Conceptos importantes en psicología. Unsplash.

Hablar, reír, llorar, leer, comer… todas estas palabras tienen en común que son verbos. Que expresan acción, y que son llevadas a cabo por algo o alguien. Son conductas, y aparte de las citadas hay muchas más; de hecho estamos constantemente realizando alguna.

A lo largo de este artículo vamos a hacer una breve enumeración y explicación de las principales categorías o tipos de conductas que suelen estudiarse.

¿A qué llamamos conducta?

Antes de entrar a valorar algunas de las diferentes tipologías de conducta y a pesar de que resulta deducible a partir de la introducción, conviene hacer un pequeño comentario respecto al concepto del que estamos hablando. Se entiende o se define como conducta al conjunto de acciones que lleva a cabo un sujeto, que puede ser humano o animal, y que es la expresión de su comportamiento en un entorno, situación o contexto determinado.

Técnicamente, todo lo que hacemos es conducta. Esto puede ser fácil de ver cuando realizamos una acción a nivel físico: levantamos un objeto, nos sentamos, corremos…

Pero sin embargo para estar haciendo alguna conducta no es necesario que esta sea directamente visible en el medio físico; incluso cuando estamos completamente quietos hacemos algo: pensar, imaginar, soñar, dudar o sentir no dejan de ser acciones que llevamos a cabo, aún si son mentales.

Los diferentes tipos de conducta

Si tenemos en cuenta que entendemos como conducta cualquier tipo de acción o comportamiento realizado, lo cierto es que podemos darnos cuenta de la innumerable cantidad de situaciones y actividades de la que podemos estar hablando.

En este sentido podemos encontrar una gran cantidad de posibles clasificaciones de tipos de conducta, en base a criterios muy diversos. A continuación os dejamos solo algunas de las más habituales y conocidas.

1. Conducta innata o heredada

Las conductas innatas o reflejas son unas de los primeros tipos de conducta que realizamos en nuestra vida, y se caracterizan por ser aquellas que aparecen en la persona o ser de manera natural y derivada de nuestra genética, sin que nadie nos las haya enseñado antes. Un ejemplo de ello lo encontramos en reflejos como el chuparse el dedo o mamar cuando somos bebés.

Pueden aparecer tras el nacimiento o incluso antes (ya se observan algunas conductas de este tipo en la etapa fetal).

2. Conducta adquirida o aprendida

Otro de los principales tipos de conducta es la conducta adquirida o aprendida, la cual se define como todo aquel tipo de acción que no surge de manera natural en la persona o animal si no que es aprendida a lo largo de la vida. Este aprendizaje puede ser inculcado por la propia experiencia o bien transmitido o modelado a partir de la observación del comportamiento de otros.

3. Conducta observable/manifiesta

La conducta observable o manifiesta es aquella que se puede ver a simple vista desde el exterior. Se trata de comportamientos que llevamos a cabo y que implican algún tipo de movimiento por nuestra parte en relación con el medio que nos rodea.

Son el tipo de conducta que se suele considerar como tal, ya que nos llevan a “hacer” físicamente alguna acción.

En este sentido, corrientes como el primer conductismo las consideraban inicialmente el único tipo de conducta observable y demostrable empíricamente.

4. Conducta latente/encubierta

Tal y como hemos comentado con anterioridad, cosas como imaginar, pensar, recordar o fantasear son actos o comportamientos que no pueden apreciarse a simple vista desde el exterior, pero no dejan de ser actos que llevamos a cabo. Se trata de las conocidas como conductas encubiertas.

5. Conductas voluntarias

Otro tipo de clasificación de conductas que puede aplicarse tiene que ver con la presencia o ausencia de voluntariedad a la hora de llevarlas a cabo. Las conductas voluntarias son todas aquellas que el sujeto que las realiza lleva a cabo de manera consciente y de manera acorde a su voluntad.

6. Conductas involuntarias/reflejas

Por otro lado, las conductas involuntarias son todas aquellas que se llevan a cabo de manera inintencional.

Por lo general ello incluye principalmente las conductas reflejas: retirar la mano de un fuego que nos quema, respirar o el conjunto de reflejos de los cuales disponemos desde el nacimiento.

7. Conductas adaptativas

Entendemos como conductas adaptativas a todas aquellas que permiten a aquel que las realiza adaptarse de manera más o menos eficiente al medio que le rodea, de manera que su realización resulta una ventaja y facilita la supervivencia y el ajuste y bienestar del sujeto.

8. Conductas desadaptativas

Existen también conductas que dificultan que el sujeto se adapte al medio y que le pueden generar malestar o dificultar su funcionamiento en el entorno en el que se encuentra.

Estas serían las denominadas conductas desadaptativas, las cuales tienden a causar sufrimiento y que por lo general resulta deseable modificar (aunque a veces es difícil o el propio sujeto no quiere hacerlo).

9. Conductas apetitivas

Se denomina conducta apetitiva o de aproximación a aquel conjunto de acciones llevadas a cabo con aproximarse a un objetivo determinado, el cual motiva y activa al sujeto a actuar.

10. Conductas consumatorias

Se trata del conjunto de acciones que llevamos a cabo con el fin de conseguir obtener el objetivo, meta o gratificación que nos mueve a la actuación, y que nos permiten dar por finalizada un patrón o serie de acciones o comportamientos para lograrla.

11. Conductas pasivas

Se entiende como conducta pasiva a aquel conjunto de comportamientos vinculados a la manera de relacionarse con el entorno que nos rodea y con el resto de nuestros semejantes, caracterizado por una supresión o minimización de los propios deseos y necesidades en favor de las de los demás.

Aparecen generalmente debido a una necesidad o deseo de ser apreciado o evitar el conflicto que podría suponer la expresión de la propia voluntad.

12. Conductas agresivas

Se entiende como conducta agresiva a aquella en la que la obtención del propio beneficio o la gratificación de las propias necesidades se pone por delante del bienestar de los demás, con indiferencia a que ello supongo un perjuicio para el resto.

Se trata de una conducta de tipo dominante y que puede llegar a expresarse por medio de la violencia. Si bien evolutivamente tuvieron un propósito (defenderse de las agresiones externas), este tipo de conducta puede llegar a ser aversivo para el resto.

13. Conductas asertivas

La conducta asertiva es aquella que tiene un equilibrio entre la agresiva y la pasiva: el sujeto defiende su punto de vista y sus intereses, pero teniendo en cuenta y valorando la opinión y las necesidades del resto.

Permite la negociación y llegar a un punto de acuerdo, e integra la reafirmación y expresión de necesidades y opiniones con el respeto por los propios de los demás.

Conducta condicionada/respondiente

Este tipo de conducta hace referencia a aquella que el sujeto lleva a cabo como consecuencia de la asociación realizada entre su emisión y la presencia o ausencia de otro estímulo apetitivo o aversivo.

Se trata de un concepto más conocido como respuesta condicionada, estudiada por la corriente conductista de la psicología y utilizada por autores como Pavlov con su condicionamiento clásico.

14. Conducta no condicionada/incondicionada

Más conocida como respuesta incondicionada, se trata del tipo de conducta que el sujeto realiza de manera innata y natural al presentarse un estímulo de por sí apetecible o aversivo, hacia el que hay una tendencia a acercarse o a alejarse dependiendo del caso.

15. Conducta operante

Se denomina como tal a todo aquel tipo de conducta que se lleva a cabo con el propósito de obtener o conseguir un determinado bien, objetivo o meta.

Se relaciona también con el conductismo, en este caso con el propio del condicionamiento operante de Skinner: llevamos a cabo una conducta debido a la previsión de que su realización nos permite recibir reforzamiento o bien evitar castigos.

Referencias bibliográficas:

  • Cao, L. (2010). In-depth Behavior Understanding and Use: the Behavior Informatics Approach. Information Science. 180 (17): 3067 - 3085.
  • Dockery, M. y Reiss, M. (1999): Behaviour. Cambridge University Press, Cambridge.