Volver a septiembre sin volver al piloto automático

Cinco claves para elegir un rumbo coherente contigo y avanzar hacia la vida que quieres vivir.

Volver a septiembre sin volver al piloto automático

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Septiembre tiene algo de enero, pero sin uvas y con más correos pendientes. Vuelven los horarios, las rutinas, los proyectos y esa sensación de que ahora sí toca ponerse en marcha. Y, casi sin darnos cuenta, llenamos la agenda de propósitos: hacer más ejercicio, organizarnos mejor, cambiar de trabajo, estudiar algo nuevo, cuidar nuestras relaciones o dejar de aplazar esa decisión que lleva meses esperando.

No hay nada malo en querer comenzar una nueva etapa. El problema aparece cuando nos ponemos en marcha sin detenernos antes a comprobar hacia dónde estamos caminando. Porque podemos avanzar mucho y estar cada vez más lejos de nosotros mismos.

Beatriz García Ricondo

Beatriz García Ricondo

Escuela de Formación

Profesional verificado
Madrid
Terapia online

No necesitas hacer más, sino elegir mejor

A veces confundimos tener objetivos con tener dirección. Nos proponemos cosas que parecen razonables, útiles o incluso necesarias, pero no siempre nos preguntamos si están alineadas con nuestros valores, con nuestro momento vital o con la persona que queremos ser.

Podemos aceptar un proyecto porque queda bien, mantener una relación por miedo a decepcionar, llenar cada hueco de la agenda para sentirnos productivos o seguir un camino simplemente porque es el que conocemos. Y lo conocido tiene una enorme capacidad para parecer correcto.

Por eso, antes de lanzarte a conquistar septiembre, te propongo parar, escucharte y elegir con mayor conciencia. Estas cinco claves pueden ayudarte.

1. Imagina que tu yo del futuro puede verte

Piensa en ti dentro de unos años. No hace falta que visualices cada detalle ni que sepas exactamente dónde vivirás, en qué trabajarás o quién estará a tu lado. Basta con que conectes con la vida que te gustaría estar construyendo y con la persona en la que deseas convertirte.

Ahora imagina que ese yo del futuro puede observar tus decisiones actuales.

  • ¿Qué te agradecería haber empezado hoy?
  • ¿Qué conversación desearía que dejases de aplazar?
  • ¿Qué límite celebraría que hubieras puesto?
  • ¿Con qué decisión brindaría contigo porque fue una de las que te condujeron hasta allí?

Mirar desde el futuro no sirve para adivinar lo que ocurrirá. Sirve para tomar perspectiva y recordar que la vida que deseamos se construye con las elecciones aparentemente pequeñas de hoy.

2. Revisa qué valores quieres llevar a la práctica

Los valores no son palabras bonitas para colocar en una pared. Son criterios que orientan nuestra manera de vivir y decidir.

Si para ti es importante la familia, quizá necesites proteger tiempo para estar presente. Si valoras la libertad, puede que haya una conversación o una decisión profesional que no puedas seguir posponiendo. Si uno de tus valores es el cuidado, quizá debas empezar por dejar de tratarte como si fueras el último asunto de tu agenda.

Pregúntate:

  • ¿Qué es verdaderamente importante para mí en esta etapa?
  • ¿Qué valor quiero que esté más presente en mi vida?
  • ¿En qué se notaría, de manera concreta, que estoy viviéndolo?

No basta con decir que valoras la serenidad si organizas tus días de una forma que te mantiene permanentemente al límite. La coherencia aparece cuando nuestros actos cotidianos empiezan a parecerse a aquello que decimos que nos importa.

3. Distingue entre elegir lo cómodo y elegir lo que te hace bien

Lo cómodo no siempre es lo que nos conviene. A veces lo cómodo es callar para evitar una conversación, seguir donde estamos para no arriesgarnos, decir que sí para no incomodar o aplazar una decisión porque todavía no tenemos todas las respuestas.

Elegir lo coherente puede resultar incómodo. Puede exigirnos poner un límite, pedir ayuda, reconocer que nos hemos equivocado o dar un paso sin tener garantizado el resultado.

Pero conviene no confundir coherencia con sufrimiento. No todo lo difícil nos hace crecer ni todo lo cómodo es perjudicial. Descansar, protegernos o esperar el momento adecuado también pueden ser decisiones profundamente coherentes.

La pregunta no es: «¿Qué opción me cuesta más?». La pregunta es: «¿Qué elección me acerca a la vida que quiero construir sin dejar de cuidarme por el camino?».

4. Convierte la dirección en un paso posible

Uno de los grandes errores de septiembre es querer cambiarlo todo de golpe. Nos proponemos reorganizar la vida entera y, cuando no podemos mantener ese ritmo, concluimos que nos falta disciplina.

Tal vez no te falte disciplina. Tal vez el paso era demasiado grande, demasiado impreciso o no dependía completamente de ti.

Si quieres cuidar mejor una relación, tu próximo paso quizá sea proponer una conversación. Si necesitas un cambio profesional, puede ser actualizar tu currículum, investigar una formación o hablar con alguien que ya recorre ese camino. Si quieres sentirte mejor, puede consistir en pedir ayuda, recuperar una rutina o reservar un espacio semanal para ti.

Un paso pequeño no es un paso insignificante. Es un movimiento que puedes sostener en la vida real.

5. No conviertas el camino en una sala de espera

Es importante saber hacia dónde quieres dirigirte. Pero también lo es no aplazar la vida hasta llegar allí.

A veces vivimos como si pudiéramos empezar a disfrutar cuando consigamos el trabajo, terminemos la formación, resolvamos el problema o alcancemos el objetivo. Y así, convertimos el presente en un trámite hacia un futuro que siempre parece estar un poco más lejos.

Cuida el paso a paso. Revisa si el ritmo que llevas es sostenible. Reconoce lo que vas aprendiendo. Celebra los pequeños avances. Date permiso para cambiar de rumbo si descubres que lo que querías ya no encaja contigo.

La meta importa, pero el camino también es tu vida.

El coaching como espacio para elegir con mayor conciencia

Saber lo que queremos no siempre resulta fácil. Y, aunque lo sepamos, puede haber miedos, creencias, emociones o hábitos que nos impidan actuar en consecuencia.

El coaching es una herramienta privilegiada para detenernos, ampliar la mirada y tomar decisiones más conscientes. No consiste en que alguien te diga qué debes hacer ni en convencerte de que todo depende de ti. Consiste en crear un espacio de reflexión en el que puedas comprender mejor tu situación, reconocer qué está en tus manos, conectar con tus valores y convertir esa claridad en acciones concretas.

Porque enfocarse no significa llenar la agenda. Significa decidir qué merece tu energía y qué ya no quieres seguir sosteniendo.

No necesitas convertirte en una persona nueva. Quizá solo necesites volver a ti. Escuchar qué vida quieres vivir, elegir un paso coherente y empezar a caminar sin dejar de cuidarte ni de disfrutar del recorrido.

Haz que, cuando tu yo del futuro mire hacia atrás, pueda reconocer este momento. Y que levante su copa contigo por haber elegido no solo lo más fácil ni lo que los demás esperaban, sino aquello que, paso a paso, te ayudó a construir una vida más tuya.

Beatriz García Ricondo

Beatriz García Ricondo

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Beatriz García Ricondo. (2026, septiembre 3). Volver a septiembre sin volver al piloto automático. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/psicologia/volver-a-septiembre-sin-volver-al-piloto-automatico

Beatriz García Ricondo es coaching profesional y socia directora de Crearte Coaching y Transformación, SL.

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