

Como consecuencia de los síntomas del TOC, las personas que lo sufren pierden mucho tiempo diario empleándolo en realizar compulsiones, comprometen su salud física y mental por su exposición a rutinas muy mecánicas y al estrés, y ven perjudicada su vida social. Por eso, este es uno de los motivos habituales por los que muchas personas acuden a Cribecca, nuestro centro de psicoterapia en Sevilla; forma parte de los trastornos psicológicos con los que los psicoterapeutas cuentan con mucha experiencia.

Por otro lado, en muchos casos quien lo sufre también presenta otros trastornos psicológicos que se solapan con este, dado que el hecho de sentirse mal nos vuelve propensos a generar problemas añadidos que pueden ir cronificándose.

Que hacen los psicólogos para tratar el TOC

¿Qué se puede hacer desde la consulta del psicólogo para tratar y combatir los síntomas del Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

Una de las estrategias más eficaces se llama Exposición y Prevención de la Respuesta, que consiste en desvincula la ansiedad experimentada a causa por la obsesión de la realización del comportamiento compulsivo. Es decir, que se entrena al paciente para que pueda lidiar con ese malestar momentáneo, tolerando la experiencia sin “rendirse” a la necesidad de realizar la compulsión.

De esta manera, el paciente experimenta cómo es posible aguantar la ansiedad sin que nada malo pase más allá de la ansiedad en sí misma, y empieza a dejar de ver la compulsión como una salida inevitable a esa situación. A medida que se va progresando en el tratamiento bajo supervisión del profesional de la psicología que lleve el caso, la obsesión y la compulsión dejan de reforzarse mutuamente, y eso hace que el Trastorno Obsesivo-Compulsivo se vaya desvaneciendo.

Por otro lado, también suele ser necesario modificar el sistema de creencias irracionales de cada paciente. Esto es así porque, en muchas ocasiones, la costumbre de someterse a las compulsiones puede llevar a las personas a creer total o parcialmente que algo muy malo les pasará si no ponen fin a la obsesión mediante un ritual (la compulsión); este es un ejemplo de pensamiento mágico o supersticioso que refuerza la existencia del trastorno y a la vez surge de este.

Así pues, en las sesiones de psicoterapia también se lleva a cabo la reestructuración cognitiva enfocada hacia las creencias que alimentan y mantienen el TOC. Esto consiste en llevar al paciente a cuestionarse estas creencias, a ponerlas a prueba y ver en qué medida se ciñen a la realidad.

Por supuesto, todo lo que hemos visto acerca del tratamiento del Trastorno Obsesivo-Compulsivo es más complicado de lo que aparece explicado de manera resumida aquí. En realidad es un proceso que requiere del trabajo conjunto del psicólogo y del paciente, y de la realización de ejercicios entre sesión y sesión por parte de este último (siguiendo las instrucciones del psicoterapeuta). El trabajo del psicólogo no es solo el de dar instrucciones, sino también el de “entrenar” literalmente a la persona a desprenderse del TOC poco a poco, mediante una transformación de los hábitos y de la manera de pensar.

Referencias bibliográficas:

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