Existe un consenso científico acerca de los tipos de lágrimas que existen: lágrimas basales (las que se están segregando continuamente para lubricar el ojo), lágrimas reflejas (se segregan al detectarse partículas extrañas en los ojos) o lágrimas psíquicas, debidas a estados emocionales intensos (tristeza, felicidad, enfado...). 

Estas tres categorías pueden parecer simples, pero no lo son tanto si nos desprendemos de la óptica científica y nos atenemos al punto de vista estético.

La fotógrafa Rose-Lynn Fisher se preguntó qué aspecto tendrían, mirados bajo microscopio, los diferentes tipos de lágrima atendiendo a su origen. El resultado se llama The Topography of Tears.

Lágrimas basales:

Podemos ver que las lágrimas basales dibujan un cuerpo asimétrico.

Lágrimas de pelar cebollas:

Las lágrimas de pelar cebollas tienen cierta similitud con hojas de árboles. Crean un diseño muy homogéneo.

Lágrimas debidas a la risa:

El dibujo de las lágrimas que expulsamos cuando nos reímos es un tanto loco.

Lágrimas de pena o luto:

El dibujo es, en este caso, algo desconcertante.

La diferencia en las formas que pueden verse en las lágrimas a través del microscopio se deben en parte al estado emocional de la persona que los ha segregado. Dependiendo del estado del sistema neuroendocrino se segregarán diferentes hormonas y neurotransmisores, de cuya cantidad y tipo dependerá la composición molecular de las lágrimas antes de salir al exterior. Es decir: como los diferentes estados de ánimo siguen procesos fisiológicos de distinto tipo, la respuesta corporal que producen también es diferente.

Por otro lado, las circunstancias en las que las lágrimas se han secado para llegar a ser muestras de microscopio (sal cristalizada) también afecta a la forma de estas estructuras.

Lágrimas de terminar y de empezar:

Lágrimas de liberación:

Lágrimas de reunión emotiva:

Lágrimas de cambio: