A lo largo de la historia han sido muchas las ocasiones en que se han producido grandes movimientos migratorios.

Las personas migrantes pueden abandonar sus hogares por múltiples motivos, con la intención de encontrar un sitio mejor donde poder sobrevivir y asegurarse un buen futuro.

Causas de la migración

Quien deja atrás su país no lo hace por capricho. Guerras, catástrofes naturales, persecución política y étnica y falta de oportunidades son algunas de las causas detrás de los movimientos migratorios, y pueden afectar de forma muy variada a las personas.

1. Asilo político

En ocasiones, la situación política de un Estado puede acarrear cierto grado de represión hacia la disidencia política. En este caso, un individuo disidente puede decidir abandonar el país por miedo a represalias (tales como encarcelamiento, torturas, etc.). Esto se conoce como asilo político.

2. Asilo humanitario (o económico)

Cuando el individuo decide migrar de su país de origen por motivos relacionados con la pobreza, se suele hablar de asilo humanitario o económico.

3. Migración cultural

En ocasiones, el migrante decide abandonar su país de origen hacia la búsqueda de una mejor educación o mejores oportunidades.

4. Migración familiar

Si el migrante toma la decisión de abandonar su país para reencontrarse con familiares que se encuentran en otro Estado, se suele hablar de migración por causas familiares.

5. Migración por causas bélicas

Cuando un país o región se encuentra bajo un conflicto bélico, la población puede decidir abandonar sus casas para escapar del peligro que supone la guerra, no solo en su vertiente puramente violenta, sino también por la escasez de recursos que provoca.

6. Migración por catástrofe humanitaria

Si una región o un país ha sido arrasado por una catástrofe natural, como un tsunami o un terremoto, las personas oriundas de ese sitio pueden migrar buscando rehacer sus vidas en un territorio más estable.

Tipos de consecuencias de la migración

Dadas las variadas causas que hay detrás, la migración humana es un fenómeno complejo y repercute de manera muy diversa tanto en la sociedad de origen como en la receptora.

Veamos las consecuencias de la migración, tanto desde el punto de vista de la persona migrante como desde un enfoque más social y cultural.

1. Psicológicas

Alejarse del lugar en donde uno se crió y dejar atrás a todos sus seres queridos puede resultar algo muy impactante. Esto se vuelve especialmente traumático cuando se huye del país de origen, ya sea por motivos políticos o por algún desastre natural, en los que la huída supone una situación de vida o muerte.

Normalmente, las personas que se ven obligadas a emigrar son jóvenes con pareja que la dejan en su país, suponiendo un duro golpe a la estabilidad de la relación.

Por mucho que las nuevas tecnologías ayuden a acortar distancias, un abrazo, un beso o una caricia no son cosas que se puedan enviar. La falta del calor familiar puede generar sentimientos de soledad y desesperanza, que conducen a situaciones de profunda tristeza.

Además, tanto los que se quedan como los que se van sienten que la distancia les imposibilita compartir todo lo que les ocurre. Al no disponer de toda la información, ocurren situaciones en que ambas partes temen lo peor.

Síntomas

Síntomas comunes en personas migrantes son la tristeza, el llanto, el estrés, la sensación de inseguridad y rechazo por parte de la población nativa.

El proceso migratorio afecta emocionalmente a todas las edades, pero los niños son especialmente vulnerables.

Si han emigrado solos, los menores quedan totalmente desprotegidos, lo cual puede fomentar que desarrollen conductas delictivas para sobrevivir. En cambio, si viajan con sus familias, el desarrollo madurativo es anormal, habiendo niños demasiado maduros para su edad o adolescentes con comportamientos infantiles.

Si el motivo por el que se abandona el país de origen es una guerra o una catástrofe natural, no es extraño encontrar a inmigrantes que sufren TEPT, teniendo flashbacks de los momentos en los que peligraba su vida y recordándolos una y otra vez, suponiendo una gran intromisión en su día a día.

Muchos inmigrantes sufren del síndrome de Ulises, en el cual se da un conjunto de duelos que ocurren cuando el proyecto migratorio no se desarrolla de acuerdo a lo planeado.

2. Económicas

Los movimientos migratorios pueden tener varias repercusiones, no únicamente en el país al que van a parar, sino también en el de origen. En muchas ocasiones las personas migran de forma multitudinaria, lo cual disminuye considerablemente la población de su país.

Esto supone una reducción del desempleo, dado que muchas personas migrantes deciden abandonar su país al ver que no logran encontrar trabajo y, los que se quedan, se benefician de la menor competencia laboral. Las personas migrantes envían dinero a sus familiares, ayudándoles en la economía familiar y permitiéndoles subsistir.

En cuanto al país receptor, la llegada de personas jóvenes permite que se ocupen empleos que la población nativa no está dispuesta a hacer, por ser trabajos poco cualificados y mal pagados.

Sin embargo, también hay repercusiones negativas. Si el país de origen ya era pobre de por sí, el hecho de perder a personas económicamente activas supone un obstáculo añadido. También, al perderse población se pierden posibilidades de consumo y, aunque se envíe dinero a las familias, éste viene muy fraccionado, lo cual no les permite salir de la pobreza.

En el país receptor, la llegada de población poco cualificada y desesperada perjudica a la población nativa menos preparada. Los empresarios optan por los extranjeros, quienes están dispuestos a todo para conseguir ingresos miserables.

Al haber más población, los gobiernos se ven obligados a disminuir el salario de los nativos.

Pobreza migración

3. Socioculturales

Las personas migrantes tienen sus propias tradiciones, lengua, religión y formas de comportarse, las cuales pueden ser muy diferentes de las de la sociedad receptora. Esto puede ocasionar dos fenómenos, dependiendo de cómo sea la interacción entre los foráneos y los nativos.

La llegada de personas de otras culturas puede suponer un enriquecimiento de la sociedad receptora, volviéndose más abierta y plural al convivir diferentes grupos étnicos en ella.

Por otro lado, pueden surgir ideas xenófobas en la población nacional, que consideran que la llegada de extranjeros desvirtúa la sociedad, viéndolos como personas peligrosas y que contaminan la cultura propia o directamente la están haciendo desaparecer.

La sociedad de origen, al perder a una importante cantidad de jóvenes, se envejece, mientras que a la receptora le ocurre el proceso contrario. Esto es debido a que la mayoría de migrantes tienen edades comprendidas entre los 25 y 35 años, los cuales pueden reproducirse en el nuevo país, incrementando la natalidad y fertilidad.

4. Políticas

La llegada de inmigrantes puede motivar la elaboración de leyes de inspiración xenófoba, como aquellas que prohíben el uso de vestimentas tradicionales de otros países o que niegan el derecho asistencial a las personas en situación irregular.

También pueden implantarse leyes que tienen el propósito de seleccionar a aquellos inmigrantes más útiles dependiendo de las necesidades del país.

Por ejemplo, si se necesita más investigación, se pueden otorgar visados a extranjeros científicos, técnicos o especializados en varias disciplinas. También se puede dejar entrar a inmigrantes con la finalidad de que ejerzan de mano de obra barata para construir infraestructuras a menor precio y más rápidamente.

Entre nacionales y extranjeros pueden haber tensiones que hagan que las personas nativas opten por ideologías cada vez más extremistas, votando a partidos cuya única aspiración es la de expulsar a los que no son del país, dejando de lado políticas sociales mucho más necesarias que beneficiarían de forma significativa a la sociedad receptora.

Referencias bibliográficas:

  • Aruj, R. (2008). Causas, consecuencias, efectos e impacto de las migraciones en Latinoamérica. Papeles de población, 14(55), 95-116.
  • van Oorschot, W. (2010). Public perceptions of the economic, moral, social and migration consequences of the welfare state: an empirical analysis of welfare state legitimacy. Journal of European Social Policy, 20(1), 19-31.