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Pirámide de Maslow: qué es, cuáles son sus niveles y qué dice realmente la psicología

Qué explica este famoso modelo de necesidades y cuáles son sus principales limitaciones.

Pirámide de Maslow: qué es, cuáles son sus niveles y qué dice realmente la psicología
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La pirámide de Maslow propone que nuestras motivaciones pueden organizarse desde necesidades básicas, como alimentación y seguridad, hasta otras relacionadas con vínculos, reconocimiento y realización personal. Es uno de los modelos psicológicos más conocidos, aunque su versión popular simplifica bastante la teoría original.

Imaginemos que mañana tenemos una entrevista para conseguir el trabajo con el que llevamos años soñando. En condiciones normales, probablemente dedicaríamos buena parte del día a prepararnos. Ahora imaginemos que llevamos dos noches sin dormir, no hemos comido desde ayer y no sabemos dónde vamos a pasar la noche. De repente, alcanzar nuestro «máximo potencial» parece bastante menos urgente que encontrar algo que comer y un lugar seguro.

Esta intuición está detrás de una de las teorías de la motivación más famosas del siglo XX. En 1943, el psicólogo estadounidense Abraham Maslow propuso que algunas necesidades humanas tienden a adquirir prioridad sobre otras. La idea terminaría convirtiéndose en la conocida pirámide de Maslow, reproducida en libros de psicología, educación, empresa y marketing. Sin embargo, hay dos detalles importantes: Maslow nunca dibujó esa famosa pirámide y la investigación posterior no ha confirmado que nuestras necesidades funcionen siempre como una escalera rígida.

Esther Tomás Ruiz

Esther Tomás Ruiz

Psicóloga, coach y terapeuta de familia y parejas

Profesional verificado
València
Terapia online

¿Qué es la pirámide de Maslow?

Maslow presentó su teoría en el artículo A Theory of Human Motivation, publicado en Psychological Review en 1943. Su propuesta sostenía que las necesidades humanas podían organizarse según una cierta «prepotencia»: cuando unas necesidades especialmente básicas dominan nuestra vida, otras pueden pasar a un segundo plano. A medida que las primeras se encuentran razonablemente satisfechas, pueden adquirir mayor protagonismo nuevas motivaciones.

La versión que se popularizó posteriormente organiza estas necesidades en cinco niveles. En la base aparecen las necesidades fisiológicas, como alimentación, descanso o agua. Después se sitúan las necesidades de seguridad, relacionadas con protección, estabilidad y ausencia de amenazas. El siguiente nivel incluye amor y pertenencia: vínculos afectivos, amistad, intimidad y sensación de formar parte de un grupo.

Por encima aparecen las necesidades de estima, que incluyen reconocimiento, respeto, competencia y valoración. Finalmente, se encuentra la autorrealización, relacionada con desarrollar capacidades y llegar a realizar aquello que una persona puede llegar a ser.

Pirámide de necesidades de Maslow

Ahora bien, Maslow no planteaba que debiéramos satisfacer al 100 % un nivel antes de pasar al siguiente. Su formulación original era bastante más flexible de lo que sugiere la imagen de cinco pisos perfectamente separados.

Maslow nunca dibujó una pirámide

Resulta difícil imaginar esta teoría sin su famoso triángulo. Sin embargo, el dibujo no aparece en el artículo de 1943 ni fue creado por Maslow.

Todd Bridgman, Stephen Cummings y John Ballard reconstruyeron en 2019 la historia de esta representación. Tras revisar textos, archivos y manuales de gestión, concluyeron que la transformación de la jerarquía en una pirámide se produjo posteriormente, cuando otros autores comenzaron a utilizar diagramas para explicar el modelo en contextos educativos y empresariales. La imagen terminó siendo tan eficaz que prácticamente sustituyó a la teoría original en el imaginario colectivo.

Y ese cambio no es completamente inocente. Una pirámide transmite una idea muy concreta: primero terminamos un nivel y después ascendemos al siguiente. La motivación humana parece así una construcción ordenada, con una base imprescindible y una cima final.

Pero nuestra vida cotidiana muestra rápidamente excepciones. Una persona puede poner en riesgo su seguridad por defender a alguien que quiere. Un artista puede continuar creando en condiciones económicas extremadamente precarias. Alguien puede perseguir reconocimiento profesional mientras atraviesa una relación afectiva profundamente insatisfactoria. Las necesidades pueden competir, solaparse y mantenerse activas al mismo tiempo.

¿Existe realmente esa jerarquía de necesidades?

Aquí encontramos una de las principales críticas al modelo. La pirámide funciona extraordinariamente bien como explicación intuitiva, pero demostrar científicamente que todas las personas satisfacen sus necesidades siguiendo el mismo orden resulta mucho más complicado.

En 1976, Mahmoud Wahba y Lawrence Bridwell revisaron la investigación disponible sobre la teoría de Maslow. Analizaron estudios que intentaban comprobar tanto la existencia de los niveles como la idea de que satisfacer una necesidad hace que la siguiente adquiera protagonismo. Encontraron solo apoyo parcial para la jerarquía y señalaron importantes problemas conceptuales y metodológicos en la literatura.

Décadas después, Louis Tay y Ed Diener estudiaron la satisfacción de necesidades y el bienestar subjetivo utilizando datos procedentes de 123 países. Encontraron que satisfacer distintas necesidades se relacionaba con el bienestar en regiones muy diferentes del mundo. Las necesidades básicas se asociaban especialmente con la valoración global de la propia vida, mientras que necesidades sociales y de respeto tenían una relación importante con los sentimientos positivos.

Pero apareció un dato que complica la pirámide: la satisfacción de determinadas necesidades contribuía al bienestar incluso cuando otras necesidades supuestamente «inferiores» no estaban completamente cubiertas. Es decir, podemos obtener bienestar de nuestras relaciones, del reconocimiento o de aquello que da sentido a nuestra vida incluso en circunstancias materialmente difíciles.

La cultura también importa

Otra dificultad consiste en asumir que todas las personas priorizan exactamente las mismas metas. La teoría de Maslow se desarrolló en un contexto cultural concreto y concede un lugar especialmente importante al desarrollo individual y la autorrealización.

En culturas donde el bienestar se entiende de forma más interdependiente, pertenecer a una familia, cumplir obligaciones comunitarias o mantener la armonía del grupo puede ocupar una posición distinta de la que sugeriría una lectura estrictamente individualista.

Esto no significa que alimentación, seguridad, vínculos o reconocimiento dejen de importar. El estudio internacional de Tay y Diener encontró relaciones entre satisfacción de necesidades y bienestar en distintas regiones del mundo. Lo que resulta más difícil de sostener es que exista un orden universal, fijo e idéntico para toda persona y toda cultura.

De hecho, investigadores posteriores han intentado reformular la idea de Maslow. Douglas Kenrick y sus colaboradores propusieron en 2010 una «renovación» de la pirámide desde una perspectiva evolutiva, conservando la idea de diferentes motivaciones fundamentales, pero rechazando una interpretación excesivamente rígida y subrayando que varios motivos pueden mantenerse activos simultáneamente.

Entonces, ¿para qué sirve la pirámide de Maslow?

Que una teoría no funcione exactamente como aparece en un dibujo de cinco niveles no significa que carezca de utilidad. La aportación histórica de Maslow fue importante porque ayudó a desplazar la atención hacia preguntas que iban más allá de explicar la conducta únicamente mediante impulsos fisiológicos o recompensas externas.

Su modelo recuerda que las personas no buscamos solo comida, dinero o ausencia de peligro. También necesitamos vínculos, reconocimiento, propósito, desarrollo y oportunidades para utilizar nuestras capacidades.

La pirámide puede servir, por tanto, como mapa orientativo, pero resulta problemática cuando se utiliza como una ley psicológica. No podemos concluir que alguien sin estabilidad económica sea incapaz de buscar sentido, que una persona con necesidades sociales insatisfechas no pueda desarrollarse profesionalmente o que alcanzar la autorrealización sea una especie de estado final en el que dejan de existir las demás necesidades.

Los seres humanos podemos preocuparnos por pagar el alquiler, echar de menos a alguien, desear reconocimiento profesional y preguntarnos qué queremos hacer con nuestra vida durante la misma semana. Incluso durante el mismo día.

Una pirámide mucho menos rígida de lo que parece

La popularidad de la pirámide de Maslow probablemente tiene mucho que ver con su sencillez. Cinco niveles convierten algo tan complejo como la motivación humana en una imagen que podemos comprender de un vistazo. Precisamente ahí se encuentra tanto su fuerza como su principal limitación.

La evidencia disponible respalda que satisfacer necesidades básicas, sociales y psicológicas guarda relación con el bienestar. Lo que no respalda con la misma claridad es la idea de que todas deban satisfacerse siguiendo una secuencia universal y estricta antes de que podamos preocuparnos por las siguientes.

Quizá la mejor forma de utilizar hoy la teoría de Maslow sea abandonar la obsesión por subir peldaños. Nuestras necesidades no forman una lista de tareas que vamos tachando hasta llegar a la cima. Son motivaciones que aparecen, desaparecen, compiten y se reorganizan a lo largo de nuestra vida. Y comprender cuáles están reclamando nuestra atención en un momento determinado puede resultar bastante más útil que intentar averiguar en qué piso de la pirámide nos encontramos.

Esther Tomás Ruiz

Esther Tomás Ruiz

Psicóloga, coach y terapeuta de familia y parejas

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  • Maslow, A. H. (1943). “A Theory of Human Motivation”. Psychological Review.
  • Wahba, M. A. & Bridwell, L. G. (1976). “Maslow Reconsidered: A Review of Research on the Need Hierarchy Theory”. Organizational Behavior and Human Performance.
  • Kenrick, D. T., Griskevicius, V., Neuberg, S. L. & Schaller, M. (2010). “Renovating the Pyramid of Needs: Contemporary Extensions Built Upon Ancient Foundations”. Perspectives on Psychological Science.
  • Tay, L. & Diener, E. (2011). “Needs and Subjective Well-Being Around the World”. Journal of Personality and Social Psychology.
  • Bridgman, T., Cummings, S. & Ballard, J. (2019). “Who Built Maslow’s Pyramid? A History of the Creation of Management Studies’ Most Famous Symbol and Its Implications for Management Education”. Academy of Management Learning & Education.

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Esther Tomás Ruiz. (2026, octubre 6). Pirámide de Maslow: qué es, cuáles son sus niveles y qué dice realmente la psicología. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/psicologia/piramide-maslow-que-es-cuales-son-sus-niveles-y-que-dice-realmente-la-psicologia

Psicóloga

València

Esther Tomás Ruiz es psicóloga especializada en los problemas emocionales, así como terapeuta de familia y parejas, con consulta en Valencia.

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