El miedo al compromiso es una dificultad psicológica y emocional silenciosa. Puede que todo vaya bien en algunas áreas de nuestra vida, pero con el paso del tiempo, este miedo y los bloqueos que provoca nos llevan a experiencias de angustia y desánimo.
Puede ocurrir en el área laboral o especialmente en el sentimental. En el área laboral, vamos de proyecto en proyecto, hacemos cambios a menudo, siempre cuando nos encontramos con frustración o demasiada estabilidad. En el área sentimental, disfrutamos del inicio de una relación pero nos resulta difícil comprometernos, sentimos falta de interés y nos enfocamos en los problemas y anticipamos desastres. ¿Por qué nos ocurre esto?
Los seres humanos tenemos carácteres distintos, y muchas personas necesitan sentir emociones fuertes y sentirse muy apasionadas con lo que hacen. En esencia, esto es un rasgo de la personalidad positivo. Sin embargo, cuando este miedo al compromiso nos lleva a no afrontar experiencias a largo plazo, nos termina por pesar y condiciona nuestro bienestar.
En este artículo vamos a profundizar en qué es realmente este miedo, a qué nos lleva, cuáles son sus causas, y sobre todo cómo podemos resolverlo (sin perder por ello nuestra personalidad, forma de ser e intereses).
Lo que vas a leer está basado en experiencia directa en consulta, acompañando a personas en procesos de cambio y terapia (puedes leer testimonios reales de estas personas en este enlace).
Cuando evadimos el largo plazo: miedo al compromiso y sus causas
Como hablamos, el miedo al compromiso es una dificultad invisible y silenciosa. Vivimos con la firme convicción de seguir nuestras pasiones, hasta que pasa el tiempo, llegan momentos vitales importantes y sentimos que no hemos evolucionado o desarrollado proyectos o relaciones a largo plazo (o estabilidad y desarrollo en un trabajo). Por algún motivo, dejamos de sentir interés en esas experiencias y dimos un paso a un lado. Lo que en un momento fue una decisión, ahora termina por ser culpa, angustia y vacío.
¿Por qué nos angustia tanto? Porque cambiamos, las personas evolucionamos y llega el momento donde sentimos la necesidad de profundizar en nuestras relaciones o modo de vida. Lo que antes era estímulo, ahora parece que nos aparta de lo que queremos. Nos sentimos cada vez más vacíos y nos inunda la culpa.
¿Qué es lo que en realidad está ocurriendo? El ser humano es curioso y busca ante todo sentirse bien. Cuando tenemos dudas en relación al trabajo o relaciones, así como conflictos, ese malestar nos lleva a querer evitar el miedo y la inseguridad que sentimos. Es justo ahí, en las relaciones a largo plazo, donde surgen los mayores miedos e inseguridades.
Este miedo al compromiso está causado por dos factores.
La búsqueda del placer a corto plazo
Con los años, podemos aprender que estar bien es sentir placer o motivación a largo plazo. Nos entusiasmamos con el principio de la experiencias, pero no avanzamos en ellas o las culminamos. Nos resulta más fácil alejarnos cuando surgen dificultades y acercarnos hacia una nueva experiencia.
Esto implica que hemos aprendido a motivarnos a corto plazo. Esta motivación nos hace enfocarnos en el placer, no en el bienestar. Cuando aprendemos esto, ese placer o pequeña motivación cada vez nos sirve menos, ya que no profundizamos en relaciones o proyectos estables.
El miedo al conflicto
En toda experiencia a largo plazo, sean relaciones o proyectos, será más probable que surjan conflictos que nos lleven a cuestionar lo que queremos e incluso nuestra propia identidad. Con el tiempo, no nos sentimos igual de apasionados por lo que nos pasa. Esto nos lleva a una creencia: "para sentirme bien debo sentir esto". Pero esas sensaciones son siempre efímeras.
El propio miedo y la inseguridad son emociones válidas y positivas. El problema es cómo las entendemos y gestionamos, de tal forma que sean demasiado intensas, frecuentes o duraderas. Cuando nos condicionan demasiado, tendemos a abandonar las relaciones o proyectos en cuanto surgen conflictos o ya no sentimos esa intensidad y bienestar iniciar.
¿A qué nos lleva el miedo al compromiso?
La búsqueda de ese placer o motivación a corto plazo nos lleva vivir solo experiencias superficiales, que con el tiempo nos van agotando. Sentimos que cada vez necesitamos más, y un nuevo cambio (de relación o proyecto) nos estimula pero cada vez sentimos menos intensidad.
Este miedo al compromiso, con el tiempo, se transforma en angustia y en falta de propósito, lo cual nos lleva a la ansiedad y a la culpa. Con el agotamiento que esto provoca, finalmente llegamos al desánimo y sentimos que pasa el tiempo y tenemos estabilidad.
Sin embargo, vivir con esta dificultad no es un rasgo de carácter o una situación que no podamos afrontar. Superar este miedo es posible gracias a tu propio aprendizaje personal.
Soluciones y principales aprendizajes
Cuando vivimos momentos de angustia o desmotivación, ese estado de ánimo nos atrapa y nos hace sentir que hemos perdido algo: oportunidades, decisiones... sin embargo, son solo emociones que nos ayudan a saber que estamos cambiando y que necesitamos aprender de nosotros mismos para estar mejor.
Solucionar el miedo al compromiso pasa por aprender a entender y a gestionar las emociones que nos llevan una y otra vez a los mismos conflictos. No solo se trata del miedo y la inseguridad, sino de la culpa, el desánimo o conductas como la evitación. Para superar este problema y poder afrontar experiencias más estables y que nos lleven a otros beneficios, necesitamos realizar los siguientes aprendizajes.
1. Descubrir cómo gestionamos nuestras emociones ahora
Se trata de entender qué sentimos, qué nos bloquea y qué hacemos para mantener ese estado emocional
2. Trabajar con todas las partes de tu personalidad
No solo se trata de emociones, sino de creencias, actitudes, formas de relacionarte o comunicarte, tu enfoque sobre qué significan las relaciones o el compromiso, e incluso tus valores.
3. Contar con un plan de acción
Para cambiar lo que nos ocurre no nos sirve solo el deseo o la reflexión. Necesitamos pasar a la accion y cambiar pequeños detalles de nuestro día a día y nuestra forma de afrontar los compromisos que poco a poco te vayan llevando a mejores sensaciones.
No existen mayores secretos, sino la paciencia, la constancia, y sobre todo tener la determinación de conocerte para superar lo que te ocurre y que ese miedo al compromiso no te condicione tanto.
Un proceso de cambio para conocerte
Tener estas dificultades y afrontarlas solo con sesiones eventuales no suele dar resultado. La psicología es la ciencia que estudia cómo nos comportamentos y sentimos, y la terapia es la experiencia en la que tienes la compañía experta para poder conseguir el bienestar que necesitas y te mereces. Algo tan profundo no suele conseguir a través de sesiones eventuales.
Por este motivo, mi forma de acompañar es constante, cada día y sin límite de consulta. Si una persona tiene una dificultad un día determinado, puede consultarme ese mismo día para que entendamos mejor qué ocurre y cómo podemos solucionarlo. De esta forma, el aprendizaje es mayor, sientes más apoyo y los resultados llegan antes y con mayor estabilidad.
A su vez, trabajamos con todas las partes de la personalidad y también con sesiones, para poder ver con claridad dónde está el problema, qué estamos aprendiendo y cómo podemos aplicar cambios que nos lleven a estar mejor pronto. Cuando nos sentimos acompañados, todo funciona mejor y el miedo que antes parecía un límite se transforma en un malestar que queda atrás.

Empoderamiento Humano
Empoderamiento Humano
Licenciado en psicología y Máster en Coaching
Si es lo que quieres, recuerda que puedes agendar una sesión exploratoria conmigo sin coste a través de Empoderamiento Humano. En esta sesión nos conocemos, profundizamos en tu caso y vemos cómo podemos solucionarlo y cómo puedo acompañarte.
Te envío muchos ánimos, Rubén Camacho Psicólogo y coach empoderamientohumano.com


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