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El otro día, navegando por las redes sociales pude ver un titular que me impactó: “Correr reduce el cerebro”. Y claro, para alguien como yo que salgo a correr prácticamente a diario, esta noticia enseguida me provocó estupor y una gran preocupación.

¿Cómo puede ser que correr reduzca el tamaño del cerebro? Con todos los beneficios que aporta el ejercicio físico, ¿correr es malo para la salud? ¿Correr me hará más 'tonto'? Necesitaba respuestas, porque si correr significa que me hace más “corto”, buscaré otro deporte. Tal vez practique el noble arte del frisbee con mi perro a partir de ahora…

Los extremos también son malos al hora de practicar “running”

Yo ya había oído hablar de los efectos perjudiciales que podría tener el running. De hecho, es muy frecuente que haya gente adicta a este deporte, lo que se conoce como “runnorexia”. Entre los beneficios del running podemos encontrar que: reduce el estrés, mejora la capacidad cardiovascular, reduce el riesgo de sufrir enfermedades, etcétera. Pero como cualquier adicción, la runnorexia tiene consecuencias negativas para la salud.

Pero volviendo al hecho de que correr reduce el cerebro, y para evitar interpretaciones erróneas, hay que matizar el titular de este artículo. Correr produce muchos efectos positivos. Ahora bien, correr largas distancias puede provocar efectos negativos para la salud.

Un estudio alemán afirma que correr distancias muy largas reduce el cerebro

Llevar el cuerpo al extremo y correr largas distancias puede provocar que el cerebro se reduzca en un 6,1%, tal y como afirma un estudio llevado a cabo en Alemania. Aún más sorprendente es el hecho de que los investigadores descubrieron que, al cabo de ocho meses, el cerebro volvía a su tamaño normal.

Para este estudio, los científicos del Hospital Universitario de Ulm (Alemania) evaluaron a 44 participantes de la edición del 2009 de la Trans Europe Foot Race, una competición que consiste en correr de Italia a Noruega, es decir, una distancia de 4.500 km en 64 días.

La investigación fue dirigida por Uwe Schütz, un radiólogo germano, y los resultados fueron presentados en el Congreso Anual de Radiología. Este estudio contradice la mayoría de estudios llevados a cabo hasta el momento, porque afirman que correr aporta muchos beneficios psicológicos y neurológicos: mejora el estado de ánimo o reduce el riesgo de padecer enfermedades degenerativas, entre otros.

No hay evidencias de que esto ocurra con el jogging o una maratón

Schütz explica que: “A pesar de los efectos negativos sobre el cerebro que el estrés catabólico de un ultramaratón provoca, esto se debe a un proceso adaptativo y reversible. No hay lesiones a largo plazo”. Además, “Parece ser que esta disminución de la materia gris se debe a la monotonía de estar mirando al frente durante tantos días seguidos. Es como si el cerebro se relajarse”.

En otras palabras, todo apunta a que esta pérdida de masa afecta a la zona de la visión, lo que el corredor de larga distancia conoce como "visión de túnel". Pero cuidado, no hay motivo para cancelar tu sesión de running de esta tarde, puesto que no parece que ocurra lo mismo con una maratón o practicando jogging.

La runnorexia sí que es un problema para los corredores

La runnorexia sí que es un problema real que puede afectar a los corredores habituales. Este fenómeno provoca que la persona sobrevalore el running, y lo convierta en la prioridad de su vida, incluso por encima de la familia, los amigos, el trabajo, etc.

Correr lo es todo para un “runnoréxico”, y no poder realizar su entrenamiento por algún motivo significa una gran frustración. Se han reportado casos de personas que cancelan citas o no van a trabajar un día para poder llevar a cabo su sesión, pues el malestar que sienten estos individuos si no realizan estas sesiones es superior a ellos. Eso una de las señales de que padecen una obsesión.

Los síntomas de la runnorexia son iguales a los de la adicción a cualquier tipo de ejercicio físico (por ejemplo, el entrenamiento con pesas). Estos síntomas aparecen cuando la persona no puede realizar la actividad física, y pueden ser: ansiedad, depresión o irritabilidad.

Para saber más de la runnorexia, te invitamos a que leas este interesante artículo “Runnorexia": la moderna adicción al running