El modelo del amor romántico, todavía hoy, está presente en el concepto que se tiene de cómo ha de ser una relación de pareja. Muchos de los mitos del amor romántico incluyen creencias erróneas sobre la conducta celosa, dando por hecho que los celos son una señal de amor, son un indicador de “verdadero” amor e incluso condición imprescindible de éste. De la misma forma que su ausencia sería falta de amor: “el que no tiene celos de su pareja es porque no la quiere de verdad”.

Se observa como estos mitos están presentes en las personas a través de pensamientos disfuncionales sobre qué es el amor, las relaciones de pareja y su funcionamiento, manteniendo formas insanas de relacionarse en pareja y llenas de interacciones de alto contenido tóxico.

De hecho, incluso hoy en día no es raro ver cómo en las historias de ficción se normalizan relaciones de pareja en las que hay fuertes conflictos debidos a los celos, o en los que una persona trata a su pareja como si fuera una pertenencia a la que debe mantener lejos de posibles “competidores”.

Este vínculo entre el modelo del amor romántico y los celos cada vez está siendo más cuestionado, y no es para menos: detrás del comportamiento de las personas que se muestran muy celosas con su pareja hay problemas que no pueden ser ignorados. Veamos cuáles son, y varios consejos acerca de qué hacer en estos casos.

4 problemas que pueden estar detrás de los celos en la relación de pareja

Algunos de los factores psicológicos o fuentes de malestar que pueden hacer emerger celos en una relación de pareja tienen que ver con la convivencia y el modo en el que ambas personas se relacionan y se comunican, mientras que otras son de carácter individual, o bien pueden ser explicadas por influencias del contexto social.

1. El paradigma hegemónico del amor romántico

Uno de los aspectos que favorece más la aparición de celos en una relación de pareja es que, simplemente, se ha aprendido que ese deseo de controlar al otro es la única manera de amar que existe.

Se trata de una visión retrógrada de lo que supone querer a alguien, hay un afán de posesión para minimizar el riesgo de que “se vaya con otras personas”. Es una idea contradictoria y errónea en la que se entiende que los celos son proporcionales a la intensidad con la que se ama, pero a la vez no se confía en la otra persona y se asume que el vínculo afectivo es lo suficientemente débil como para tener que estar coartando la libertad del otro para que funcione.

Sin embargo, los celos no son una señal de amor, sino más bien un elemento capaz de desgastar la relación y de dañar el bienestar tanto de quien los vive en primera persona como de quien recibe esta clase de conductas. El amor no tiene por qué doler a través de ese deseo de tener a la otra persona para uno mismo.

2. La presión social y rigidez en cuanto a los roles de género

Este es un problema muy ligado al anterior: para algunas personas, todo lo que rompa con los roles de género tradicionales puede ser una señal de que algo va mal, y de que se experimentará rechazo por parte de los demás si las cosas no “vuelven a su cauce”. Es decir, hay personas que ni siquiera sienten celos de manera genuina, sino que actúan mostrándose celosas para amoldarse a ciertos esquemas de cómo se supone que debe ser una relación.

3. Baja autoestima y dependencia emocional

Muchas veces los celos beben de los problemas de baja autoestima. La dependencia de la persona celosa respecto a su pareja nos indica que existe una cierta incapacidad de amarse a sí mismo.

El sentirse acomplejado/a, descontento con la propia apariencia física, tener sentimientos de inferioridad e inseguridad personal hace que aparezcan en el celoso/a pensamientos de “cualquier persona puede ser más válido que yo” y suponer así un rival en su relación. Estas características de personalidad aumentan las conductas celosas, la desconfianza y la preocupación por la fidelidad de la pareja, generando sufrimiento tanto a la persona celosa como a su pareja y a la relación.

4. Experiencias traumáticas y dependencia de raíz psicopatológica

En ciertos casos, los celos son en realidad pánico a quedarse a solas, dado que se ve la relación como un bálsamo que ayuda a disimular el malestar que sentimos con nuestra propia vida. En casos así la prioridad no es tanto reforzar la relación de pareja como tratar esos problemas psicológicos individuales en primer lugar.

5 pautas para superar estos problemas

Sigue estas pautas para dar solución a los problemas que van de la mano de los celos de pareja.

1. Descarta la posibilidad de que se esté dando maltrato

Lo primero que hay que hacer es identificar si los celos están vulnerando las libertades de una de las personas involucradas en la relación de pareja, ya sea a través de graves intentos de manipulación, chantaje emocional constante, etc. Este tipo de comportamientos son un problema serio que, si están muy presentes en la relación, pueden adoptar la forma de un tipo de maltrato (no hay que olvidar que el maltrato físico no es el único que existe).

Esta es una tarea que debe ser realizada individualmente, para que nuestra percepción de los hechos no se vea condicionada o eclipsada por las ideas de la otra persona. En el caso de que ya estéis en una dinámica de maltrato, es muy importante cortar la relación y no permanecer en ella para intentar “arreglarla”.

2. Identificad posibles asimetrías en la exteriorización de los celos

Otro aspecto que condicionará el modo en el que hay que abordar los problemas de celos es si éstos siempre son exteriorizados por una persona o si se dan de manera mutua. Si hay asimetrías claras en este aspecto, hay que tener claro que hay una parte que debe intentar reparar el daño hecho sin esperar “compensaciones” especiales por ello. Si se dan en ambas personas, ambas deben comprometerse a reparar el daño en la medida de lo posible.

3. Estableced las líneas rojas que no pueden ser traspasadas

Toda relación de pareja debe dejar margen de libertad individual a quienes participan en ellas, pero a veces, esta idea tan aparentemente simple es obviada.

Por eso es necesario hacer que este valor de la libertad individual quede explicitado en una o varias conversaciones: hablad sobre las situaciones en las que no es lógico renunciar a ciertas decisiones o acciones solo para no disgustar a la otra persona, poniendo ejemplos, pero siempre desde una mentalidad constructiva y sin buscar “atacar” al otro. Recordad que si estáis haciendo esto no es para hacer que la otra persona se sienta mal, sino para mejorar la calidad de la relación y vuestro bienestar en ella.

4. Estableced un listado de situaciones en las que los celos lastran la relación

Dedicad al menos una ocasión a identificar de cinco a diez (o de diez a veinte, si los celos se dan en ambos) situaciones habituales en las que los celos aparecen y son un problema. Anotadlas y ordenadlas según el malestar que os producen a cada uno. Luego, para cada situación, anotad al menos dos frases típicas que la persona celosa usa para exteriorizar ese malestar. De ese modo será más fácil identificar situaciones así en el futuro, y ambos tendréis más claro que no hay que ceder ante esa clase de sentimientos.

5. Acude o acudid a psicoterapia

Los servicios de terapia psicológica pueden adaptarse tanto a los casos en los que solo una de las personas involucradas en la relación sufre celos, como a aquellos en los que hay celos por ambas partes. A través de la atención personalizada es posible identificar el problema de fondo e intervenir sobre él promoviendo nuevos hábitos, nuevas maneras de comunicarse y de relacionarse, y nuevas maneras de pensar y de interpretar la realidad. De este modo es mucho más fácil lograr cambios a mejor, que se mantengan en el tiempo y refuercen la relación amorosa.

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Referencias bibliográficas:

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