El miedo a decir "no" y a poner límites es una de las grandes dificultades y aprendizajes que encontramos en relación a nuestro desarrollo personal, sea en la parcela personal, sentimental o laboral.

¿A qué te lleva no decir "no" o poner límites claros entre lo que deseas y lo que no, entre lo que puedes o no puedes hacer, y también entre lo que sabes y lo que desconoces? Y sobre todo, ¿cómo superar esa dificultad?

Los problemas a la hora de decir "no" en el contexto laboral

Una de las primeras palabras que aprende el ser humano es "no". Esta palabra se asocia a veces con un significado negativo, pero en realidad poner límites es una condición esencial en tu vida para conseguir bienestar. El "no" nos ayuda a poner límites, a conocernos, a construir una personalidad sólida donde sabemos qué queremos, qué no, qué podemos hacer, dónde necesitamos más ayuda o directamente qué es lo que no podemos hacer (los límites también son necesarios para el desarrollo personal).

Uno de los problemas más habituales hoy día es considerar que crecer como persona o profesional consiste en superar todos tus límites. Pero somos seres humanos, y tener límites forma parte de nuestra humanidad y naturaleza. Lo adecuado es ser conscientes de cuáles son esos límites. Sin embargo, si el resto del mundo desconoce tus límites porque tú no los comunicas, ¿a qué te lleva eso?

En la parcela personal, no decir no o comunicar tus límites te lleva a sentir que no vives tu propia vida, sino que tu vida está condicionada por las decisiones de los demás. No establecer límites claros, expresar qué realmente piensas, sientes y necesitas, y qué es lo que no quieres, te lleva a un estado primero de frustración, más tarde de indefensión, y finalmente de desánimo.

En la parcela profesional, todo se puede intensificar aún más. Al no tomar decisiones, terminamos por sentir cada vez una mayor inseguridad y falta de valoración personal. Al no decir no, puede ser posible acumular trabajo que no nos corresponde, lo cual conlleva más estrés, ansiedad, cansancio, y por lo tanto desánimo y desmotivación por el trabajo (a veces, incluso, miedo).

El trabajo puede ser una experiencia de logros, aprendizaje y bienestar o un pesado lastre diario. Todo depende de cómo comuniques tus límites. En ocasiones, no poner límites también implica que los demás pueden cruzar la línea y causarte malestar.

En este vídeo voy a contarte cuál es el principal origen del problema de decir no y los límites y cómo puedes comenzar a solucionarlo. ¡Dale a play!

La importancia de establecer límites claros

Decir "no", comunicar límites o comunicarte de forma asertiva en realidad es muy sencillo. El problema está en qué es lo que te lo impide. Lo que nos impide comunicarnos de forma asertiva y plantear límites es ante todo el miedo.

Tenemos miedo a la respuesta, miedo a la falta de aceptación y valoración, miedo al riesgo, miedo a perder. Pero el miedo no es el problema (ya que es una emoción útil y necesaria para proteger tu vida) sino cómo entiendes y gestionas tus miedos y emociones.

En los últimos 10 años he acompañado como psicólogo y coach a personas en sus procesos de cambio personal y profesional, y en la gran mayoría de casos existía un miedo a decir "no" que necesitaba solucionarse. Cuando vives un proceso de cambio y el cambio se da en ti, comenzar a poner límites comienza a ser cada vez más un hábito. El trabajo disminuye, se hace más organizado, las relaciones personales mejoran, te conoces más y comienzas a sentir que el trabajo es una experiencia más liviana.

Eso sí, la comunicación asertiva no es decir "no", es mucho más que eso. Es comunicarte de forma esencial. Es decir la verdad, lo que piensas, lo que sientes y necesitas, y también lo que no puedes o quieres hacer.

¿Necesitas apoyo?

En empoderamientohumano.com puedes encontrar algunos recursos gratuitos para comenzar a vivir ese proceso de cambio, como el programa Emociónate, o incluso agendar una primera sesión exploratoria gratuita conmigo para conocernos, detectar dónde está el problema, cuál puede ser la solución, y ante todo ver cómo puedo acompañarte en ese proceso de cambio para que, gracias a tu propio cambio personal, todo lo demás cambie para siempre.

Lo que nos ocurre es un resultado de lo que hacemos, de cómo lo interpretamos y de cómo gestionamos las emociones que sentimos. Por esta razón el único cambio posible es el que se da en ti. Porque desde ti cambian las acciones, las interpretaciones y sobre todo aprendes a tener las emociones de tu lado en lugar de en tu contra.