Generalmente tenemos la palabra “psicópata” asociada al asesino en serie típico de novelas o películas tales como Hannibal Lecter, o a psicópatas reales y famosos como Ted Bundy o Edmund Kemper.

No obstante, esta asociación es un error, ya que no todos los psicópatas llegan a cometer delitos de sangre; de hecho existe un inquietante número de personas que tienen una personalidad marcadamente psicopática y nunca han matado a nadie ni jamás pisarán la cárcel.

No todos los psicópatas matan

Dadas las estadísticas, es muy posible que conozcas a alguna de estas personas con fuertes rasgos psicopáticos, y es probable que no tengas ni la más mínima sospecha de la verdadera naturaleza que se esconde tras esa sonrisa encantadora y esa imagen intachable.

Estos “psicópatas integrados” funcionan como un virus que ha conseguido burlar el sistema inmune de la sociedad; son hábiles ocultando su verdadera forma de ser, por lo que son difícilmente detectables. Uno de los mayores expertos en materia de psicopatía, el Dr. Robert Hare, se refiere a ellos como “serpientes con traje”.

Son conscientes del daño que causan

Un psicópata es un ser con una personalidad perversa. Algo funciona mal en su manera de empatizar, es consciente del daño que causa, pero lejos de sentir lástima o remordimiento se regodea con esto. Al contrario que la mayoría de nosotros no disfruta con el bien del prójimo (más bien siente envidia y resentimiento) y, más aún, tiende a disfrutar causando sufrimiento en los demás, ya sea por diversión o por puro aburrimiento. Cualquier apariencia que pueda mostrar de compasión es un teatro, una máscara.

El psicópata tiene una cierta intuición de que algo no funciona bien en él, sabe que es diferente, sabe que la mayoría de las personas son buenas y que asumen el bien en los demás, y se aprovecha de esto, fingiendo ser una persona corriente.

Cómo identificarlo

Algunas personas, si saberlo, entablan relaciones amorosas con una persona de estas características. Ahora bien, si tu pareja es un psicópata, te darás cuenta de esto durante la convivencia.

El inicio de la relación con estas personas suele ser intenso y a un ritmo más acelerado de lo que han sido el resto de tus relaciones. El psicópata intentará convivir contigo cuanto antes, generalmente él se mudará a tu casa.

La forma de pensar de un psicópata está desviada en relación a la mayoría de nosotros. Su mundo emocional es mucho más restringido; no obstante, tienen un buen ajuste a la realidad (es decir, no sufren de alucinaciones o delirios) y no sienten el miedo como la mayoría de las personas. De hecho, algunos apenas sienten miedo, lo cual les lleva a menudo a tener comportamientos temerarios.

Fíjate en su comportamientos

Si crees que tu pareja es un psicópata no trates de entender cómo piensa, es demasiado diferente a ti para que puedas entenderlo, y además no te mostrará realmente su forma de pensar. Es mucho más útil para ti fijarte en cómo actúa y en el contraste entre lo que dice y lo que hace.

Al inicio de la relación utilizará una estrategia de manipulación conocida como “bombardeo de amor”. Esta técnica de seducción es utilizada típicamente por sectas, y genera en la víctima un estado casi de embriaguez al ser colmada de muestras de interés, elogios, atención positiva, cercanía y afecto. En el caso de tu pareja psicópata se trata todo de una mentira, es una pantalla que oculta alguna intención perversa. En realidad tú no le interesas.

Esta experiencia inicial, este bombardeo de amor, queda grabado a fuego en la mente de la víctima. Es como un subidón, como una droga. Esta sensación de éxtasis inicial es muy difícil de borrar y las víctimas buscarán desesperadamente volver a sentir la euforia del principio. El psicópata jugará con esto.

Un psicópata es una persona que es imparable a la hora de obtener lo que desea. El fin justifica los medios, hará lo que haga falta para tener lo que quiere, y es mejor que no te interpongas en sus deseos, porque si le estorbas y no puede eludirte simplemente te quitará de en medio sin el menor remordimiento.

Por otro lado, un psicópata no asume responsabilidades, no siente culpa ni pide disculpas por nada si no lo ve necesario para sus intereses. Se justifica por sus faltas, culpa a otros (te culpa a ti) o a las circunstancias, cualquier cosa antes que pedir perdón.

Además, desea y necesita tener el control, no acepta la sensación de sentirse vulnerable. Si le ves llorar ten por seguro que sus lágrimas son falsas; puede llorar por frustración, por pura rabia, pero no por pena o culpa, porque no siente estas cosas.

El psicópata cree que lo merece todo, que es especial y tiene más derechos que los demás. Su narcisismo y sentimiento de grandiosidad le hacen creer que nunca le van a pillar, y algunos de los más relevantes criminales han sido cazados gracias a este descuido.

También es típico que los psicópatas nunca se acaben de fiar de nadie; trasladan su naturaleza perversa en los demás de modo que nunca baja del todo la guardia.

Te comprará con falsas promesas. Miente compulsivamente, incluso cuando se ve acorralado. Nunca sabes qué piensa en realidad. Te engañará con tanto descaro y convicción que llegarás a dudar de ti mismo.

Además, a menudo habla de sus antiguas relaciones, tildándolas de locas, inestables, tóxicas o cualquier otro calificativo que pueda sugerir que ha tenido muy mala suerte con las parejas y que, por fin, has aparecido tú en su vida para que los dos seáis felices. Luego su discurso cambiará y empezará a cuestionarte, a devaluarte, a faltarte el respeto y a enviarte mensajes negativos hacia tu persona. Esta es la fase de descarte, indica que ya se ha cansado de ti y lo más probable es que ya te haya cambiado por otra persona. Y no estás en sus planes, ahora lo que quiere es hacerte daño.

Utilizará la triangulación y la proyección: intentará generar celos en ti, introduciendo una tercera persona en la relación, pero generalmente de una forma sutil. Hará intencionadamente que sospeches de él para después negarlo todo y acusarte por tus celos y tu necesidad de controlar. Muchas veces cuestionará tu estabilidad mental e intentará desquiciarte. Te acusará a ti de que le estás siendo infiel.

Es posible que intente aislarte de tu familia y/o separarte de tus amigos, o puede que se lleve muy bien con tu familia y a todo el mundo le parezca encantador, dando a entender que tú eres “el malo” de la relación. Cuando se canse de ti empezará a denigrarte, atacando a tu autoconfianza con un bombardeo primero sutil y luego directo de descalificaciones, minando poco a poco tu autoestima.

Teambién te manipulará mediante la culpa y la dependencia para tenerte a su merced, esto es lo que siempre ha querido desde el inicio de la relación. Necesita sentirse poderoso y explotar a los demás.

Observarás que mantiene una imagen intachable, mantiene una forma de ser que resulta encantadora de puertas para afuera y es probable que si le cuentas a las personas de tu entorno la forma en la que te trata, no te crean. Parece que solamente tú ves la cara oculta del psicópata, y eso aumenta la sensación de que te estás volviendo loco, pero no es así.

¿Qué hacer?

Si observas varios de estos rasgos en tu pareja es probable que hayas dado con una persona explotadora y de la peor calaña. Mantener una relación de pareja con una persona así pone en grave peligro tu salud mental.

Se puede superar el trauma que supone un abuso continuado de este tipo, pero es muy difícil que puedas hacerlo solo. Cuanto más tiempo hayas compartido con una persona así, más probable es que esta relación haya dejado secuelas psíquicas importantes. Busca apoyo profesional especializado.

Referencias bibliográficas:

Piñuel, I. (2019). Amor Zero, cómo sobrevivir a los amores con psicópatas. Madrid: La esfera de los libros. Junker, S. (2017). Víctimas de cultos destructivos. Mente&Cerebro, 87: pp. 62 - 68.