Arendt es una figura clave para la filosofía en un tiempo en el que el mundo entero convulsionaba debido a la Segunda Guerra Mundial.

Realizaremos un repaso por la vida de esta autora, revisando además el contexto histórico en el que ocurrieron la mayoría de los hitos de su biografía.Comprenderemos la importancia de su obra de esta pensadora a través de esta biografía de Hannah Arendt.

Breve biografía de Hannah Arendt

Hannah Arendt nació en la ciudad de Hannover, por entonces perteneciente al Imperio Alemán, en el año 1906. Su familia era de origen judío, hecho que tendría una especial trascendencia para los acontecimientos que asolarían Europa unas décadas después. Siendo Hannah muy pequeña, la familia se trasladó a Königsberg, en Prusia, donde se criaría.

El padre murió en 1913, cuando Hannah Arendt tenía tan solo 7 años. Por lo tanto, fue su madre la que se ocupó de darle una educación, con tintes liberales y socialdemócratas. La posición de la familia le permitió relacionarse con intelectuales de la ciudad. Pronto desarrolló una atracción por la filosofía, y con 14 años ya había leído la obra de Kant y de Jaspers.

Fue expulsada de la escuela por conflictos disciplinarios y se formó por su cuenta en Berlín para poder acceder a la universidad, como así haría en 1924, en la Universidad de Marburgo, en Hesse. Fue alumna de personalidades tan importantes como Rudolf Bultmann, Nicolai Hartmann y sobre todo, Martin Heidegger, con el que además mantuvo un romance en secreto, pues él era un hombre casado y además mucho mayor que ella.

La situación obligó a Hannah Arendt a trasladarse a otras universidades, como la de Albert Ludwig en Friburgo, donde tuvo ocasión de aprender de Edmund Husserl y después en la de Heidelberg, en Baden-Wurtemberg, donde se doctoró. Su director de tesis fue Karl Jaspers, otro importante autor que además mantendría una gran amistad con ella durante toda la vida. La tesis trató sobre el concepto del amor en San Agustín de Hipona.

Su relación con diferentes intelectuales de las universidades le permitió ponerse en contacto con Kurt Blumenfeld, promotor del movimiento sionista de Alemania, en el cual se adentró Hannah Arendt, comenzando su activismo en favor de los judíos.

Matrimonio y política

Hannah Arendt conoció en Marburgo al que sería su marido, Günther Stern, que posteriormente se cambió el apellido para ser Gunther Anders. Era también filósofo, de origen polaco. Se mudaron juntos previamente a la boda, lo cual era un escándalo para una sociedad de tradiciones muy arraigadas. Era el año 1930. Se trasladaron a Berlín, donde Arendt se acercó progresivamente a movimientos políticos.

Leyó las obras de Karl Marx y León Trotski. Empezó a interesarse por los motivos que llevaban a la sociedad a marginar a los judíos. Igualmente, escribe artículos de corte feminista en los que señala las diferencias que se imponen en la vida de una mujer respecto a la de un hombre.

Su amigo Jaspers insistía a Hannah Arendt en que debía afirmar públicamente que ella era alemana, pero se negaba y siempre utilizaba su identidad judía. Corría el año 1932, justo antes de que Adolf Hitler llegara al poder en Alemania. Hannah se planteó abandonar el país, intuyendo la persecución a la que se iba a ver expuesta por su raza. Su marido se exilió a Francia, pero ella permaneció inicialmente en su país natal.

Se unió a organizaciones sionistas y esto le valió la detención por parte de la policía secreta del régimen nazi, la Gestapo. Fue de las primeras intelectuales que defendió la lucha activa contra el nacionalsocialismo. De hecho, ella criticó duramente al resto por no unirse a este movimiento y tratar simplemente de convivir con el régimen. La cuestión fue tan dura que le llevó a terminar algunas de sus amistades.

Finalmente no encontró otra alternativa que el exilio y logró llegar a París, en 1933, donde se reunió con su marido. Sin embargo, los intereses de ambos eran ya muy diferentes y en 1937 se divorciaron. En ese mismo año, Alemania le retiró la nacionalidad, por lo que Hannah Arendt se convirtió en apátrida.

Pocos años después, en el 1940, se casaría de nuevo, esta vez con Heinrich Blücher. Ese año, Francia convocó a todos los inmigrantes alemanes para ser deportados. Hannah fue trasladada a un campo de internamiento en Gurs, donde estuvo cinco semanas antes de lograr fugarse. Se trasladaron primero a Montauban y después a Lisboa, la capital portuguesa, con la ayuda de Varian Fry, periodista estadounidense. Finalmente emigraría a los Estados Unidos de América.

Exilio en EEUU y viajes a Alemania

Hannah Arendt llegó junto a su marido y su madre a la ciudad de Nueva York, en 1941, como refugiados. Aprendió rápidamente el idioma, lo que le sirvió para trabajar como articulista en la revista Aufbau. Aprovechó dicho altavoz para intentar promover la identidad judía e intentar crear un ejército judío a nivel mundial, pero dicha reivindicación nunca llegó a prosperar.

Durante los años venideros continuó, cada vez con más intensidad, publicando artículos para concienciar de la situación de los judíos en el mundo. También hablaba sobre la situación de los apátridas, como ella.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, Hannah Arendt se embarcó en una serie de viajes a Alemania para comprobar in situ cuáles habían sido las consecuencias para el pueblo judío tras el Holocausto. El primero de estos viajes tuvo lugar en 1949, y le permitió reencontrarse con Martin Heidegger y con Karl Jasper.

Escribió un ensayo en el que plasmó la destrucción del tejido moral que la Alemania nazi había llevado a cabo durante esos años, perpretando crímenes que escapaban siquiera a la imaginación. Lo que más le impactó fue la actitud del propio pueblo alemán, que según ella caminaba entre la indiferencia y el silencio ante dichas atrocidades.

Tras esta dura etapa, Hannah Arendt comenzó a realizar obras sobre filosofía existencial, estudiando profundamente a Albert Camus. Planteaba la posibilidad de una Federación Europea, en la que se terminasen los conflictos nacionalistas. Publicó además otra importante obra en la que trataba sobre los regímenes de la Alemania Nazi y de la Rusia soviética. Son los tres volúmenes, Antisemitismo, Imperialismo y Totalitarismo.

Ciudadanía estadounidense y continuación de su carrera

En el año 1951, Hannah Arendt recuperaría por fin su ciudadanía tras una larga temporada sin pertenecer a ningún país. En este caso fue EEUU quien le proporcionó un nuevo pasaporte. Se ponía así fin a una injusticia que le perseguía desde hacía mucho tiempo. Poco después, en el 53, comienza a trabajar impartiendo clases en el Brooklyn College, pues sus obras sobre el totalitarismo le habían hecho muy popular.

Arendt demandó al gobierno alemán, en busca de una reclamación por los daños ocasionados al haber tenido que exiliarse y renunciar a su carrera, pero tardaría décadas en prosperar, pues le fue concedida en 1972. Continuó su activismo contra todo tipo de discriminaciones, como la que se ejercía a antiguos comunistas y a personas negras. Igualmente, se opuso a la guerra de Vietnam.

En 1961 se trasladó a Jerusalén, en calidad de reportera del The New Yorker, para cubrir el juicio a Adolf Eichmann, que sería el origen de varias de sus obras, incluyendo Eichmann en Jerusalén, un informe sobre la banalidad del mal, una de las más importantes. En dicho volumen trata varios puntos polémicos, entre ellos la responsabilidad de los consejos judíos de Alemanía, que en cierta manera facilitaron la labor de los nazis.

Docencia en la universidad y últimos años

En 1959, Hannah Arendt comenzó a trabajar en diferentes universidades, primero en la de Princeton, una de las más prestigiosas de América, después en la de Chicago y finalmente en la New School for Social Research de Nueva York, entidad en la que trabajaría hasta el final de sus días. Recibió diferentes galardones de instituciones estadounidenses y alemanas, incluyendo doctorados honoris causa.

Una de las cuestiones sobre ética que trataba en sus obras es la naturaleza del bien y el mal en el ser humano. Hannah Arendt alegaba que el hombre no es por naturaleza bueno ni malo, y que la responsabilidad de cada acto de maldad está únicamente en la persona que lo ha realizado. También afirma que la moral de una sociedad no debe recaer sobre el concepto de conciencia moral, pues se corre el riesgo de que esta se manipule y en última instancia se logre instaurar el totalitarismo.

Hannah Arendt falleció en 1975, de un infarto, en su propio despacho de la universidad y en presencia de sus compañeros. Se dice que ella siempre mantuvo que quería finalizar sus días trabajando, por lo que en ese sentido se cumplió su deseo.

Referencias bibliográficas:

  • Arendt, H., Kroh, J. (1964). Eichmann in Jerusalem. Penguin Classics.
  • Benhabib, S. (1995). The pariah and her shadow: Hannah Arendt's biography of Rahel Varnhagen. Harvard University.
  • Owens, P. (2005). Hannah Arendt: A biographical and political introduction. Springer.
  • Villa, H.V. (2004). Hannah Arendt: una vida del siglo XX. Bogotá: Panamericana.