Evaluación externa: tipos, características y ventajas

Estas son las situaciones en las que se utiliza la evaluación externa en algunas de sus variantes.

Nahum Montagud Rubio

Nahum Montagud Rubio

Evaluación externa

Evaluar las dinámicas de una organización, tanto si es un centro educativo, empresa o cualquier otro tipo de institución, es necesario para poder detectar fallos y mejorar sus procesos internos.

La evaluación interna, realizada por los propios miembros de la organización, es muy útil, pero carece de plena objetividad. Por este motivo, complementada con esta, está la evaluación externa, en la que una persona ajena a la propia institución evalúa diferentes aspectos como el rendimiento, dinámicas internas y flujos económicos.

A continuación vamos a ver qué es la evaluación externa, por qué es tan importante en el ámbito empresarial y educativo, sus principales ventajas y también a qué formas se puede recurrir para aplicarla.

¿Qué es la evaluación externa?

La evaluación externa es todo aquel proceso en el que se examina a una organización, institución o grupo mediante la valoración de una persona que no forma parte de esos grupos humanos. Es decir, es la evaluación que realiza una persona ajena a un grupo de personas para, así, tener una medición lo menos sesgada y subjetiva posible del mismo. Este tipo de evaluaciones son bastante comunes en contextos empresariales y educativos.

Mundo empresarial

En el campo de las organizaciones, la evaluación externa se realiza para comprobar de forma imparcial y objetiva si la compañía está cumpliendo con los objetivos que se había propuesto o si trata adecuadamente a sus trabajadores. Aplicada en el ámbito empresarial es posible detectar posibles fallos, aspectos que mejorar dentro de la organización y, también, compararla con otras empresas del mismo sector.

Ámbito educativo

En cuanto al sector de la educación la evaluación de este tipo sirve para saber si diferentes escuelas e institutos cumplen con los niveles estándar y mínimos impuestos desde el Ministerio de Educación o el gobierno regional en materia de docencia. Sirve para ver si el centro está respetando la normativa vigente, si sus estudiantes aprenden adecuadamente o si hay algún aspecto a mejorar. También sirve para ver lo lejos que está de la media nacional en materia educativa, e incluso a veces se puede comparar entre países.

Dado que la evaluación y la calidad en el aula están muy relacionadas, tanto la evaluación externa como la interna son fundamentales para poder realizar un adecuado análisis de los procesos en la institución educativa. La interna sirve para que los docentes sepan qué mejorar, además de si tienen que personalizar o adaptar los contenidos y su enseñanza al tipo de alumnado que les ha tocado, mientras que la externa sirve para perfeccionar las políticas educativas de la región o estado, competencias de tipo gubernamental.

Independientemente de para qué contexto en específico se realice la evaluación externa, queda claro que su intención principal es la de realizar una medición lo más objetiva posible sobre el rendimiento de una institución o conjunto de personas cualquiera. Es una herramienta imprescindible para evitar que las emociones, sentimientos, creencias y expectativas de los miembros de la organización influyen sobre el rendimiento de la misma, puesto que autoevaluarse o evaluar a compañeros, clientes o alumnos es difícil hacerlo de forma neutral.

Características de la evaluación externa

Son varios los aspectos a mencionar de la evaluación externa que, además de ser las características que la definen, también pueden entenderse como sus principales ventajas.

1. Evaluador ajeno

La principal característica de la evaluación externa y, a su vez, la que más ventajas ofrece es el hecho de que el evaluador sea ajeno al grupo o institución que evalúa. Esta persona busca comprobar cómo funciona la empresa o entidad observándola lo más objetivamente posible.

Como este evaluador, además de ser un profesional especializado en realizar este tipo de evaluaciones, no está relacionado con la organización ni tiene vínculos de amistad con sus miembros, su forma de medir el rendimiento y demás aspectos es lo más asentimental posible.

2. Alta imparcialidad

Directamente relacionado con el hecho de que el evaluador sea ajeno al grupo que evalúa, la evaluación externa tiene como ventaja el proporcionar una mayor imparcialidad. Las organizaciones de cualquier tipo pueden solicitar una evaluación externa para poder conseguir un punto de vista lo más objetivo posible sobre su propio rendimiento o comportamientos dentro de la institución. La imparcialidad del observador externo permite detectar mejor los posibles fallos y errores que haya en la organización.

3. Alta estandarización

Aunque no tiene por qué ser así siempre, en la mayoría de los casos la evaluación externa es realizada mediante pruebas estandarizadas. Estas pruebas tienen la ventaja de que sus resultados pueden compararse con los de otras instituciones o centros del mismo sector, ver hasta qué punto el grupo de personas evaluado cumple con los estándares o si su rendimiento es muy bajo para lo esperado.

Métodos utilizados

Son muchas las formas a las que se puede recurrir para obtener información lo más objetiva e imparcial de un grupo de personas, centro educativo, empresa o cualquier otra organización que se nos pueda ocurrir. A continuación veremos las más comunes, todas ellas ideales para ser manejadas por el evaluador externo o para hacer que la información recopilada esté organizada de tal forma que permita a este evaluador interpretarla de forma lo más neutral posible.

1. Entrevistas

Una de las formas más sencillas para hacer una evaluación externa es usando entrevistas estandarizadas. Este tipo de instrumentos consisten en baterías de preguntas relacionadas con el sector y temática a evaluar. Se puede preguntar de todo, como por ejemplo creencias sobre el trabajo, dinámicas dentro de él, rendimiento, expectativas del empleo...

2. Encuestas

Las encuestas, sobre todo las anónimas, son ideales para recopilar todo tipo de datos. Son cuestionarios que a veces pueden rellenar las propias personas encuestadas y, en caso de ser anónimos, invitan al preguntado a ser lo más sincero y honesto posible, tanto si se trata de alumnos como profesores, empleados o jefes.

Este tipo de recurso hace que el encuestado se vea más libre y se muestre más asertivo expresando su verdadera expresión, denunciando los problemas que se ha encontrado y qué aspectos cree que se deberían mejorar.

3. Grupos focales

Una técnica también muy recurrida en las evaluaciones externas es la de los grupos focales, los cuales consisten en seleccionar a un grupo de personas al azar y llevarlas a un entorno controlado, en donde se les harán preguntas sobre su experiencia dentro de la entidad, qué opinan sobre el trabajo o los estudios y qué necesidades han visto satisfechas y cuáles no.

4. Observación directa

A veces no es necesario recurrir a cuestionarios, entrevistas y entornos controlados para saber cómo se comportan o piensan las personas de una institución. La observación directa puede ser una herramienta muy útil dentro de la evaluación externa, siempre y cuando se haga de una forma en la que el propio observado no se entere de que lo está siendo, puesto que en ese caso cambiaría su forma de comportarse.

Puede ser especialmente útil en el ámbito de la educación y los negocios. En el de la educación porque se observa cómo los alumnos se comportan de forma natural, cuál es su rendimiento “natural” y, también, si se comportan adecuadamente o no.

En el de los negocios permite contemplar aspectos tales como las interacciones con los clientes, los tiempos de entrega, algunos vicios de la organización y problemas comunes que los empleados no perciben como tan importantes que ni son conscientes de ellos o no se quejan, aunque puede que influyan en el rendimiento general de la organización.

5. Auditoría

La auditoría es una forma de evaluación externa muy común en las empresas que sirve para comprobar el funcionamiento de los procesos y el rendimiento de los implicados. Este tipo de herramienta consiste en contratar a un experto ajeno a la compañía que evalúa todos los aspectos de la institución, indica cuáles son los fallos, ofrece consejos y propone soluciones para mejorar el rendimiento de la misma o poner fin a los problemas que se hayan detectado.

Referencias bibliográficas:

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