Un tipo de célula nerviosa vinculada al olfato. Wikimedia Commons.

Una célula mitral es un tipo de neurona que forma parte del sistema olfativo.

Este tipo de células son un canal de salida principal del bulbo olfatorio y actúan enviando señales a varias estructuras corticales periféricas. Conozcamos, con más detalle, este tipo de células.

Qué es una célula mitral

Dentro del sistema olfativo, el flujo de información que va de la periferia a las células mitrales está mediado por entradas sinápticas directas de las neuronas sensoriales olfativas.

Las prolongaciones de las neuronas sensoriales forman un haz de fibras nerviosas (el nervio olfativo) que transmite la información sobre el compuesto volátil hacia el sistema nervioso central, y más específicamente hacia el bulbo olfatorio. En esta estructura la información es recibida principalmente por dos tipos celulares: las células mitrales y las células con penacho.

Las células mitrales y en penacho son funcionalmente similares y juntas constituyen las neuronas sensitivas que con sus axones conectan el bulbo olfatorio con el sistema nervioso central.

El bulbo olfatorio y los glomérulos

Los sitios de contacto entre las neuronas sensoriales primarias y las células del bulbo olfatorio dan lugar a una serie de estructuras esféricas denominadas glomérulos. Éstos tienen un papel relevante, pues se trata del lugar en el que converge la información procedente de todas las células sensoriales que perciben al mismo tiempo un mismo compuesto volátil.

Las células mitrales que han recibido información de los axones de las neuronas olfatorias, se ven involucradas en la sinapsis con el neuropilo (la región comprendida entre varios cuerpos celulares o somas de neuronas) de los glomérulos olfativos.

Después del bulbo olfatorio, los axones de las células mitrales transmiten información a otras áreas del encéfalo. Entre estas regiones cabe destacar la corteza piriforme, área responsable de detectar olores e involucrada en el almacenamiento de recuerdos; la amígdala, el principal núcleo de control de emociones; y la corteza entorrinal, relacionada con la memoria, el olfato y la orientación.

Morfología de las células mitrales

Una célula mitral se distingue por la posición de su soma (el cuerpo celular) en una fila ordenada en la capa de células mitrales del bulbo olfatorio. Generalmente, suelen mostrar una sola dendrita primaria (prolongación de la neurona dedicada a la recepción del impulso nervioso de otras neuronas) que proyecta a un solo glomérulo.

Además, este tipo de células muestran unas pocas dendritas laterales que proyectan a la capa plexiforme externa (región que conecta las células fotorreceptoras y las células bipolares).

La morfología de las células mitrales ha constituido una ventaja en los primeros estudios de procesamiento sináptico llevados a cabo ya que es posible estimular de forma independiente tanto el soma como la dendrita principal mediante electrodos convenientemente situados en diferentes capas del bulbo olfatorio.

Principales funciones

Una vez que la información proveniente de las moléculas olorosas ha sido captada, transformada y enviada al bulbo olfatorio, se procesa en los glomérulos y las células mitrales envían esa información a las regiones cerebrales pertinentes.

Pero, ¿qué ocurre en el principal núcleo de procesamiento de la información olfativa? Estas son las principales funciones que lleva a cabo el bulbo olfatorio:

1. Diferenciación de olores

El bulbo olfatorio se encarga principalmente de distinguir entre diversos tipos de olores. Esa diferenciación se realiza a través de distintos patrones de activación de neuronas encargadas de la percepción olfativa, que reaccionan en función del olor percibido y de la forma y estructura de las partículas olfativas.

2. Procesamiento emocional de la información

La amígdala, el principal centro de control de emociones del cerebro, tiene conexiones con el bulbo olfatorio tanto directa como indirectamente, a través de la corteza olfativa primaria o corteza piriforme, y permite que ciertas emociones se vinculen a determinados estímulos olfativos.

Además, nuestro olfato, a diferencia de otros sentidos como la vista o la audición, no necesita hacer relevo en el tálamo; es por ello que su conexión con el sistema límbico es más directa, generando conexiones más potentes y explícitas, lo que hace que podamos evocar con mayor facilidad recuerdos intensos de experiencias pasadas a través de los olores.

3. Percepción del sabor

Los sentidos del olfato y el gusto están estrechamente relacionados e interconectados. Muchas veces, tenemos la sensación de que estamos saboreando algo cuando simplemente estamos olisqueando.

En este sentido, el bulbo olfatorio también juega un papel relevante en la percepción del sabor por este mismo hecho. Un ejemplo de cómo estos dos sentidos se relacionan entre sí es la incapacidad que tienen las personas que sufren de anosmia (pérdida del sentido del olfato) para captar los sabores.

Conexiones sinápticas con otras células

Las células mitrales tiene un rol significativo en el circuito de conexiones del bulbo olfatorio, ya que reciben información de al menos cuatro tipos celulares: las neuronas sensitivas olfatorias, las células de penacho externas, las neuronas periglomerulares y las células granulares. Las dos primeras son excitatorias, mientras que las otras dos son inhibitorias.

A través de sus dendritas primarias, las células mitrales reciben sinapsis excitatorias que proceden de neuronas sensitivas olfatorias y de células en penacho externas. Además, también reciben señales inhibitorias desde células granulares en sus dendritas laterales o en el soma, y desde células periglomerulares en el penacho dendrítico.

Al parecer y según las investigaciones, las células en penacho reciben una fuerte inervación del nervio olfatorio y disparan sus potenciales de acción cerca del inicio de la inhalación y su frecuencia de disparo es relativamente insensible a la concentración de olores; en cambio, las células mitrales reciben poca inervación del nervio olfativo y una fuerte inhibición periglomerular (de alrededor de los glomérulos), lo que retrasa su disparo con respecto a las células en penacho.

Una hipótesis que se maneja en animales es que las células mitrales transforman la fuerza de la señal olfativa en un código sincronizado, donde la concentración del olor se codifica en la frecuencia de disparo de los potenciales de acción relativos al ciclo de inhalación.

Referencias bibliográficas:

  • Bradford, H.F. (1988). Fundamentos de Neuroquímica. Labor.
  • Dhawale et.al (2010) Non-redundant odor coding by sister mitral cells revealed by light addressable glomeruli in the mouse. Nature Neuroscience 13, pp. 1404 - 1412.