Un fenómeno de la evolución biológica que se da en mascotas, animales de granja, y quizás, en nuestra especie. Unsplash.

¿Sabes por qué algunos animales, al convivir con los humanos, adquieren ciertas características distintivas, como por ejemplo los gatos o los perros? Esto se explica por el síndrome de domesticación, un proceso fundamental en la evolución social.

Este fenómeno fue estudiado originalmente por Charles Darwin, pero hace poco, los investigadores Adam Wilkins, Richard Wrangham y W. Tecumseh Fitch, volvieron a estudiar el fenómeno. Hace 5 años, en 2019, publicaron los resultados de sus estudios en la revista Genetics.

Vamos a conocer en qué consiste este fenómeno y cómo apareció en la evolución.

Síndrome de domesticación y los estudios de Charles Darwin

El síndrome de domesticación se considera uno de los misterios más grandes de la genética. Se trata del proceso mediante el cual una especie adquiere ciertas características morfológicas, fisiológicas y de comportamiento como resultado de una interacción prolongada con el ser humano.

Hace más de 140 años, Charles Darwin empezó a estudiar este fenómeno al notar que los animales domésticos compartían una variedad de particularidades que no se encuentran en los animales salvajes, como por ejemplo que tienen manchas blancas en su pelaje, orejas caídas, una cara corta, caras juveniles, una cola curva y mandíbulas más pequeñas. También notó, al comparar a los animales domesticados con sus parientes salvajes, que eran más dóciles.

Pese a las observaciones de Darwin, fue difícil explicar el por qué de este patrón.

Características del síndrome

El antropólogo británico e investigador de la Universidad de Harvard, Richard Wrangham, habla también de este concepto de síndrome de domesticación para hacer referencia al hecho de que los humanos exhibimos una serie de características biológicas más típicas de las mascotas que de los animales salvajes. Una de ellas, por ejemplo, es la muy baja tasa de agresión cara a cara que manifestamos.

R. Wrangham afirma que compartimos con nuestras mascotas y animales de granja algunas de sus características. Estos rasgos no son habituales entre los animales salvajes y comunes entre las mascotas. Además, Darwin afirma que los humanos no escogieron a sus mascotas de forma específica por tener esos rasgos.

Además, R. Wrangham afirma que nuestro esqueleto tiene muchas peculiaridades características de las mascotas. Además, según él hay cuatro características que tenemos relacionadas con las mascotas y que no tienen los animales salvajes; una cara más corta, dientes más pequeños, reducción de las diferencias sexuales con los varones haciéndose más femeninos; y, finalmente, un cerebro más pequeño.

En relación a este último, cabe mencionar que la evolución natural de la especie ha sido siempre una tendencia a un aumento continuo del cerebro; sin embargo, esta tendencia se ha invertido en los últimos 30.000 años. El proceso de domesticación empezó a desarrollarse hace unos 300.000 años, y el tamaño del cerebro solo comenzó a disminuir al final.

¿Cómo apareció el síndrome de domesticación?

Aún no está claro qué mecanismos biológicos producen el síndrome de domesticación, pero existen algunas evidencias, como por ejemplo que muchos de los rasgos de domesticación son típicos de los animales jóvenes.

Mientras que algunas especies han sido domesticadas por los humanos, otras han sido domesticadas por su cuenta, por ejemplo reduciendo su agresividad, como por ejemplo nosotros, los humanos.

R. Wrangham, junto a Adams Wilkins (Universidad Humboldt en Berlín) y Tecumseh Fitch (Universidad de Viena), propusieron que estos rasgos tan distintivos mencionados en las especies “domesticadas” surgieron a partir de un grupo de células madre embrionarias, la cresta neural.

La cresta neural es una estructura que se forma en los vertebrados cerca de la médula espinal del embrión. A medida que éste se desarrolla, las células migran a distintas partes de cuerpo, originando diferentes tejidos como partes del cráneo, mandíbulas, dientes y orejas, así como las glándulas suprarrenales que controlan la reacción de “lucha o huida”.

Según estos investigadores, mamíferos domesticados podrían presentar problemas en el desarrollo de la cresta neural. Sostienen que probablemente, al criar estos animales, los humanos hayan ido seleccionando de forma inconsciente aquellos con alteraciones en la cresta neural, presentado estos glándulas suprarrenales más pequeñas y un comportamiento menos temeroso y más dócil y propenso a la colaboración.

Consecuencias de la cresta neural deficiente

Algunas de las consecuencias de esta cresta neural deficiente puede ser la despigmentación de algunas áreas de la piel, anomalías dentarias, malformaciones en el cartílago de la oreja, y cambios en la mandíbula. Estas alteraciones aparecen en el síndrome de domesticación.

Animales domesticados en la naturaleza

Por ejemplo, encontramos entre nuestros parientes más cercanos a los bonobos. Son animales muy parecidos a los chimpancés, pero sus cráneos tienen características de la domesticación (una cara más corta, dientes más pequeños, un cerebro más pequeño y diferencias reducidas entre los sexos). Además, son menos agresivos, más pacíficos.

R. Wrangham afirma que probablemente las hembras bonobos domesticaron a los machos, ya que los bonobos viven en un hábitat que permite a las hembras viajar juntas todo el tiempo, a diferencia de los chimpancés. Esto ha favorecido las alianzas sociales entre las hembras.

El caso del ser humano

En el caso del ser humano, sin embargo, no se puede afirmar que las mujeres “domesticaron” o civilizaron también a los hombres; sí que es cierto que ha habido mucha tradición mitológica que sostenía que el poder estaba en las manos de las mujeres, pero actualmente no existe el matriarcado en ninguna parte del mundo (es más, aún existe el sistema opuesto, el patriarcado) y tampoco hay pruebas que lo sostengan.

Si las mujeres no fueron quienes “domesticaron” al hombre, nos preguntamos... ¿Quién lo hizo? Pero son todo especulaciones, ya que los fósiles no nos dicen exactamente qué sucedió. Según el autor, debemos fijarnos en cómo los cazadores y recolectores hoy en día tratan a las personas que se comportan de manera agresiva.

En comunidades donde no existen ni prisiones, ni militares ni políticas, sólo encuentran una forma de defenderse contra el autor determinado de la conducta agresiva: la ejecución. Así, el asesinato se realiza por acuerdo entre los demás miembros de la sociedad.

Hoy en día, se sabe que sin la domesticación, las sociedades humanas no habrían evolucionado ni progresado de la misma forma.

Referencias bibliográficas:

  • Adam S. Wilkins, Richard W. Wrangham and W. Tecumseh Fitch. (2014). The “Domestication Syndrome” in Mammals: A Unified Explanation Based on Neural Crest Cell Behavior and Genetics. Genetics, 197(3), 795-808.
  • Grolle, J. (2019). The Emergence of Homo Sapiens 'Those Who Obeyed the Rules Were Favored by Evolution'. Spiegel Online, entrevista a Richard Wrangham.