En el modo de vida moderno la imagen tiene una importancia fundamental, y esto parece aplicarse también en el modo en el que nos juzgamos a nosotros mismos. Es por eso que es muy relevante el modo en el que valoramos nuestra apariencia. El físico tiene un papel en la búsqueda de trabajo y las relaciones con los demás, pero también en algo mucho más importante: nuestra autoimagen y autoestima.

En relación a esto, un equipo de investigadores de la Chapman University ha publicado recientemente un estudio en el que se exploran los factores psicológicos que están relacionados con la satisfacción con la propia apariencia y el peso corporal de un total de 12.000 estadounidenses. Una de las principales conclusiones de este estudio es que el modo como se valora la propia apariencia guarda una relación muy estrecha con la satisfacción ante la propia trayectoria vital, algo que también podemos llamar, simplemente, felicidad.

Sin embargo, hay algunos matices en estos resultados.

Ni los hombres se salvan

Tendemos a asociar la preocupación por las apariencias con el sexo femenino, pero este estudio rompe con esta idea. En las mujeres, la satisfacción con el propio cuerpo fue el tercer predictor más potente de satisfacción con la propia vida, por debajo de la situación económica y la satisfacción con la pareja. En los hombres, solo un elemento estaba más relacionado con la satisfacción vital que el modo en el que se valora el físico de uno mismo: la satisfacción con la situación económica.

Estos resultados vienen a señalar que, por lo menos en la sociedad estadounidense o, por extensión, en las culturas occidentales, la autoimagen masculina está lejos de ser irrelevante.

Muy exigentes con el peso

Este estudio también revela que entre los encuestados hay un porcentaje relativamente bajo de personas satisfechas con el propio peso. Solo un 24% de hombres y un 20% de mujeres se sienten entre muy satisfechos/as y extremadamente satisfechos/as con él. Si a esta proporción de personas encuestadas les añadimos las que se sienten "algo satisfechas" con lo que pesan, el conjunto solo llega a la mitad de las personas consultadas. Además, la satisfacción con el peso corporal y la satisfacción con la apariencia física han demostrado estar extremadamente relacionados.

Estos resultados no dicen gran cosa sobre el peso real de los estadounidenses ni sobre su estado de salud, sino que atiende al modo en el que valoran su peso corporal. Y lo que se ha encontrado viene a reforzar la idea de que se está poniendo mucha importancia a la necesidad (ficticia) de amoldarse a unos cánones de belleza en el que el índice de grasa corporal ha de ser mínimo y, en l caso de las mujeres, muchas zonas del cuerpo tendrían que tener el menor volumen posible. Como resultado, mucha gente cree estar muy lejos del peso ideal.

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El peso marca la agenda

El peso tiene importancia en los niveles de bienestar general de las personas, más allá de lo que tradicionalmente se entiende por salud. Por ejemplo, los resultados de este estudio muestran que las personas con mayor insatisfacción con el propio peso muestra una clara tendencia a mostrar niveles bajos de autoestima e insatisfacción con la vida sexual.

Además, las personas con mayor insatisfacción con su peso tendían a mostrar un estilo de relacionarse con los demás más regido por la ansiedad y el miedo al rechazo, obteniendo puntuaciones relativamente altas en neuroticismo. Esto puede llevar a un círculo vicioso en el que el miedo a perder el trato con los demás genera una mayor preocupación por el propio aspecto, lo que conduce a mayor preocupación y ansiedad por las relaciones sociales, etc.

En cambio, las personas más satisfechas con su físico tendía a obtener mayores puntuaciones en extraversión y apertura a la experiencia, además de desarrollar un tipo de lazos con los demás en el que el miedo no tiene un papel relevante.

Más allá de la imagen

Independientemente de si creemos que la imagen personal importa más o menos, este estudio muestra que la situación de partida es la que es, y muchas personas sienten un tipo de insatisfacción relacionado no tanto con lo que pesan realmente sino con el modo en el que se ven a sí mismas físicamente. 

Para esta parte de la sociedad no se puede obviar la cuestión de la imagen y la estética, porque esta faceta de su identidad está muy relacionada con miedos e inseguridades que las afectan en su día a día.