Muchas veces es normal que nos sintamos desbordados al intentar mediar entre familiares que han tenido una discusión.

Y mucho más cuando intentamos ayudar en nuestra familia si está pasando un mal momento y todos acuden a nosotros para ponernos de máximos responsables de esa situación, forzándonos a que les demos una respuesta maestra que solucione la situación (y que además les guste y con la que sientan que obtienen de ella su máximo beneficio).

¿Cómo gestionar la preocupación por los problemas familiares?

Quiero que te pares a pensar en cómo hasta ahora has ayudado a tu hermano, a tu madre, o al familiar en cuestión que te ha exigido (no pedido, ojo) que le soluciones la atadura para que así su vida pueda ser mejor, o peor aún, en cuando dos familiares te han puesto en mitad del huracán para que les ayudes a arreglar un problema que entre ellos dos ha pasado.

Fíjate bien, en ese momento te estás poniendo la chapa de sheriff del condado, y te estás haciendo máximo responsable del problema que se da. Para ello antes de nada quiero que te fijes en varios aspectos.

1. Una cosa es el deber de ayudar a un familiar y otra es la ayuda malentendida

Me parece muy bien que si tu hermano está buscando un coche le puedas dar algún consejo sobre tiendas a las que acudir (esto sería el deber de ayudar), pero estarías dando una ayuda malentendida si le dijeses qué marca y modelo comprar. La clave aquí sería dar la herramienta para que el otro consiga la felicidad; no intentes darle lo que tú crees que es su felicidad, ya que te estarías adelantando a sus emociones e imponiendo las tuyas, y cuando pasa esto caemos en las discusiones.

2. Túnel del tiempo

Te pido que seas cauto o cauta con las sensaciones que sientes y que te pares a pensar sobre lo que te pasa ante esas emociones tóxicas cuando se están dando. Páralas justo ahí para no pasar por malos procesos y entrar en ese túnel que empieza por un simple malestar y acaba llevándote a martirizarte por, supuestamente, ser mal familiar. STOP, no sigas por ahí.

3. La tiranía de los debería

Quiero que cambies los "debería" por "me gustaría". Por ejemplo, sustituir el "mi hermana me debería haber llamado" por el "me gustaría que mi hermana me hubiese llamado". Eso te ayudará a racionalizarlo mejor todo.

4. Tienes tus derechos

Tienes derecho a tu tiempo libre, tienes derecho a estar desconectar de WhatsApp, tienes derecho, en definitiva, a tu espacio personal.

La importancia de fijar límites

También es importante que te fijes unos límites para no sobrepasarlos. Antes de nada has de saber que de tantas veces que has tenido un mal contacto con ellos, ya piensas que todas las veces en las que te llamen van a ser debidas a cosas negativas, por lo que vas a estar con la pistola cargada. Te propongo estos puntos clave.

1. No tengo que devolver una llamada en el momento exacto que me hayan llamado

Por ejemplo, es recomendable que adoptes esta mentalidad: "si voy conduciendo y me llaman, acabaré de conducir y les llamaré" (no confundir esto con situaciones especiales como la operación de un familiar u otros temas de salud, por favor).

2. No siempre que se ponen en contacto contigo es para expresar algo malo

Hay que entender que en muchas ocasiones una simple llamada puede significar una duda que le puede surgir a la otra persona en el momento.

3. Tu tiempo libre te lo mereces

Se acabó salir a dar una vuelta con los amigos y ponerte a pensar en “qué estarán haciendo” o “yo me lo estoy pasando bien, y ellos estarán mal”. Estos pensamientos tienes que entenderlos como automáticos, y son pequeñas zancadillas que te pone tu cerebro. No va a pasar nada porque un día quieras desconectar. ¡Te lo mereces!

4. Tu responsabilidad no es infinita

con esto quiero decir que si has ayudado a un familiar y ves que sigue con su mismo modo de actuación, pregúntate si verdaderamente eres tú quien debe ayudarle; quizás será mejor proponerle la ayuda de otro especialista o adoptar tú otra postura.

5. Con llamar una vez al día es suficiente

No estás obligado a estar siempre pendiente. Si ellos tienen un problema saben a quién acudir, tienen tu número, y tú estarás encantado de ayudarles. Si afortunadamente esa persona no está viviendo ningún problema en casa, no intentes buscarla tú llamando insistentemente.

Concluyendo

Obviamente has de saber que hay problemas en la familia que necesitan más preocupación que otros; no quiero que confundas mis palabras y pienses que te estoy diciendo que no le hagas caso a familiares enfermos o con graves problemas; estas ideas clave son simplemente para abordar esos casos de dependencia emocional que creamos a veces en base a estar pendientes de familiares que por desgracia son un poco tóxicos.

¿Te ayudo?

En mi carrera profesional, aparte de ayudar a pacientes con problemas de depresión o problemas derivados de la relación con su pareja, también me dedico a mediar en problemas que pueden surgir en el ámbito familiar o a ayudarte a controlar esas sensaciones negativas generadas por el trato con ellos. No dudes en contactar conmigo.

Trabajo adaptado a los tiempos que corren, por lo que nuestras citas se pueden dar a través de videollamada.