La línea que separa la Desconfianza de la Celotipia

Es clave saber detectar los celos patológicos (celotipia) entre las muestras de desconfianza.

La línea que separa la Desconfianza de la Celotipia

En un restaurante, Valeria acaba de terminar de cenar junto a su pareja. Él se dirige al baño. Al rato, Valeria comienza a percatarse de que Fabián está tardando más de lo normal. Imagina que un restaurante no es un buen lugar para ser engañada, por lo que sabe que no debería guiarse por esa desconfianza que lleva arrastrando desde el final de su última relación, pero su novio se ha dejado el teléfono en el abrigo. Bien. Eso significa que no la está engañando ahora, pero podría asegurarse de que no lo ha hecho en el último tiempo.

Toma el teléfono, pispea los últimos chats y no encuentra nada; pero pronto suspende la revisión porque por el rabillo del ojo ve a Fabián acercarse a la mesa. Lejos de traerle calma, después de revisar el teléfono se inquieta todavía más. Cuando están yéndose, Fabián saluda con cortesía a la camarera del restorán, y Valeria, quien había estado elaborando una narrativa complejísima en su mente sin siquiera darse cuenta acerca de cómo su novio podría estar engañándola, explota contra él. Y no es la primera vez que algo así ocurre.

Quizás a muchas personas les resulte familiar este tipo de situaciones en las que la desconfianza y los celos toman el mando, ya sea desde el lado de la pareja o desde la primera persona. También es cierto que los celos no necesariamente emergen en la pareja, sino que esta emoción puede aparecer frente a la posibilidad de pérdida de una persona amada, sea cual fuera. En cualquiera de los casos, muchas personas experimentan altas cuotas de sufrimiento por lo que comenzó siendo desconfianza y, finalmente, mutó en celotipia, es decir, en celos incontrolables que acaban mermando sus vínculos interpersonales. En este artículo veremos cuál es el motivo por el cual las personas experimentamos celos, qué función cumplen, y qué podemos hacer al respecto para no caer en la celotipia.

La función de los celos

Los celos son una emoción y, como todas las emociones, son normales, universales y cumplen la función de brindarnos información acerca de nosotros mismos, de nuestras circunstancias o del mundo que nos rodea. Las personas experimentamos celos cuando queremos poseer de manera exclusiva a una persona con la que tenemos un vínculo afectivo, como podría ser una pareja, un padre o una hermana, pero consideramos que existe la posibilidad de perderla.

Regresando al ejemplo de la situación en el restaurante, a pesar de que todos podemos empatizar con el dolor de Valeria —por no poder controlar esos celos— y con el de Fabián —en tanto los celos de su pareja inciden en él de forma negativa—, no pretendemos demonizar los celos como emoción. A nivel evolutivo, los celos han sido útiles para garantizar el vínculo de pareja, la reproducción y la descendencia en pos de la supervivencia de la especie. Pero hoy en día, contrario a lo que podría creerse, también pueden ser útiles. Las personas, al involucrarse en vínculos afectivos, establecemos idealmente una serie de pautas que determinan qué esperamos del otro mientras mantenemos una relación, qué conductas serán aceptadas por ambas partes y cuáles no. Por lo tanto, los celos podrían cumplir la función de informar a una persona que quizás los acuerdos de la pareja no están siendo cumplidos, o que es necesario revisarlos en conjunto.

Sin embargo, lo más habitual es que las personas que sufren por celotipia no estén “en riesgo” de ser engañadas, ni sus parejas estén siempre al borde de violar sus acuerdos. En otras palabras, todos sentimos celos —en tanto son parte de nuestra naturaleza humana— y éstos pueden ser adaptativos en algunas ocasiones, pero lo que distingue a las personas con celotipia de las que no es que las primeras tienden a organizar su conducta con el fin de asegurarse y reasegurarse que no están siendo engañadas, sin concebir que estos comportamientos podrían traerles consecuencias negativas en el largo plazo.

¿Qué distingue a la celotipia de la desconfianza?

Si vamos a un plano de análisis concreto, la realidad es que es imposible tener la certeza absoluta de que nuestras parejas no nos están engañando. Como bien adelantábamos, podríamos incluso argumentar que la desconfianza, en alguna medida, podría ser útil y no tenemos por qué luchar contra ella.

A veces puede aportarnos información valiosa sobre el entorno. Las personas que no presentan celotipia pueden desconfiar de los demás o experimentar celos, pero no obstante tienen las habilidades necesarias para decidir cómo quieren actuar frente a ellos. Esto supone, en muchas ocasiones, tolerar la incertidumbre propia de la desconfianza cuando ésta no es congruente con los hechos de la realidad. Por su parte, del otro lado de la línea, el de la celotipia, una persona podría guiarse por la necesidad de confirmar que el otro le está siendo fiel y preguntarle, insistentemente, “¿dónde has estado?” o revisarle el teléfono móvil.

¿Cómo afecta la celotipia a la vida de una persona?

No existe una causa unívoca capaz de determinar por qué algunas personas presentan una relación conflictiva con sus celos mientras que otras no. Lo que sí sabemos es que las primeras tienden a presentar niveles más bajos de autoestima, lo cual podría ser tanto una causa de los celos pero también consecuencia de guiarse por ellos repetidamente a lo largo del tiempo. También podemos sostener que las personas que se comportan de forma desadaptativa cuando sienten celos son, a fin de cuentas, las más afectadas. Es desgastante intentar obtener un sello que determine que no está siendo engañada, incluso cuando el otro asegure su fidelidad de forma explícita y con total honestidad.

Las personas no podemos apagar nuestros pensamientos a nuestra merced como si de un control remoto se tratase. Cuando una persona reconoce que está del lado de la celotipia y está dispuesta a sanar, es probable que, al menos en un primer momento, siga experimentando celos y pensamientos que la tientan a llevar a cabo conductas perjudiciales para ella misma y su pareja, como hizo Valeria en el restaurante. Decimos que estas conductas son perjudiciales porque la persona, aunque en el corto plazo obtenga alivio (se asegura que no está siendo engañada), en el largo plazo tiene consecuencias peores (encuentra una nueva situación ante la cual comportarse de una forma que no le gustaría, acaba explotando frente a su pareja).

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Afortunadamente, existen tratamientos psicológicos capaces de ayudar a las personas a superar la celotipia y a encarar una mejor relación con sus celos, por lo que de estar sufriendo a causa de esta problemática, la consulta con un profesional de la salud mental podría ser de gran utilidad.

  • Azor, F. (s/f). Tengo celos: de la desconfianza a la celotipia.

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Azor & Asociados es un centro de psicología clínica y pericial. Desde hace más de 20 años trabajan con personas que quieren sentirse mejor, ayudando a gestionar sus emociones, a estar en la mejores condiciones para tomar decisiones y a desarrollar hábitos que potencien la salud mental. Su forma de trabajo se enmarca en la psicología cognitivo-conductual.

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