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La infancia es la etapa de la vida que va desde el nacimiento hasta la juventud. Ahora bien, dentro de esta fase también hay diferentes momentos que marcan los ritmos del desarrollo del niño o niña, tanto en lo físico como en lo psicológico.

Es por eso que es posible distinguir entre diferentes etapas de la infancia. Esta es una clasificación que tanto los psicólogos como los profesionales de la salud en general tienen mucho en cuenta para entender cómo piensan, sienten y actúan los seres humanos cuando pasan por sus primeros años de vida.

Las etapas de la infancia

A continuación daremos un breve repaso a estas etapas de la infancia y a los cambios físicos y mentales que se producen en el paso de una a otra. 

Sin embargo, hay que tener presente que los límites entre estas fases son difusos y no se producen siempre del mismo modo; cada niño y niña es un mundo. En todo caso, en todas estas etapas de la infancia se aprecia un desarrollo que va del procesamiento de la información relativa a los sentidos y al presente, a la comprensión de conceptos abstractos que trascienden el aquí y el ahora. A no ser que esté presente alguna condición genética o médica, este desarrollo se producirá de manera natural si el ambiente de crianza es propicio.

Por otro lado, esta clasificación asume que los pequeños pasan por un proceso de educación formal en centros escolares; si bien esto no siempre es así, la evolución del sistema nervioso de los niños y niñas se da de manera similar en todas las sociedades y culturas.

1. Período intrauterino

Aunque se considera que la infancia empieza en el momento de nacer, en ocasiones se asume que puede empezar antes, especialmente en los casos de parto prematuro. Esta fase incluye el periodo fetal precoz y el tardío, e involucra procesos de rápida formación y perfeccionamiento de los sentidos.

Hay que tener presente que, aunque en esta etapa se depende totalmente de los demás, ya se producen los principales aprendizajes, especialmente a través del oído. Sin embargo, estos están sujetos a un tipo de memorización muy simple y básico. Por ejemplo, en esta etapa las áreas del cerebro que se ocupan de dar base a la memoria autobiográfica aún no se han desarrollado.

Esta etapa de la vida se caracteriza por el hecho de que ni las estructuras biológicas del organismo han madurado, ni el niño o niña ha tenido la oportunidad de aprender a partir de la inmersión en un ambiente social y sensorialmente estimulante.

2. Período neonatal

Esta fase de la infancia se inicia en el nacimiento y finaliza, aproximadamente, al final del primer mes. En el período neonatal los bebés aprenden las principales regularidades del mundo que les rodea y se establece la comunicación más directa con otros seres humanos, si bien aún no se está en condiciones de entender el concepto del "yo" y "tú" ya que aún no se domina el lenguaje.

Además, ya desde los primeros días los bebés muestran una asombrosa facilidad para distinguir fonemas y, de hecho, son capaces de discriminar diferentes idiomas por cómo suenan. Esta es una habilidad que se va perdiendo en los primeros meses de vida.

Por lo que respecta a los cambios físicos, en esta etapa de la infancia se empieza a producir el crecimiento de todo el cuerpo menos de la cabeza. Además, en esta fase se es muy vulnerable, y la muerte súbita es mucha más frecuente en este espacio de tiempo.

3. Período postneonatal o lactante

Esta sigue siendo una de las etapas de la infancia más tempranas, pero en este caso, a diferencia de la etapa anterior, los cambios físicos y psicológicos son más fáciles de notar, dado que hay más cambios cualitativos en el comportamiento.

En la etapa lactante se empieza a desarrollar una musculatura suficiente para mantener una postura erguida y, además, hacia los 6 meses se empieza a emitir balbuceos y falsas palabras. Además, se aprende a coordinar partes del cuerpo para que sea sencillo moverlos a la vez con precisión (desarrollo motor fino).

Por supuesto, la lactancia es un elemento muy importante en esta fase del crecimiento, ya que proporciona tanto alimento como un canal de comunicación con la madre que permite que se estrechen lazos afectivos.

4. Período de la primera infancia

La primera infancia va del primer al tercer año de edad, y coincide aproximadamente con la etapa en la que los niños y las niñas asisten a la guardería. Aquí ya se empieza a controlar el uso del lenguaje propiamente dicho, aunque al principio es un lenguaje telegráfico con palabras sueltas y más tarde se gana la capacidad de formular frases simples con incorrecciones como la generalización (llamar "gato" a un perro, por ejemplo).

Por otro lado, en esta fase se empieza a ganar el control de los esfínteres y se muestra una fuerte voluntad de explorar y descubrir cosas; según Jean Piaget, esta curiosidad era justamente, el motor del aprendizaje.

Además, en esta etapa el pensamiento es fundamentalmente egocéntrico en el sentido de que cuesta mucho imaginarse lo que piensan o creen los demás. Eso no significa que los niños y niñas quieran hacer daño a los demás, sino que su atención se centra en conceptos que hacen referencia a uno mismo, dado que son los más fáciles de comprender y de relacionar con las experiencias sensoriales.

En cuanto a los cambios físicos, el tamaño del torno y de las extremidades sigue creciendo, y la diferencia de tamaño entre la cabeza y el resto del cuerpo se reduce, aunque este desarrollo es más lento que en las etapas anteriores.

5. Período preescolar

El período preescolar va de los 3 a los 6 años. Esta es la etapa de la infancia en la que se gana la capacidad de la Teoría de la Mente, es decir, la habilidad de atribuir intenciones, creencias y motivaciones únicas (que sean distintas de las propias ) a los demás. Esta nueva capacidad enriquece mucho las relaciones sociales, aunque también permite que la mentira resulte más útil y eficaz como recurso.

Además, aquí su capacidad para pensar en términos abstractos se desarrolla más, en parte por la mielinización de su cerebro y en parte porque empiezan a tratar habitualmente con comunidades amplias que no son únicamente el padre y la madre. 

Por un lado, la mielinización hace que más partes del cerebro estén conectadas entre sí, lo cual permite que se creen conceptos más abstractos a partir de la combinación de ideas de muchos tipos, y por el otro el enriquecimiento del tipo de interacciones a las que el niño o niña se somete hace que sus capacidades cognitivas aprendan a desenvolverse en tareas más complejas.

En esta fase se empieza a llegar a pactos, a negociar y a buscar dar una imagen concreta. Al final de esta, muchas veces se empieza a tratar de ajustar el propio comportamiento a los roles de género, y los casos de disforia de género aparecen con frecuencia a lo largo de esta etapa.

6. Período escolar

El período escolar es la última etapa de la infancia y la que da paso a la adolescencia. Va de los 6 a los 12 años y en esta fase la capacidad de pensar en términos abstractos y matemáticos se desarrolla mucho, aunque no llega a su máximo. Esto es debido a que la mielinización del cerebro sigue su curso (y no se ralentizará hasta la tercera década de vida). Los lóbulos frontales empiezan a estar mejor conectado con otras partes del encéfalo, y esto facilita un mejor dominio de las funciones ejecutivas como la gestión de la atención y la toma de decisiones siguiendo estrategias consistentes.

Además, en la etapa escolar la imagen que se da empieza a tener aún más importancia, y se trata de ganar la amistad de quienes se considera importantes. 

El círculo social ajeno a la familia empieza a ser uno de los factores que configuran la identidad de los niños y niñas, y esto hace que las normas familiares empiecen a ser quebrantadas con frecuencia y teniendo consciencia de ello. Es en parte esto lo que hace que en esta etapa de la infancia se empiece a ser vulnerable a las adicciones, que pueden llegar a dejar alteraciones significativas en el cerebro, como en el caso del consumo del alcohol que en muchos casos empieza con la pubertad al inicio de la adolescencia.

La impulsividad también suele ser una característica de esta etapa, así como la propensión a preferir metas a corto plazo que aquellas que se encuentran muy alejadas en el futuro. Al final del período escolar el cuerpo empieza a manifestar las señales de la pubertad, marcado por los cambios de voz en los varones y el crecimiento de los senos en las jóvenes, entre otras cosas.

Referencias bibliográficas

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