Los efectos dañinos de la Soledad No Deseada

Así es como la soledad que no encaja con nuestras necesidades nos desgasta psicológicamente.

Los efectos dañinos de la Soledad No Deseada

Una simple y potente frase que se le adjudica a Einstein reza: «La soledad no me abruma, me enriquece». Sabemos que pasar tiempo con nosotros mismos es una oportunidad para navegar por el autoconocimiento. Estar en silencio es una de las pocas formas de conectar verdaderamente con nuestros propios deseos e inquietudes. De tal manera, es habitual que los medios de comunicación, las redes sociales y las reuniones con amigos suelan enunciar consignas que promulgan la importancia de aprender a estar solos.

Es importante recordarnos que trabajar por y para nuestro propio bienestar puede aumentar significativamente nuestra calidad de vida. Ahora bien, también es cierto que en muchas ocasiones la soledad no es una elección. Una persona puede toparse con la soledad de forma fortuita, sin previo aviso; es decir, estamos refiriéndonos a un tipo de soledad particular: la soledad no deseada.

El encuentro con un sentimiento de soledad profundo e indeseado es un fenómeno frecuente en las personas mayores; pero también es habitual después de la ruptura con una pareja, la pérdida de un familiar muy cercano, un proceso migratorio, el distanciamiento del grupo de amigos, etcétera. Puede, además, tener muchos efectos dañinos en la persona que la sufre. En este artículo desarrollaremos cuáles son las consecuencias de la soledad indeseada y la relevancia de pedir ayuda profesional.

¿Por qué nos duele sentirnos solos?

A pesar de que para darnos la oportunidad de conocernos mejor necesitamos estar a solas, las personas no estamos preparadas para vivir en soledad. No estaríamos del todo errados si sostuviéramos una afirmación tajante del estilo de «la soledad es antinatural». El ser humano ha prevalecido a lo largo de miles de años, en parte, gracias a su capacidad de reunirse con sus congéneres. De tal forma, los seres humanos pudimos desarrollar ciertas habilidades que permitieron que nuestra adaptación al medio y nuestra supervivencia sea más fácil. Formar grupos nos permitió desplegar estrategias de gran complejidad para cazar y recolectar frutos; también aumentó la posibilidad de defendernos exitosamente de un depredador; y nos permitió reproducirnos para conservar la especie.

Además, también han sido fundamentales las emociones para la evolución. Contar con emociones, que operan como informantes de los estímulos externos e internos con los que nos enfrentamos, nos ha permitido llevar a cabo conductas que estén alineadas con lo que ocurre en la realidad. Un ejemplo clásico lo ilustra muy bien: si un león se aproxima a nosotros, sentiremos miedo, y a partir de esa emoción sabremos que tenemos que huir. Como han sido útiles para sobrevivir, las emociones han prevalecido a lo largo del tiempo.

Ahora bien, los seres humanos también sentimos tristeza, ansiedad o miedo ante la posibilidad de ser excluidos del grupo y de nuestros vínculos interpersonales. El rechazo por los pares supuso, en algún momento de nuestra historia filogenética, un peligro para la especie. Por lo tanto, es esperable que las personas experimentemos un sinfín de emociones desagradables cuando estamos en soledad, incluso hoy en día. A continuación, desarrollaremos los efectos dañinos que devienen de la soledad no deseada.

Los efectos de la soledad no deseada

La soledad no deseada se desata por diversas situaciones que pueden acontecer en la vida de una persona. Al mismo tiempo, algunas poblaciones son más vulnerables que otras a sentir esta soledad. Como hemos mencionado, los adultos mayores son susceptibles a sentirse solos con mayor frecuencia.

Esto podría enraizarse en distintas causas, como la pérdida de los amigos de toda la vida, de la pareja, la distancia respecto a los hijos o cuidadores, o la falta de una rutina que les ponga en contacto habitual con otras personas.

Otro motivo por el cual las personas mayores tienden a experimentar mayores niveles de soledad son las discapacidades físicas y la tendencia a sufrir enfermedades del deterioro cognitivo, en especial si viven solas, ya que inhabilitan a la persona a llevar a cabo acciones que la pongan en contacto con los demás. Por otra parte, también está estudiada la relación inversa: la soledad es un factor de riesgo para que la salud empeore.

Sin embargo, la soledad no se remite únicamente a los adultos mayores. Por ejemplo, todos hemos atravesado recientemente el confinamiento obligatorio a causa de la pandemia por coronavirus. Esa situación nos ha obligado a permanecer lejos de nuestros seres queridos, a encontrar nuevas formas de encontrarnos, a reensamblar nuestras rutinas diarias, etcétera.

Numerosos estudios han investigado el fenómeno del aislamiento por coronavirus en relación a la soledad. Se ha encontrado que, en este contexto, las personas que se sentían solas desarrollaron estrategias de regulación emocional desadaptativas y presentaron más episodios de rumia que las que se sintieron acompañadas.

Por otra parte, de acuerdo con la literatura acerca del tema, el sentimiento de soledad se encuentra relacionado con distintos efectos psicológicos, como mayores niveles de ansiedad, nerviosismo y angustia. Algunas investigaciones asociaron la soledad con un mayor riesgo de padecer depresión e insatisfacción con la vida, y otras, encontraron que la soledad es un factor predictor del deterioro cognitivo o enfermedades crónicas. Este tipo de investigaciones establecen correlaciones entre dos variables, por lo que difícilmente pueden determinar relaciones causales —o sea, no pueden asegurar que la soledad, de forma directa, ocasiona que las personas sientan ansiedad—, pero ello no anula la relevancia de conocer estos datos.

Diego Sebastian Rojo & Equipo

Diego Sebastian Rojo & Equipo

Psicólogo Cognitivo Conductual

Profesional verificado
Miami Beach
Terapia online

La importancia de pedir ayuda profesional

En última instancia, también se sabe que la soledad está relacionada a mayores posibilidades de sufrir un trastorno mental. La soledad puede experimentarse de forma agradable cuando es esperada; pero en otros casos, también puede ser cruda y difícil de sobrellevar. Por ese motivo, es de suma importancia reconocer que, en caso de sentirte solo/a (y que eso te esté afectando negativamente), acudir con un profesional de la salud mental capacitado puede ayudarte a alcanzar un mayor bienestar psicológico.

  • Orozco-Vargas, A. E. (2022). Soledad y ansiedad durante el confinamiento por COVID-19. El efecto mediador de la regulación emocional. Interdisciplinaria, 39(2), 335-354.
  • Palma-Ayllón, Elena, & Escarabajal-Arrieta, María Dolores. (2021). Efectos de la soledad en la salud de las personas mayores. Gerokomos, 32(1), 22-25.

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