Varios consejos para no caer en la intolerancia. Unsplash.

La capacidad de ser tolerante es una característica psicológica fundamental, en muchos aspectos. Favorece nuestra propensión a convivir en sociedades ricas culturalmente, y también supone una puerta de entrada de nuevos conocimientos.

En este artículo veremos una serie de consejos acerca de cómo ser más tolerante, dado que la tolerancia es una dinámica comportamental que puede ser aprendida.

¿Por qué es bueno ser tolerante?

Acostumbrarse a ser más tolerante nos aporta dos tipos de beneficios.

Por un lado, asumiendo que el ser humano es un animal social, nos ayuda a tener más contactos con personas de muchos tipos, lo cual supone disponer de un capital humano de individuos con los que podemos realizar acciones en mutuo beneficio.

No en vano la soledad está ligada a una mayor propensión a tener una mala calidad de vida, y en cambio tener contacto con gente muy variada resulta muy útil en muchos aspectos.

Por otro lado, ser tolerante con los demás también nos expone a más y mayores estímulos intelectuales. Estar en contacto con puntos de vista diferentes a los nuestros hace más difícil que se nos manipule a partir de estereotipos y prejuicios, y además nos vuelve más sabios.

Podemos no estar de acuerdo con una serie de ideas y valores que otros incluyen en sus vidas, pero conocerlos de primera mano y no solo de oídas hace que nuestras nociones sobre esas perspectivas distintas a la nuestra tengan más matices y sean más honestas.

Cómo ser más tolerante con los demás: 6 consejos

Visto lo anterior, conozcamos ahora varios hábitos y estrategias que nos ayudan a ser más tolerantes.

1. Ser consciente de los propios sesgos

Antes que nada, es muy importante ser conscientes de que cuando nos topamos con ideas que contradicen, tendemos a utilizar muchas trampas intelectuales para asumir desde el principio que se trata solamente de creencias equivocadas e irracionales.

Por supuesto, en ocasiones acertaremos y las ideas de los demás estarán llenas de contradicciones lógicas y vacíos explicativos, pero aunque sean muy válidas e incluso mejores que las nuestras, el hecho de ser vistas como incompatibles con nuestras creencias favorecerá que nos causen rechazo.

Afortunadamente, el simple hecho de ser conscientes de esta predisposición semiinconsciente nos abre la puerta a detenernos a considerar si esas ideas son realmente legítimas o no. Sin embargo, este es solo un primer paso, y en sí mismo no nos vuelve más tolerantes, si bien es necesario para emprender las estrategias que veremos a continuación.

2. Hacer de abogado del diablo

Este es uno de los consejos más útiles acerca de cómo ser más tolerante, pues consiste en hacer un esfuerzo consciente por defender las ideas con las que no estamos de acuerdo y atacar las propias. Se trata de una especie de simulacro mental para ver de qué manera las creencias del otro se ajustan a la realidad o a lo que está bien, en comparación con las nuestras.

Hacer esto requiere de cierto tiempo y esfuerzo, no basta con dedicarle a esta tarea unos pocos segundos. Los puntos de vista ajenos suelen ser más complejos de lo que podemos imaginar en cuestión de fracciones de minuto, así que debemos crear una representación mental fiel a lo que realmente está pensando quien no opina como nosotros.

3. Buscar representantes válidos de un colectivo

Cuando intentamos ser más tolerantes, normalmente lo hacemos centrándonos en nuestras actitudes hacia colectivos. Por ejemplo, queremos ser más tolerantes con ciertos individuos en tanto que representantes de una religión o una manera de pensar compartida por mucha gente. Por eso, es importante asegurarnos que al formarnos una opinión rica y matizada acerca de estos colectivos, nos aseguremos de que nos fijamos en personas que realmente los representen.

Si bien cada individuo es único, hay personas más representativas de un grupo que otras; por ejemplo, alguien que ha estado en la cárcel por participar en actividades terroristas ligadas al nacionalismo ultraconservador probablemente no será un buen representante de todos los habitantes de su país.

4. Dialogar y centrarse en los argumentos

El diálogo y el uso de argumentos y modos de pensar basados en la racionalidad es una manera de conectar con los demás a partir de ideas en común. Por eso, es importante que el diálogo, necesario para ser más tolerante, ponga énfasis no principalmente en los sentimientos, sino en los razonamientos que hay detrás de las maneras diferentes de sentir y comportarse de unos y otros.

De esta manera, explicando de la manera más racional posible por qué se piensa lo que se piensa y se hace lo que se hace, nos alejaremos más de la intolerancia y será más probable que comprendamos a quien no piensa como nosotros.

5. Estar dispuesto a cambiar de opinión

Volverse más tolerante exige ciertos sacrificios, y este es el principal. No solo debemos querer interiorizar y aceptar las maneras de vivir y de razonar de otros; también debemos estar dispuestos a que otros nos demuestren que ellos tienen razón y nosotros no la tenemos. Asumir esto es un ejercicio de humildad que a algunas personas les cuesta hacer, pero resulta imprescindible para abrirse a los demás y no caer en el fanatismo.

Referencias bibliográficas:

  • Festinger, L. (1962). Cognitive dissonance. Scientific American. 207 (4): 93-107.
  • Valls, R. (1994): Sobre fundamentalismos. Claves de razón práctica. 42, pp 40-48.