Nuestra familia, nuestro grupos de amigos, el pueblo en el que nacimos, el partido político en el que militamos o el trabajo que desempeñamos son factores que influyen en nuestra identidad individual y, a su vez, crean una más extensa: la identidad colectiva.

En cada grupo humano, sea del tamaño que sea, hay un pensamiento de verse como uno, un grupo que tiene sus rasgos y características definitorias que hacen que se diferencie de los demás.

A continuación veremos más a fondo la idea de la identidad colectiva, cuáles son los elementos que pueden hacer que surja, por qué es un concepto un tanto polémico y cómo podría haber surgido a lo largo de la historia de la evolución.

¿Qué es la identidad colectiva?

En menor o mayor medida, cada persona forma parte de una comunidad. Estas comunidades pueden ser de diferentes tamaños, niveles y categorías, pudiéndose estar dentro de varias de forma simultánea.

Somos parte de nuestra familia, de nuestro grupo de amigos, pueblo o ciudad, región de nacimiento, categoría profesional y muchas más. El sentido de pertenencia a cada una de estas forma parte de nuestra identidad, una identidad muy influenciada por los aspectos sociales

La identidad colectiva es definida como el sentimiento de pertenencia a una determinada colectividad. Surge a partir de los vínculos culturales y afectivos que se dan dentro de la comunidad, dado que son entornos humanos en los que se comparten y defienden una serie de visiones o ideales, los cuales impregnan la identidad individual de cada miembro del grupo. Así, al compartir todos, en mayor o menor medida, unos mismos rasgos y sentirse ligados a ellos tienen un sentimiento común de pertinencia.

La identidad colectiva implica la autopercepción de un “nosotros” (endogrupo), un grupo de personas que comparten una serie de rasgos, en contraposición con los “otros” (exogrupo), que poseen rasgos diferentes. La importancia que se le dé a los rasgos propios y a los del exogrupo es muy subjetiva, además de ser subjetivo también la forma en cómo se seleccionan unos determinados símbolos o rasgos que delimitan la identidad propia del grupo, como pueden ser la raza, nacionalidad, lengua, religión, ideología...

Si bien cada autor difiere en cuanto a la definición exacta de la identidad colectiva, sí que se pueden destacar los siguientes cuatro aspectos que definen lo que es esta idea:

  • Es una construcción subjetiva de los propios sujetos.
  • Se expresa en términos de “nosotros” vs. “otros”
  • Es delimitado por los rasgos o elementos culturales seleccionados por el grupo.
  • Estos rasgos o elementos constituyen su cultura.

Elementos de la identidad colectiva

El elemento más destacable de cualquier identidad colectiva es la idea de cultura. Cabe decir que el término “cultura” no se debe entender únicamente como sinónimo de grupo étnico o cultura geográfica, como puede ser cultura francesa, argentina, judía, gitana, curda o cualquier otra.

Se debe entender la idea de cultura como un conjunto de características socioculturales que definen a un determinado grupo, y que influye directamente en su identidad colectiva.

Podemos encontrar identidad colectiva en profesiones, movimientos sociales, equipos deportivos y muchos más grupos sociales. Por ejemplo, existe identidad colectiva entre los médicos, no únicamente por el hecho de haber estudiado medicina, sino también por compartir una serie de experiencias típicas con su profesión además de influir su trabajo en su vida personal y su valor como persona.

En los equipos deportivos y los movimientos sociales la idea de identidad colectiva es mucho más apreciable. En el caso de los equipos deportivos, sea profesionales sean amateur, se hace necesaria la idea de pertenecer al equipo, dado que se va a competir con otros equipos y es necesario que haya una buena dinámica dentro del equipo para lograr ganar.

Esta misma idea se puede trasladar a los movimientos sociales, como “Black Lives Matter”, el colectivo LGTB+ y el feminista. Para conseguir que sus demandas sean satisfechas es necesario que todos los activistas se coordinen para hacer presión de grupo.

Todos estos ejemplos son la prueba de que hay diferentes tipos de elementos que pueden hacer que surja la identidad colectiva. Estos elementos pueden ser varios o simplemente uno solo, variando en función del tipo de comunidad y la intensidad del grado de identidad colectiva. Incluso entre comunidades de un mismo tipo (profesional, étnica, ideológica...) hay diferencias en lo que ha definido y fortalecido su identidad colectiva, tanto en tipo de elementos como en su cantidad.

Por ejemplo, la idea de formar parte de la cultura francesa no depende únicamente de hablar francés, sino también de haber nacido ahí, defender la unidad de la República e, incluso, compartir los mismos estereotipos hacia otros países europeos. En cambio, en la comunidad judía el principal elemento que la define es procesar el judaísmo, sin necesidad de hablar hebreo, haber nacido en Israel o ser partidario de que exista un estado judío.

Un concepto controvertido

Si bien se usa de forma muy frecuente la expresión “identidad colectiva”, en muchas ocasiones es usada como sinónimo de cultura étnica y vista como algo que se debe profesar sí o sí.

Por ejemplo, no son pocas las personas con ideologías nacionalistas que defienden que da igual la identidad individual de cada quien, lo importante es el hecho de haber nacido en un determinado lugar y, por tanto, tiene la obligación de sentirse parte de su cultura de nacimiento. En caso contrario, es visto como un traidor o un partidario de la extinción de esa cultura.

También en ese mal uso de la idea de identidad colectiva se defienden visiones xenófobas. No son pocos quienes consideran que cualquier persona nacida fuera del lugar en donde se vive son gente que nunca formará parte de su cultura, dado que no tienen lo que hay que tener para ello. En muchas ocasiones ese “lo que hay que tener” implica aspectos que no se pueden elegir, como la raza, la lengua materna o la cultura de origen.

No todo el mundo tiene ni quiere sentirse parte de una identidad colectiva, especialmente en su vertiente relacionada con la cultura geográfica. Hay quienes prefieren sentirse ciudadanos del mundo o cosmopolitas, no estar dentro de movimientos sociales o no formar parte de una colectividad.

Cada persona posee una identidad individual única y diferente, y en esa identidad puede haber como rasgo el rechazo hacia el pensamiento colectivo, a veces muy dañino como ha ocurrido en varias ocasiones a lo largo de la historia, como es el caso del nazismo, el terrorismo y las sectas religiosas.

Función evolutiva

Se ha planteado la idea de que la identidad colectiva haya sido producto de la evolución en la especie humana. Según esta teoría, a lo largo de la historia evolutiva los homínidos y los primeros Homo sapiens han necesitado la identidad colectiva para garantizar la supervivencia física de la especie.

Los homínidos son primates débiles y lentos, lo cual los hace en fáciles presas si se encuentran solos ante un depredador. Es por esto que en los momentos más críticos de la supervivencia se hacía necesaria una respuesta grupal de los homínidos frente a la amenaza, para conseguir dispersarla o evitar el máximo daño posible. Esto explicaría por qué cuando amenazan a alguien cercano en muchas ocasiones nos preparamos para la lucha, ignorando el dolor y el miedo, e incluso habiendo casos de autosacrificio para conseguir que sobrevivan otros.

Se ha planteado también que la identidad colectiva tuvo un importante papel a la hora de crearse los primeros ritos humanos. Entre estos rituales se encontraría el bailar durante horas, entrar de forma colectiva en estados de éxtasis, cantar en armonía o desparasitar a las crías en grupo. Todas estas conductas se realizarían de forma sincronizada, fomentando la idea de que el grupo es uno y permitiendo llevar a la práctica esta sincronización a la hora de cazar o defenderse de depredadores u otros grupos humanos.

Referencias bibliográficas:

  • Tajfel, H. & Turner, J. C. (1986): «The social identity theory of intergroup behaviour». Psychology of intergroup relations. Nelson-Hall.
  • Melucci, A. (1989) Nomads of the Present: Social Movements and Individual Needs in Contemporary Society. Eds. John Keane and Paul Mier, Philadelphia, PA: Temple University Press.
  • Touraine, A. (1985). An Introduction to the Study of Social Movements. Social Research
  • Maldonado, Asael & Oliva, Alejandrina. (2010). El proceso de construcción de la identidad colectiva. Convergencia. 17.