Consejos para motivar en el trabajo.

En este artículo vamos a ver un resumen de cómo motivar a un equipo de trabajo, teniendo en cuenta herramientas de la psicología del trabajo para dar respuesta esta pregunta. Además, daremos un repaso por el concepto de motivación laboral.

¿Qué es la motivación laboral?

Antes de ver cómo motivar a un equipo de trabajo, veamos los conceptos claves.

La motivación se refiere al componente personal que es el causante de la movilización en una persona para lograr determinados objetivos.

Cuando nos referimos a motivación laboral, estamos hablando de todos aquellos componentes que motivan al sujeto a realizar su trabajo de manera satisfactoria. Cuando se trata de grupos de trabajo esta motivación debe ser colectiva, y enfocada a todos los miembros del equipo que cooperan entre sí.

La idea es que todos los sujetos que forman parte del equipo de trabajo estén orientados a cumplir con sus asignaciones de una manera adecuada para los intereses del conjunto de la organización.

Existen dos fuentes de motivación, las cuales son interna y externa. La motivación interna es toda aquella que se origina porque la persona desea satisfacer un anhelo personal; por ejemplo, aprender una profesión en un entorno de trabajo real.

La motivación externa, por el contrario, está motivada por un interés objetal. Es decir, el sujeto se motiva en base a lo que tras ser cumplido con sus tareas recibirá a cambio; podría ser una mejora salarial, un bono, etc.

Cómo motivar a un equipo en el trabajo

Ahora veremos un listado con las mejores técnicas y consejos sobre cómo motivar grupos según la psicología organizacional y del trabajo; el orden en el que se encuentran no determina su eficacia.

1. Un buen liderazgo

Para conseguir un buen desempeño por parte de los miembros de un grupo es importante que su líder no se enfoque únicamente en la dirección del proyecto, sino que también sea capaz de trabajar con el componente humano de cada uno de los participantes del equipo.

Un buen líder no exige únicamente resultados a sus trabajadores, sino que también se preocupa de que sus necesidades estén cubiertas, además de tomar en cuenta las distintas motivaciones personales de cada uno de ellos.

2. Buenos incentivos

Una mejora salarial o algunos bonos ocasionales no bastan para incentivar al equipo respecto a dar lo mejor de sí mismos, estas son solo motivaciones de corto plazo. Solo con ellos, al cabo de un tiempo sus efectos terminan por diluirse, y los miembros del equipo de trabajo volverán a sentirse incómodos o inconformes.

Los mejores incentivos laborales son brindarles a los trabajadores un ambiente laboral óptimo para su desempeño cotidiano, donde no se sientan demasiado presionados o incómodos respecto a su situación laboral. Además, es necesario definir claramente a cada miembro del equipo cuál es su rol a desempeñar.

3. Prevenir el mobbing

El acoso laboral es una de las principales causas de que los trabajadores se sientan frustrados y disminuyan su productividad y satisfacción. Debemos estar atentos a esta situación dentro de nuestros grupos de trabajo, para no permitir que nadie lo sufra.

4. Programas extra-laborales

Este tipo de iniciativas están destinadas a proveer a los trabajadores conocimientos y herramientas que mejoren su calidad de vida en términos generales, y por consecuencia su rendimiento en términos de trabajo también se verá incrementado.

Por ejemplo, algunos programas extra-laborales podrían ser; talleres de gestión emocional, charlas sobre comunicación asertiva en el trabajo, implementar la práctica de alguna disciplina deportiva entre los miembros del equipo de trabajo, etc.

5. Brindar información al equipo

En la medida que el equipo se sienta más involucrado en el proyecto de trabajo, será más probable que rindan mejor respecto a las actividades de cada uno en sus respectivas áreas de acción. El líder deberá asegurarse de brindarles información suficiente a sus trabajadores para hacerlos sentir incluidos y al tanto de lo que pasa.

6. Reconocer el esfuerzo

A todo buen empleado le gusta que sus esfuerzos sean reconocidos. El simple hecho de hacer saber a los empleados que lo están haciendo bien en un determinado momento ayudará a que sientan que su esfuerzo vale la pena.

7. Crear liderazgos involucrados

Un error bastante común entre los líderes de grupos de trabajo es pensar que basta con dar las indicaciones necesarias para que el grupo de trabajo haga el resto; nada más contraproducente que esto para la motivación de los miembros del personal.

Un buen líder no solo dice qué es lo que se tiene que hacer, sino que también participa activamente dentro del proceso de realización de las actividades. Les demuestra a los trabajadores que él también es uno de ellos y enseña con el ejemplo.

8. Modera las rotaciones

A ningún miembro del equipo le gustara estar teniendo que pasar por procesos de adaptación constantes; es por ello que debes tener cuidado al momento de implementar las rotaciones como un método de trabajo para tu proyecto. Si abusas de este recurso podrías notar desánimo en tu grupo.

Lo ideal es crear grupos estables donde cada uno de los miembros de ese departamento se sienta seguro de su puesto y no tenga la incertidumbre de que en cualquier momento tendrá que tomar sus cosas y cambiar de sitio.

Referencias bibliográficas:

  • Rodríguez Fernández, A. (2004). Psicología de las organizaciones (1. ed. edición). Barcelona: Editorial UOC.