Reflexiones para aprender a aceptarse. Unsplash.

La identidad sexual es una parte fundamental de nuestro autoconcepto, el conjunto de todas las cosas que creemos acerca de nosotros mismos como individuos.

Lamentablemente, hay dos factores que hacen que podamos llegar a sufrir demasiado a causa de nuestra relación con la identidad sexual. Por un lado, el hecho de que la sexualidad es un tema tabú, algo de lo que se intenta no hablar; y por otro lado, la larga tradición de discriminación contra las sexualidades poco comunes o “atípicas” que existe en la mayoría de las culturas.

Todo esto hace que la presión social pueda llegar a favorecer problemas de autoestima, inseguridades o incluso problemas por sentimiento de culpa en lo relativo a la propia identidad sexual, y esto es algo que vemos mucho los psicólogos cuando trabajamos con clientes o opacientes.

En este artículo veremos varias ideas clave sobre la aceptación de la identidad sexual, que está compuesta por las ideas que uno mismo tiene sobre su orientación sexual y los roles de género expresados en esta.

El proceso de aceptación de la identidad sexual: 5 ideas clave

Si crees que puedes estar viviendo problemas para aceptar tu identidad sexual, considera lo siguiente:

1. La orientación sexual no se elige

Esto es fundamental: la orientación sexual, en la gran mayoría de los casos, no se elige. Está desarrollada a partir de muchas variables que nos afectan al margen de nuestra voluntad. Solo por este hecho, sentirse culpable por tener cierta identidad sexual no tiene sentido, y debe ser entendido como la consecuencia de un problema en la interacción con el entorno en el que se vive (normalmente, la responsabilidad es de los grupos de odio que están en contra de la diversidad sexual).

Así pues, la solución pasa por asumir que el principal problema no está en uno mismo, sino en una sociedad que discrimina, y que lo que sí se puede hacen por uso mismo es ser consciente de esto y prever los mensajes culpabilizadores emitidos por medios de comunicación, colectivos discriminadores, etc. De esta manera, el malestar queda amortiguado.

2. La reproducción no rige la vida

Uno de los argumentos más utilizados por quienes difunden ideas homófobas consiste en señalar que la única sexualidad no patológica es la heterosexualidad, porque esta encaja con los designios de la naturaleza y permite reproducirse mediante la unión entre el hombre y la mujer.

Así, las personas homosexuales tendrían un problema a resolver por no poder tener hijos biológicos con las personas por las que se sienten atraídas, y algo parecido ocurriría con las personas bisexuales y con las asexuales y las que tienen gustos sexuales muy específicos, por malgastar oportunidades y tiempo en opciones que en teoría no permiten continuar con el linaje.

Sin embargo, estas ideas no solo son muy dañinas social y psicológicamente: también son erróneas. El motivo es que la felicidad humana no depende de la posibilidad de tener hijos biológicos, por un lado, y que no existen designios de la naturaleza, por el otro. De hecho, hacer que todo lo que hacemos solo tenga sentido a la luz de si eso nos permite tener descendencia produce infelicidad y frustración, y la historia demuestra que a la evolución de las especies no le importa en absoluto si una gran parte de la población tiene más o menos hijos: especies con tendencia a tener muchos retoños pueden extinguirse en poco tiempo, y otras con menos hijos sobrevivir, dependiendo del contexto.

3. En el sexo no tienen por qué existir tabúes

No existen gustos que sean en sí mismo motivo de vergüenza, siempre que no perjudiquen a nadie, A veces, las convenciones sociales y una moralidad demasiado rígida pueden llevarnos a desarrollar frustraciones totalmente evitables. Es imprescindible poder expresarse libremente acerca de los aspectos que componen la identidad sexual, aunque sea venciendo a la vergüenza.

4. La falta de tolerancia no es problema de la víctima

Desafortunadamente, no todas las personas viven en contextos en los que es posible expresar cualquier identidad sexual. De hecho, en una gran cantidad de países hacerlo puede poner en peligro la propia integridad física y el ejercicio de los derechos básicos, ya sea mediante leyes o mediante normas no escritas.

Es importante tener en mente esto, pero no dejar que el hecho de que otros nos criminalicen por nuestra identidad sexual nos haga pensar que hemos hecho algo mal. El principal problema no está en uno mismo, sino en la sociedad y las dinámicas culturales (o en la ley) que aún va arrastrando. A partir de ahí, si tenemos problemas para sentir de manera coherente con esta idea, podemos trabajar esos síntomas concretos, pero no dejar de ser quienes somos.

5. Es posible aceptarse y amarse

Finalmente, lo más importante en lo relativo a la aceptación de la orientación sexual. Todo el mundo puede llegar a quererse y aceptarse por lo que se es, independientemente de cuál sean los gustos o las preferencias en el ámbito sexual o amoroso.

Es cierto que para conseguirlo a veces es necesario contar con la asistencia de psicólogos que ofrecen ayuda profesional, pero eso no implica que el paciente valga menos o sea más débil. Simplemente, es un reflejo de que a veces para aceptarse hace falta una transformación personal profunda, algo que es muy difícil a solas y sin tener referencia sobre qué hacer.

Si los psicólogos somos de ayuda en estas situaciones es porque hemos dedicado tiempo y esfuerzos a formarnos y a abordar esta clase de problemas con otros pacientes con anterioridad, contamos con esa ventaja. Pero este proceso solo dura unos meses, y en cualquier caso, el protagonista del proceso de autoaceptación nunca deja de ser quien busca ayuda; ni durante ni después de la intervención psicológica.

Referencias bibliográficas:

  • Bailey, J.M.; Vasey, P.; Diamond, L.; Breedlove, S.M.; Vilain, E.; Epprecht, M. (2016). Sexual Orientation, Controversy, and Science. Psychological Science in the Public Interest. 17 (2): pp. 45 - 101.
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