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Tipos de apego y estrategias protectoras en la relación de pareja

Estas son las conexiones entre las relaciones de pareja y el apego.

Tipos de apego y estrategias protectoras en la relación de pareja

Según la teoría del apego, todos desarrollamos un estilo de apego hacia otras personas, según las experiencias de cuidado que tuvimos con nuestros padres (u otros cuidadores principales) en la infancia.

El apego se refiere a nuestra disposición a buscar contacto y cercanía, una necesidad humana que se considera incluso más vital que la alimentación.

Las cualidades del apego

El apego implica:

  • Protección: saber que estoy seguro donde estoy y que me van ayudar cuando lo pido.
  • Afecto: calor y contacto físico, piel con piel, por medio de caricias, abrazos (con el consentimiento del niño/niña), pero también comunicación verbal en forma de recibir respuesta verbal cuando llamo y sentirse escuchado (no ignoran lo que digo).

El ser humano tiene una necesidad de apego y protección innata porque solos no sobrevivimos y mucho menos como niños. Cuando un niño siente que no está seguro en un lugar busca entender el contexto a su manera y aplicar estrategias protectoras, que son conductas que le permiten disminuir su miedo al darle una sensación de control sobre la situación.

El apego en los adultos

En la vida adulta estas estrategias no se pierden, continuamos usando los mismos patrones de conducta ante situaciones que nos son familiares de la niñez. Por ejemplo, de adulto ya no es mamá la que me ignora cuando la llamo, sino que me siento ignorado cuando mi pareja no responder el teléfono y tengo las mismas reacciones como de niño con mama: desesperación, sensación de abandono, por lo que reclamo, insisto, lloro, aunque la situación tal vez no es para tanto.

Para comprender nuestro tipo de apego, nos ayuda registrar en cuanto nuestras necesidades de protección y acogida fueron satisfechas en la infancia y qué nos faltó de pequeños. Luego podemos identificar más fácilmente comportamientos adaptativos que nos sirvieron de pequeños para sentirnos seguros, pero que muchas veces, en la vida adulta generan problemas.

Los tipos de apego

Desde la teoría de apego de Bowlby se clasifican 4 tipos de apego.

1. El apego ansioso o ansioso/ambivalente

Un apego ansioso, desarrollan niños que temen constantemente ser abandonados o quedarse solos, dado que su figura principal de apego se muestra ambivalente o distante, por lo que no pueden confiar que van a contar siempre con la protección que necesitan. A veces está y a veces no, nunca se sabe. Sienten impotencia y necesidad de arraigarse en alguien quien las protege.

Estos niños están en alerta y adivinando que es lo que desea la madre o padre, para que pueda recibir cariño. Sienten que deben ganarse su cariño y atención, que a veces recibe y a veces no. En este sentido su conducta puede ser insistente, lloran fácilmente y se ponen ansiosos pensando que no cuentan con la protección o ayuda necesaria.

En la vida adulta el apego ansioso se caracteriza por sobre-compensar el miedo al abandono, pensar siempre en qué más se puede hacer para que mi pareja u otras personas a mi alrededor estén felices y no me abandonan. Cuando la pareja está de mal humor (no necesariamente por él o ella) se ponen nerviosos, insisten, desean saber qué pasa y les pone muy incómodos.

Estrategias protectoras de adultos con un apego ansioso

Los adultos con apego ansioso tienden a compensar su ansiedad de rechazo típicamente por medio del perfeccionismo, la vanidad y toda forma y esfuerzo de agradar… justamente para atraer a la otra persona y evitar el rechazo. Todo lo que hacen es con la intención de complacer, porque aprendieron que, sino complacen serán rechazados.

Se esfuerzan para evitar el conflicto y odian la confrontación. Prefieren no decir nada, ni expresar sus propias necesidades para no disgustar a la contraparte. Idealizan y pintan bonito situaciones conflictivas y muchas veces sienten que no pueden hacerlo solo y así anhelan refugio en la pareja de quien esperan ser protegidos. En casos extremos se aferran, ruegan y se ponen celosos.

2. El apego evitativo

Un apego evitativo desarrollan por lo general los niños quienes desde muy pequeños sintieron que hay muchas expectativas sobre ellos o quienes sienten que deben hacerse cargo de algo importante en la familia y asumen tareas que desde su realidad infantil realmente resultan muy abrumadores. Por ejemplo: Cuidar de hermanos menores, cuidar de mamá después de que papá la dejó, hacer las cosas por si solos, porque saben que los cuidadores están muy ocupados.

Los que son vistos como la esperanza de la familia, donde no son ellos los protegidos, sino los que deben proteger. También se desarrolla en niños que asumen ser un peso o molestia, que no quieren ser una carga y finalmente desarrollan una autonomía y responsabilidad muy prematura.

Un niño que siente miedo por decepcionar o molestar, no puede ser el mismo, no puede cometer errores o desaprobar lo que otros ven en él/ella, siente que constantemente debe cumplir expectativas y para eso usar máscaras que con el tiempo se sienten muy ajustados.

En la vida adulta eso continua, por ejemplo, al mostrar mucha ambición en el trabajo, ser el/la que se hace cargo, no por gusto sino por sentir la obligación. Al mismo tiempo el peso de las expectativas hace que, el adulto con apego evitativo se retira muchas veces cuando anticipa que van a llegar situaciones que exigen su atención. Como aprendió que hablar no sirve y no quiere decepcionar, no dice nada sino cae en una conducta pasiva agresiva de “hacerse el loco” para deslindarse de su responsabilidad.

Estrategias protectoras en el adulto con apego evitativo

Personas con apego evitativo tienden a luchar por el control, justamente para que no invaden su libertad que tanto fue vulnerada. Pelean para no perder en una discusión, buscan seguir sus propios planes, tienen dificultad para hacer compromisos y decidirse por una relación.

También son exigentes consigo mismos y buscan tener bajo control su propio tiempo, alimentación, peso etc. Ligado al temor de caer en una situación de inferioridad o de quedar como malo o como tonto usan la racionalización, una forma de bloquear sentimientos de “debilidad” y cubrir vulnerabilidades para quedarse siempre en un plano objetivo y analítico de la situación. Pero eso a su vez impide que se pueda establecer una conexión real con la pareja.

Se ponen a la defensiva, niegan o ponen un muro de acceso para proteger su autonomía. En casos extremos pueden defender su autonomía incluso usando agresión física o verbal, desvalorizando al otro quien inconscientemente es visto como una amenaza de su libertad.

3. El apego seguro

Un apego seguro se desarrolla en niños o niñas cuyas necesidades de afecto y protección fueron mayormente satisfechas, y significa no más que un 30%. Es decir, si en tu infancia te sentiste protegida y amada por tus cuidadores principales, no todo el tiempo, pero en los momentos más necesarios, es probable que tienes un apego seguro.

Eso significa básicamente que, situaciones sociales o relaciones afectivas como adulto no te generan mayor ansiedad, sino eres capaz de separar tus necesidades de las de tu pareja y así asumir naturalmente la responsabilidad sobre lo que te corresponde en tu relación. También identificas que ciertos comportamientos de tu pareja no tienen nada que ver contigo. En este sentido no requieres de mecanismo protectores específicos porque, así como te sentiste seguro de niño, te sentirás seguro como adulto frente a otros adultos.

Estrategias protectoras del adulto con un apego seguro

Como he mencionado, el adulto con apego seguro no presenta mecanismos defensivos muy llamativos, pero al final, nadie tiene un apego 100% seguro. Como seres sociales con necesidad de reconocimiento y aceptación, todos tenemos ciertas inseguridades, pues ninguna madre y ningún padre ha sido perfecto. Así que los tipos de apego se pueden usar como polos de referencia.

Seguramente te sentiste identificado/a con partes de un tipo y otros de otro tipo, puesto que, entre los dos lados, hay muchas escalas de gris.

Para entender como en tu situación muy personal desarrollaste un apego y qué estrategias protectoras has aplicado a raíz de este, te ayuda trabajar este tema con un/a terapeuta.

4. El apego desorganizado y sus estrategias protectoras

Un cuarto tipo de apego, el apego desorganizado, representa una parte más pequeña de la población, y se desarrolla en niños cuyos cuidadores principales resultaron ser una amenaza para ellos, más que figuras de protección y estabilidad. Madres o padres con conductas sumamente impulsivas o agresivas, física y emocionalmente o que presentaron alguna adicción y requerían cuidado ellos mismos, por lo que no pudieron cuidar de sus hijos.

Cuando la figura de apego da miedo, se produce una profunda confusión en los niños, quienes por un lado demandan el afecto y al mismo tiempo sienten terror y amenaza. Estos niños muchas veces no logran desarrollar estrategias protectoras, carecen de un plan o modelo interno para acompañarse en esta situación y presentan conductas aparentemente incoherentes, como bloqueos físicos o mentales, movimientos catatónicos o estereotipados.

En la vida adulta se asocia el apego desorganizado con trastornos mentales, como por ejemplo el trastorno límite de personalidad.

El apego y la pareja

Debemos tener en cuenta que todos tenemos algún tipo de apego. Aunque no estés al 100% en un lado u otro, muy seguramente te encuentras en una escala entre el ansioso y el evitativo más en un lado, que en el otro.

¿Qué significa eso para tu relación de pareja?

Tu pareja no puede sanar tu estilo de apego, te puede acompañar en tu proceso de sanación, pero como él/ella tiene su propio estilo de apego con el cual debe liderar, la responsabilidad está en tu lado.

Tus estrategias protectoras están caducas, te sirvieron en tu infancia, pero de grande causan más problemas, porque te llevan literalmente a actuar como niño o niña en situaciones que no lo justifican.

Ejemplo: Cuando tu novio/a no responde el teléfono y piensas inmediatamente que te está engañando, insistes y sigues llamando una y otra vez. Como de niño/niña cuando mamá no vino a tu cuarto porque estaba ocupada y el llanto te ayudó a obtener su presencia.

En cada relación de pareja tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de nuestros esquemas infantiles. Si te das cuenta de que presentas uno de los comportamientos descritos en este artículo y te sentiste muy identificado con uno de los tipos de apego mencionados, es probable que afecta también tu relación de pareja o la forma en la que eliges a una pareja.

Polos opuestos que se atraen

Personas con un apego ansioso/ambivalente muchas veces se enganchan con alguien de tipo evitativo y viceversa, porque representan esta contraparte que conocen de su infancia, les es familiar y repiten la misma dinámica que conocen de su niñez.

La terapia individual y de pareja puede ayudar a identificar tu tipo de apego y descubres estrategias para acompañarte mejor en tu situación particular.

Psicóloga

Quito

Dorothee von Stösser es Psicóloga Clínica de formación y brinda asesoría psicológica online con la intención de facilitar una atención profesional y al mismo tiempo de humano a humano. Trabaja con adolescentes, adultos y parejas, muchos de ellos con experiencia de vida en el extranjero. La atención puede ser en español o alemán desde cualquier parte del mundo.

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