Un resumen sobre el efecto Kuleshov. Unsplash.

Para una gran parte de la población el séptimo arte es un elemento de ocio y entretenimiento, o bien un método de expresión artística de las emociones, pensamientos y creencias de los autores que a su vez son plasmadas por el elenco de actores.

Sin embargo, el cine no es algo anecdótico o meramente estético: implica una gran cantidad de conocimientos que han ido desarrollándose a lo largo de los años, muchos de los cuáles parten o han contribuido en gran medida a generar descubrimientos e investigaciones en muchos otros ámbitos.

El estudio de la mente humana es uno de ellos. En este sentido es posible destacar las investigaciones vinculadas a la percepción de estímulos visuales, e incluso a la interpretación o elaboración que hace nuestra mente de un conjunto de imágenes no necesariamente ligadas entre sí. Un ejemplo relevante es el efecto Kuleshov, sobre el cual vamos a hablar a lo largo de este artículo.

El efecto Kuleshov

El efecto Kuleshov es un fenómeno psicológico descubierto en el ámbito cinematográfico de gran relevancia y que se vincula a la interpretación y comprensión por parte del espectador de las escenas que visualiza en base al contexto que las rodea.

Concretamente, el efecto en cuestión plantea que la presentación consecutiva de fragmentos de grabación o tomas implica que el espectador lleva a cabo una interpretación en conjunto, de tal manera que cada imagen no va a ser valorada por separado sino que se va a realizar una integración que tendrá como resultado una valoración diferente que la que tendría cada una de manera independiente.

Kuleshov proponía que el significado percibido de una escena determinada se elabora en función de la secuencia de la cual forma parte, más que de la propia imagen en sí. Dicho de otro modo, en el efecto Kuleshov se establece que el contenido de la escena o cuadro en sí no es relevante, sino que lo que provoca que tenga un significado es su unión para con otros cuadros o escenas, de tal manera que se genera una corriente en forma de narrativa.

Los experimentos de Kuleshov y Pudovkin

La creación del concepto de efecto Kuleshov parte de la realización por parte de un experimento llevado a cabo por el cineasta Lev Vladímirovich Kuleshov, junto con sus discípulos Vsevolod Illiarianovich Pudovkin y Sergei Eisenstein (la información del cual terminaría trascendiendo por parte de Pudovkin y del propio Kuleshov).

Dicho experimento constaba de la combinación de diferentes grabaciones (rodadas por separado) y una escena (siempre la misma) de un primer plano del actor Iván Mozzhujin con una expresión completamente neutra. Se realizaban un total de tres combinaciones: en una de ellas se exponía a los espectadores una combinación de la cara neutra del actor con la aparición de un plato con sopa, en otra la cara venía seguida por imagen de una mujer desnuda en un sofá y en la tercera se veía después de la cara la imagen de una niña jugando.

Dichas exposiciones dieron lugar a diferentes interpretaciones de la cara del actor por parte de los espectadores, a pesar de que la cara que se les exponía era en todos los casos la misma: quienes vieron la cara asociada al plato de sopa vincularon la expresión del actor con el hambre, aquellos que vieron la composición en la que se incluía la imagen de una mujer desnuda los espectadores percibían lascivia y lujuria en la cara del actor y quienes vieron a la niña jugando percibieron que el autor expresaba alegría y una ligera sonrisa.

En ese sentido pues, el experimento reflejaba que a través de diferentes composiciones podían extraerse diferentes interpretaciones de las escenas, dependiendo del tipo de estímulos que antecedieran o siguieran a dicha escena.

Ahora bien, existe cierta controversia con respecto a si este experimento fue realmente realizado dado que no existen pruebas documentales de las grabaciones, habiendo indicado Lev Kuleshov que se destruyeron en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, hay un debate abierto entre las declaraciones de Kuleshov y de las de Pudovkin: mientras que como hemos indicado antes el propio Kuleshov indicaba que las escenas previas a la cara del actor habían sido un plato de sopa, una mujer semidesnuda en un sofá y una niña jugando, la descripción de Pudovkin sustituye la mujer desnuda por un plano de una mujer en un ataúd (en este caso se indicaba que el espectador consideraba que el actor expresaba tristeza y ensimismamiento).

Sin embargo, independientemente de la veracidad de este primer experimento original, otros autores y directores (incluyendo Hitchcock) han intentado replicar experimentos similares y han observado la existencia de una influencia del montaje realizado con respecto a la interpretación emocional que se lleva a cabo de la escena. DIcho de otra manera, el efecto Kuleshov existe y tiene una influencia en nuestra percepción de la realidad.

Relación con la construcción de significados

El efecto Kuleshov tiene una explicación a nivel psicológica: nuestra psique busca generar una estructura coherente respecto a lo que experimenta, de tal modo que ante imágenes que se presentan de forma conjunta intenta generar una vinculación entre ambas que permita dar sentido a su percepción.

Ello se deriva del hecho de no ser meros entes pasivos que reciben información del medio sino que somos agentes activos que interactúan y generan sus propios significados respecto al mundo que les rodea. Asimismo, nuestras expectativas y experiencias previas moldearan el tipo de interpretación y el punto de partida en base al cual valorar la situación en cuestión y construïr los significados más relevantes.

Por todo esto, hoy en día se utilizan nuestros conocimientos sobre el efecto Kuleshov a la hora de transmitir significado en el cine, y se entiende que el proceso de edición es otra herramienta narrativa más, no una simple especialización técnica carente de creatividad. Editar, combinar y cortar planos y escenas ayuda a contar la historia que los autores de la película pretenden contar.

No sólo en el cine

Si bien este efecto empezó a analizarse en el ámbito del cine (en el cual tiene gran importancia, dado que contribuyó a que las películas pudieran rodar escenas por separado o incluso independientemente para posteriormente llevar a cabo un montaje que permita potenciar las sensaciones de los espectadores), lo cierto es que puede extenderse a muchos otros.

Por ejemplo, también se ha visto reflejado en la literatura, de tal modo que la lectura de un contenido determinado hace que interpretemos los siguientes de manera distinta a la que haríamos si los fragmentos precedentes fueran distintos. Y no solo en el ámbito de las artes: el ser humano también lleva a cabo interpretaciones similares en su día a día, especialmente en el reconocimiento de caras y expresiones faciales.

Algunos experimentos han manifestado que el entrecruzamiento o la combinación de estímulos contextuales afectivos previamente o posteriormente a la exposición de la imagen de una cara neutra provoca que tanto a nivel conductual como a nivel cerebral nuestra interpretación y reacción ante la cara en cuestión difiera en cierta medida: existe tendencia a valorar tanto la valencia afectiva como el nivel de activación y concretamente el tipo de emoción que expresa la persona en cuestión en base al contexto y al conjunto de estímulos que rodean el momento de la exposición en cuestión.

Hay que tener en cuenta que en el día a día no solo empleamos el contexto para identificar las emociones de los demás, pero sin embargo a menudo empleamos la información contextual para buscar congruencia con nuestras creencias respecto a lo que el otro está sintiendo, o bien lo empleamos para intentar dotar de significado a expresiones o situaciones ambiguas. Asimismo no solo imágenes externas nos sirven para llevar a cabo la interpretación: el discurso, los gestos o el tono y ritmo del sujeto en cuestión pueden marcarnos en gran medida y de hecho pueden considerarse información contextual.

Referencias bibliográficas

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