Un caso histórico da nombre a este fenómeno.

María Antonieta, reina de Francia durante la Revolución Francesa, un personaje histórico tan amado como repudiado que, sin lugar a dudas, pasará a los anales de la historia como una mujer atormentada e incomprendida tanto por el pueblo como por su propio marido. A la que además, se la culpó de la extrema pobreza de su país y acabó haciéndole frente a la guillotina.

Estos últimos días de su vida han valido para darle nombre a un fenómeno conocido como el síndrome de María Antonieta, alteración capilar de la que hablaremos a lo largo de este artículo y que puede tener su orígen en la experimentación de sucesos altamente estresantes.

¿Qué es el síndrome de María Antonieta?

A pesar de lo que muchos pueden pensar, el síndrome de María Antonieta poco tiene que ver por ele gusto con los zapatos, la moda o la vida en palacio, sino que hace referencia a una enfermedad capilar de súbita aparición en la que el cabello de la persona queda totalmente blanco en un corto periodo de tiempo.

No obstante, la principal característica de esta alteración no es que los cabellos de color se vuelvan blancos, sino que la persona sufre una caída del cabello de color, permaneciendo solamente aquellas fibras no pigmentadas. Así pues, técnicamente no es cierto que el pelo se vuelva de color blanco, aunque se produzca este efecto visual.

Aunque popularmente se le ha agenciado el nombre de síndrome de María Antonieta, en realidad se trata de una afección conocida como alopecia areata para el cabello oscuro. La alopecia areata se trata de una enfermedad que provoca la caída del pelo en zonas localizadas del cuerpo. Esta enfermedad no afecta solamente al cuero cabelludo o al vello facial, pero si son estas zonas las más afectadas por este tipo de alopecia.

El caso del síndrome de María Antonieta es considerado como un extraño tipo de alopecia en el que la afección mantiene las canas o cabellos no pigmentados, provocando la caída solamente de aquellos cabellos del color habitual. Aunque no se conocen las causas exactas, se teoriza que un factor genético unido a la vivencia de períodos de alto estrés pueden ser los desencadenantes de esta rara enfermedad.

La principal consecuencia es que la persona parece que ha envejecido de repente, puesto que la enfermedad se desarrolla en muy poco tiempo.

El caso de María Antonieta

El origen de la denominación de síndrome de María Antonieta se encuentra en una antigua historia que afirma que María Antonieta, esposa del monarca Luis XVI fue víctima de ella durante el transcurso de la Revolución Francesa.

La historia cuenta que María Antonieta sufrió esta enfermedad durante la época en la que esperaba su ejecución. Según las leyendas, cuando María Antonieta ingresó en la prisión de la Bastilla su cabello era totalmente oscuro y que días después, cuando la liberaron para ejecutarla, su cabello se había vuelto blanco por completo.

No es difícil imaginar que a lo largo de su estancia en la cárcel de la Bastilla, esperando encontrarse de un momento a otro frente a la guillotina, María Antonieta sufriría de unos niveles de angustia, miedo y ansiedad tan sumamente elevados que le provocaron la caída del cabello.

A pesar de que la situación emocional y psicológica en la que se encuentra la persona puede ejercer una gran influencia en la aparición del síndrome de María Antonieta, la verdad es que el origen de la enfermedad radica en factores genéticos. Así pues, a pesar de que la creencia de que esta alteración es desencadenada por el estrés, los estados mentales no parecen tener el papel principal en su desarrollo.

Finalmente y como dato curioso, el síndrome de María Antonieta solamente hace referencia a los casos ocurridos en mujeres. Cuando esta extraña enfermedad aparece en el sexo masculino es conocida como síndrome de Tomás Moro, escritor de origen inglés que también sufrió su enfermedad mientras estaba encarcelado en la Torre de Londres esperando su ejecución.

¿Cuáles son las causas?

Tal y como se comentaba anteriormente, las principales causas del síndrome de María Antonieta son orgánicas, no obstante la experimentación de altos nivele de ansiedad y estrés favorecen el desarrollo de la enfermedad.

Por lo tanto se trata de una afección con un origen multifactorial, lo que significa que existen varias condiciones que pueden influir en su aparición. Una de ellas es el factor genético, en la mayoría de los casos se pueden encontrar antecedentes familiares de este tipo de enfermedad.

Por otra parte, se ha podido constatar que la alopecia areata es una enfermedad de naturaleza autoinmune. Esto significa que es el organismo de la persona quien provoca los síntomas. La acumulación de un tipo específico de linfocitos ocasiona un estancamiento en el crecimiento del pelo y provoca su posterior caída.

No obstante, aunque no se ha podido establecer una relación directa y fiable entre el síndrome de María Antonieta y los factores emocionales que se le asocian. La mayoría de expertos respaldan la hipótesis de que unos niveles elevados de angustia y estrés podrían facilitar la expresión de la enfermedad.

Esta hipótesis obtiene todavía más sentido al recordar que existen otras muchas afecciones capilares, tales como la caspa o la dermatitis, que están relacionadas con la vivencia de altos períodos de estrés o de vivencias con una carga emocional muy elevada.

¿Existe un tratamiento?

La incidencia de este síndrome es sumamente baja, dándose solamente en entre el 0,2 y 0,3% de la población general. No obstante, existen tratamientos muy efectivos para el síndrome de María Antonieta, el cual llega a remitir en aproximadamente el 80% de los casos.

Las enfermedades autoinmunes, incluyendo la alopecia, pueden generar efectos diferentes en cada persona. Por lo tanto, el tratamiento de elección va a depender de estos efectos. La extensión de las lesiones, así como el período de tiempo que enfermedad lleva manifestándose serán factores a tener en cuenta a la hora de elaborar una intervención individualizada.

No obstante, en la mayoría de los casos se busca la estabilización de la respuesta inmune, gracias a la cual se suele conseguir la recuperación completa y permanente del cabello perdido.