Milton Hyland Erickson fue un reconocido médico psiquiatra e hipnoterapeuta estadounidense que, pese haber sufrido durante toda su vida terribles dolores esto no le impidió tener una destacada trayectoria profesional.

Pasó a la historia por revolucionar la concepción del subconsciente, además de usar la hipnosis como herramienta terapéutica dentro de un contexto clínico serio.

Como signo de una prolífica vida fundó varios organismos centrados en el estudio de la hipnoterapia, dejando huella en los campos de la psiquiatría y la psicología. Veamos más a fondo su vida a través de esta biografía de Milton H. Erickson en forma de resumen.

Biografía de Milton H. Erickson: ¿quién fue este psiquiatra?

Milton es conocido por haber perfeccionado las técnicas hipnóticas más allá de un contexto puramente psicoanalítico, pudiendo ser extrapoladas a otras corrientes de la psiquiatría y la psicología. Entre sus más destacables hitos vitales están el haber fundado organismos como la Sociedad Americana de Hipnosis Clínica, además de participar en la creación de otras instituciones como la Asociación Americana de Psicología y la Asociación Americana de Psicopatología.

Primeros años

Milton Hyland Erickson nació el 5 de diciembre de 1901 en Aurum, Nevada, Estados Unidos. Su familia estaba conformada por sus padres, siete hermanas y un hermano, todos ellos emigrando a Wisconsin para trabajar en una granja propiedad familiar.

Su infancia no fue un lecho de rosas. Ya desde bien pequeño Erickson sufría varias enfermedades que hicieron que su salud se viera muy debilitada. De hecho, en su adultez Milton H. Erickson reconocería que apenas recordaba sus primeros años, y que gran parte de sus recuerdos se podrían englobar dentro de una especie de “trances autohipnóticos”.

Con 17 años de edad Erickson contrajo la poliomielitis, una enfermedad que con la medicina de la época apenas era tratable, cobrándose la vida de muchas personas. La polio le dejó secuelas graves, perdiendo gran parte de la movilidad hasta el punto de hacer pensar a sus médicos que no sobreviviría. No obstante, esta vivencia resultaría ser fundamental para el desarrollo de su carrera, marcada por un fuerte tesón y la lucha contra la adversidad.

Estando postrado en la cama a causa de la enfermedad, sin apenas poder moverse ni hablar, Erickson comenzó a darse cuenta del poder del lenguaje corporal para comunicarse con los demás. Además, Milton H. Erickson afirmaba que fue en esta época que empezó a tener lo que él denominó “memorias corporales” de los movimientos que, antes de perder la movilidad, podía hacer con facilidad.

Para hacerle frente a la enfermedad, Erickson empezó a usar sus propios recuerdos, concentrándose en estas memorias corporales y, poco a poco, fue recuperando el control de su cuerpo hasta el punto de poder hablar y mover los brazos con normalidad.

Su médico le recomendó ejercitar la fuerza del tren superior y Erickson le hizo caso, tomándoselo muy en serio. Tan en serio que, para recuperarse lo antes posible, planeó hacer un viaje de ni más ni menos que 1600 kilómetros en canoa, con la intención de reforzar su cuerpo intensamente y poder asistir a la universidad. Tras esta peligrosa hazaña Erickson pudo volver a andar con la ayuda de un bastón, y asistir a la Universidad de Wisconsin para estudiar medicina y psiquiatría.

Formación académica y contacto con la hipnosis

Estudiando en Wisconsin, Milton Erickson empezó a documentarse sobre los efectos de la sugestión en pacientes. Sería cuestión de tiempo que descubriera la hipnosis, un campo relativamente desconocido incluso para los psiquiatras y, quizás por su atractivo místico o por el interés de descubrir más sobre ella empezó a profundizar sobre el tema.

El entonces estudiante de medicina y psiquiatría se daría cuenta de que podía usar la autohipnosis como una forma para combatir los dolores que le había causado la poliomielitis, que eran terriblemente intensos. Así, por medio de la autosugestión, Erickson fue adquiriendo una mejor calidad de vida durante un tiempo, lo cual le motivó a perfeccionar todavía más el conocimiento sobre este campo.

Con 30 años ya había ganado cierta fama dentro de la psiquiatría norteamericana. Sus trabajos acerca la hipnosis y su manera especialmente destacable de aplicarla en terapia le valieron una gran reputación, lo cual le permitió ejercer como psiquiatra a la vez que trabajaba de docente en varias universidades.

Inicio en la práctica privada

En 1948 Milton H. Erickson se trasladó a Phoenix por cuestiones médicas, dado que en esa ciudad podía disfrutar de un clima más saludable. Lamentablemente, al cabo de un año se vio obligado a impartir terapia desde su propia casa, dado que su condición física empeoró y acabó teniendo que usar una silla de ruedas, además de sufrir dolores constantemente.

Para combatir esas molestias el propio Erickson usaba técnicas de autohipnosis cada mañana que reducían la intensidad de su dolor. Así, podía hacer frente a las tareas de su vida cotidiana de forma adecuada. Es gracias al uso de estas técnicas y su fuerte tesón que Milton Erickson siguió perfeccionando sus conocimientos, realizando grandes avances en la psiquiatría.

Una de las grandes contribuciones de esta época fue fundar la Sociedad Americana de Hipnosis Clínica en 1957, ejerciendo como su presidente durante varios años. Además, fundó el el American Journal of Clinical Hypnosis, que fue la primera publicación en Estados Unidos en tratar el tema de la hipnosis de forma seria, siendo Erickson su editor durante una década.

Últimos años

La condición física de Milton H. Erickson fue empeorando con el paso de los años. No obstante, continuó teniendo una vida profesional realmente activa. De hecho, en las décadas posteriores a sus inicios como terapeuta privado fue el autor de cientos de artículos y cinco libros sobre hipnosis clínica y su aplicación. Entre los libros más destacables tenemos Realidades hipnóticas (1976) y El hombre de febrero (1989), publicado póstumamente.

No se alejó de la vida académica, continuando impartiendo seminarios y viajando por todo el mundo. A medida que su salud fue empeorando, fue recibiendo a sus alumnos en su propia casa y, de hecho, a pocos días antes de morir seguía trabajando con sus alumnos en su hogar. Como profesor y terapeuta fue ampliamente respetado dentro de la comunidad psiquiátrica.

Uno de los aspectos que lo volvieron especialmente respetado fue ser capaz de tratar casos muy graves, que ningún otro terapeuta podía solucionar. Esto hizo que varias de las técnicas planteadas por Erickson fueran trasladadas a otros tipos de terapia, haciendo que su influencia siga estando presente hoy en día.

Milton Hyland Erickson falleció en Phoenix, Arizona, Estados Unidos, el 25 de marzo de 1980 con 79 años, poco tiempo de haber inaugurado la Milton Erickson Foundation y encontrándose en plenos preparativos para la que iba a ser la mayor reunión de psicoterapeutas hecha hasta la fecha la conferencia “The Evolution of the Psychotherapy”.

Teoría e hipnosis

Erickson insistió mucho en el papel que juega el inconsciente. No obstante, su forma de entenderlo no es similar a cómo lo hacía el psicoanalista Sigmund Freud, sino viéndolo más bien como un reservorio de recursos personales para resolver la problemática de cada individuo por sí mismo.

Como hemos ido comentando, el enfoque de Milton Erickson a la hora de hacer psicoterapia era muy poco convencional para la época, incluso para los mismos hipnoterapeutas. Su método es tan especial y llamativo que se ha constituido como una rama independiente al resto de disciplinas que usan la hipnosis, denominándose “hipnosis ericksoniana”.

La hipnosis más tradicional se basaba en la idea de que nos podemos comunicar con la mente subconsciente en momentos concretos. Estos momentos se denominan “estados de trance” y es por ello que los hipnoterapeutas más convencionales tratan de inducirlos para poder hablar directamente al subconsciente de sus pacientes. Así pueden aplicar sugestiones y, en base a su visión psicoterapéutica, provocar un cambio en la conducta, emociones y pensamientos.

Esta no era la opinión de Erickson, quien creía que la mente subconsciente siempre estaba escuchando y, por tanto, era posible comunicarse con ella incluso cuando el sujeto no estaba en trance. Así pues, todas sus técnicas terapéuticas estaban dirigidas a llegar hasta esa parte de la mente, de manera indirecta y sin despertar resistencia en el paciente.

Los hipnoterapeutas tradicionales usaban técnicas como la relajación o las inducciones profundas para debilitar las defensas de los pacientes y, así, inducirlos en el estado de trance. En cambio, Erickson usaba otras herramientas como, por ejemplo, hablar a los clientes utilizando historias metafóricas, que de primeras podían parecer irrelevantes pero, realmente, contenían sugestiones hipnóticas ocultas que repercutían sobre su subconsciente.

La confusión

De entre las herramientas usadas por Milton H. Erickson en su terapia es la confusión una de las más famosas. Consistía en usar historias aparentemente sin sentido, o utilizando otros recursos que tenían la intención de confundir la mente consciente del paciente. Así, Erickson era capaz de introducir a sus pacientes en un trance no tan intenso como el de los demás hipnoterapeutas, sugestionándolos sin que se dieran cuenta.

Entre las técnicas dentro de la confusión es muy destacada la inducción por apretón de manos. Erickson desarrolló una técnica que le permitía generar confusión en los pacientes simplemente dándoles un apretón de manos. Esto que parecía inofensivo le permitía introducirle una profunda hipnosis al paciente, lo cual desde su punto de vista le permitía trabajar sobre la mente de estos.

Por sorprendente que pueda parecer, este método le funcionaba muy bien a Erickson, tanto que incluso sus propios conocidos tenían cierta aprensión a darle la mano para evitar que los hipnotizara. Otros terapeutas vieron que esta técnica era tan útil que la incorporaron dentro de sus terapias, como es el caso del fundador de la programación neurolingüística Richard Bandler.

Erickson también hacía uso de la confusión por medio de la palabra, usando técnicas como el falso dilema. En esta herramienta se le presenta al paciente dos opciones que convienen al psiquiatra pero que dan la impresión al individuo que tiene la capacidad de elegir cómo se dará el transcurso de la psicoterapia, lo cual permite facilitar mucho la propia terapia y sus resultados.

Referencias bibliográficas:

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