Distinguiendo entre dos conceptos de la biología y las neurociencias. Wikimedia Commons.

Nuestro organismo necesita de hormonas y neurotransmisores para funcionar correctamente.

Los neurotransmisores permiten la comunicación entre neuronas y otras células, atravesando el espacio sináptico y mediante impulsos nerviosos. Las hormonas, por su parte, son secretadas por las glándulas endocrinas, interviniendo en la regulación de multitud de funciones corporales básicas.

Aunque comparten características estructurales y funcionales, también existen aspectos que las diferencian. En este artículo te explicamos qué son, cómo actúan y cuáles son las principales características de hormonas y neurotransmisores, así como las diferencias más importantes entre unas y otras.

Las hormonas: definición, características y clasificación

Las hormonas son sustancias químicas que actúan como mensajeras y activan diferentes procesos para que nuestro organismo funcione correctamente. Se producen en las glándulas endocrinas o secretoras (como el hipotálamo, la hipófisis o la tiroides, por ejemplo) y se liberan al espacio extracelular, difundiendose por los vasos sanguíneos hacia la sangre.

Las principales características de estas mensajeras químicas es que intervienen en el metabolismo y otras funciones (sistema inmune, reproducción sexual, etc.); actúan en tejidos del organismo que pueden estar a distancias largas del punto de origen desde donde se libera la hormona; el efecto que provocan depende de la cantidad de hormonas que haya, siendo directamente proporcional a su concentración.

Casi todas las hormonas se pueden clasificar, químicamente, en tres grandes grupos: hormonas peptídicas, compuestas por aminoácidos, polipéptidos u oligopéptidos, como la insulina o la vasopresina; las hormonas derivadas de aminoácidos, que se sirven de éstos para sintetizarse, como por ejemplo la adrenalina; y las hormonas lipídicas, del grupo de los eicosanoides o esteroides, como el cortisol y la testosterona.

Las hormonas pueden producir efectos estimulantes, promoviendo la actividad en un tejido (p. ej. la prolactina); efectos inhibitorios, disminuyendo la actividad (p. ej. la somatostatina, que inhibe la liberación de la hormona del crecimiento); efectos antagonistas, cuando dos hormonas tienen efectos opuestos entre sí (p. ej. la insulina y el glucagón); y efectos de sinergia, cuando dos hormonas juntas producen un efecto más potente que por separado (p. ej. la hormona de crecimiento y las hormonas tiroideas).

Los neurotransmisores: definición, clasificación y características

Los neurotransmisores son sustancias químicas que utiliza nuestro cuerpo para enviar información de unas neuronas a otras, a través del espacio sináptico que media entre ellas. Estas señales viajan desde y hacia el sistema nervioso central, con el objetivo de coordinar nuestro organismo, regulando la actividad muscular, las secreciones corporales y la actividad de diferentes órganos.

Los mensajeros químicos que actúan como neurotransmisores comparten algunas características básicas: se almacenan en vesículas sinápticas, se liberan cuando se introducen iones de calcio (Ca2+) en el axón terminal como respuesta al potencial de acción y producen su efecto uniéndose a los receptores de la membrana de la célula post-sináptica.

La principal función de los neurotransmisores es la de inhibir o estimular la actividad de las células post-sinápticas, en función del tipo de receptor sobre el que ejerzan su efecto, desencadenando cambios en la permeabilidad de la membrana neuronal y en su actividad enzimática, con la mediación de otros neuromoduladores (como el AMPc y el GMPc).

Existen distintos tipos de neurotransmisores que pueden clasificarse de la siguiente manera:

  • Aminas: neurotransmisores que derivan de distintos aminoácidos. En este grupo podemos incluir a la dopamina o la serotonina.
  • Aminoácidos: son las sustancias precursoras de las aminas (p. ej. glutamato o glicina).
  • Purinas: sustancias como el ATP o la adenosina, pueden actuar como mensajeros químicos igualmente.
  • Péptidos: distribuidos por todo el encéfalo, los más conocidos son los péptidos opioides (p. ej. encefalinas y endorfinas), encargados de modular el dolor, entre otras funciones.
  • Gases: el más representativo, el óxido nítrico, que produce efectos vasodilatadores.
  • Ésteres: en este grupo, el neurotransmisor más representativo, la acetilcolina, que interviene en la regulación del sueño o la actividad muscular, entre muchas otras funciones.

Diferencias entre hormonas y neurotransmisores

Las hormonas y los neurotransmisores comparten una característica básica y es que ambos actúan como mensajeros químicos interviniendo en la regulación de distintas funciones corporales. Sin embargo, existen diferencias importantes entre una hormona y un neurotransmisor. A continuación, veremos cuáles.

Una de las diferencias entre las hormonas y los neurotransmisores es que las primeras se liberan por las glándulas endocrinas al torrente sanguíneo; por el contrario, los neurotransmisores se liberan en el espacio sináptico que existe entre las neuronas. Esto nos lleva a señalar otra diferencia básica, y es que el efecto producido por las hormonas es, por lo general, mucho más prolongado que el de los neurotransmisores.

Otra de las características que diferencia estos dos tipos de mensajeros químicos es que el neurotransmisor, al ser liberado, sólo se comunica con la neurona más cercana, a través del espacio sináptico; sin embargo, las hormonas se comunican con otras células que pueden estar a una gran distancia, ya que viajan a través del torrente sanguíneo. La diferencia también estribaría en que los neurotransmisores actúan específicamente en el sistema nervioso, mientras que las hormonas lo podrían hacer en cualquier parte del organismo.

En ocasiones, la distinción entre hormona y neurotransmisor no queda clara del todo. Algunos neurotransmisores actúan también como hormonas, como ocurre con las catecolaminas (adrenalina, noradrenalina y dopamina). Éstas pueden ser producidas por las glándulas suprarrenales y vertidas en el torrente sanguíneo, ejerciendo un efecto hormonal; y al mismo tiempo, son liberadas en las terminaciones nerviosas, actuando como neurotransmisores. En estos casos, también reciben el nombre de neurohormonas.

Según el médico francés, Roger Guillemin, un neurotransmisor no sería otra cosa que una hormona de secreción paracrina (un tipo de comunicación celular por secreción química), aunque debido a sus características específicas, se suele considerar que son otro tipo de mensajero distinto a la hormona.

Con todo, en la actualidad sigue habiendo autores que consideran que una hormona es cualquier sustancia que es liberada por una célula para actuar sobre otra, ya sea cercana o lejana, e independientemente de su origen o localización, así como de la vía que se utilice para su transporte (circulación sanguínea, líquido extracelular o espacio sináptico). Las definiciones de hormona y neurotransmisor siguen, pues, abiertas a interpretación.

Referencias bibliográficas:

  • Cuenca, E. M. (2006). Fundamentos de fisiología. Editorial Paraninfo.
  • Gómez, M. (2012). Psicobiología. Manual CEDE de Preparación PIR.12. CEDE: Madrid.
  • Guyton-Hall (2001). Tratado de Fisiología Médica.10ª ed., McGraw-Hill-Interamericana.