Si te pidieran que describieras a una persona feliz, ¿cómo lo harías? Seguramente, te pase como a mí, y responderías que alguien que está sonriendo constantemente, que tiene una vida social muy activa (y lo comparte en las diferentes redes sociales), que siempre tiene frases optimistas para todo el mundo, que probablemente tiene pareja y muchas aficiones. En conclusión, una persona que disfruta de su vida.

Pero ¿qué sucede si estos comportamientos sólo son una “fachada”? ¿Podemos asegurar que realmente son felices por las cosas que publican en sus redes sociales o por lo que percibimos? Tal y como dice el título del artículo, “No todo es lo que parece”.

De la misma manera ocurre con la depresión. Cuando pensamos en una persona deprimida, nos imaginamos a alguien con las siguientes características: tristeza profunda, llanto frecuente, sin energía ni motivación para realizar actividades, que duerme mucho y con pensamientos suicidas. Y muchas veces es así, pero en este artículo quiero centrarme en otra cara de esta patología, menos conocida y muy peligrosa: la depresión sonriente.

¿Qué es la depresión sonriente?

Podemos definirla como un término utilizado para designar a personas que exteriormente se muestran felices, y muchas veces lo comparten en sus redes sociales, pero interiormente viven con un vacío persistente, tristeza, desesperanza. En su interior, tienen depresión.

Puede que se esfuercen en mantener un estilo de vida feliz porque creen que así se sentirán mejor o puede que lo hagan para no preocupar a las demás personas. También me he encontrado con personas que lo hacen como un hábito, de forma automática. Son personas funcionales, que a simple vista, su depresión no les ha deteriorado ningún área de su vida.

Este término no está reconocido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V), y seguramente se diagnostique como un Trastorno Depresivo Mayor con características atípicas, pues la depresión se experimenta de forma oculta, sin exteriorizar los síntomas de su bajo estado de ánimo.

¿Tiene síntomas específicos?

La depresión se presenta de forma diferente en cada persona. En el caso de la depresión sonriente, pueden presentar tristeza, sentimientos de vacío, desesperanza, disminución del placer o del interés por todas o casi todas de las actividades la mayor parte del día, casi todos los días.

Puede existir agitación o enlentecimiento, fatiga o pérdida de energía, sentimiento de inutilidades o culpabilidad excesiva o inapropiada. Incluso puede haber una disminución en la capacidad para pensar, concentrarse y tomar decisiones.

La diferencia en la depresión sonriente es que estos síntomas estarían ausentes o casi ausentes en público. Lo que evitaría que las personas a su alrededor, pudieran sospechar que está sufriendo depresión. Sin embargo, se reconocen algunos síntomas que pueden estar presentes y darnos “pistas” de que podemos estar padeciendo una depresión:

  • Aumento del apetito y aumento de peso
  • Hipersomnia (dormir muchas horas) y seguir sintiendo sueño durante el día.
  • Sensación de pesadez en brazos y piernas (sensación intermitente durante el día)
  • Especial susceptibilidad al rechazo y a las críticas, lo que afectaría directamente las relaciones interpersonales.
  • Sentir una mejoría temporal del estado de ánimo debido a una buena noticia, pero después volver a sentir el malestar.
  • Dificultad para identificar y mantener sus emociones. Cuando le preguntan, suelen responder que se encuentran bien.
  • Presenta el pensamiento de que mostrar signos de tristeza profunda es una señal de debilidad.

Dificultad en el diagnóstico y riesgos

El hecho de que los síntomas estén encubiertos y que la persona muestre una falsa felicidad, hace que sea difícil identificar que está deprimida. Nos encontramos con personas que, aparentemente, no tienen motivos para estar tristes, pueden tener una vida idílica. Esto puede suceder en adolescentes, jóvenes y adultos.

Lo que agrava esta patología es que las personas afectadas tardan mucho más tiempo en buscar apoyo al no reconocer la enfermedad, y el tener dificultad para identificar sus emociones, tener un bloqueo emocional, hace que el trabajo a nivel psicológico sea más complicado.

Es importante señalar que el vivir aparentando que no pasa nada, reprimiendo el malestar, requiere un alto coste emocional, físico y energético, que se va agravando con el tiempo, hasta llegar a ser “insoportable”. Y es aquí cuando aparecen los pensamientos suicidas, que en la depresión sonriente van asociados a un mayor riesgo, ya que al mantener el nivel de energía elevado es más probable que lo lleven a cabo.

Todos hemos escuchado algún caso de una persona que se suicida y los familiares y amigos no habían visto “señales” de depresión, todo lo contrario. Un ejemplo muy conocido es el caso del actor y comediante Robin Williams, su muerte y diagnóstico de depresión sorprendió a muchas personas.

Consideraciones importantes

Tienen más riesgo de padecer una depresión sonriente las personas a quienes les cuesta hablar de sus problemas y tienen un bloqueo emocional que les impide exteriorizar sus sentimientos. Suelen ser personas perfeccionistas, con un gran sentido de exigencia y responsabilidad, lo que les lleva a tener la necesidad de controlar todo lo que está a su alrededor, ocupándose de +“arreglarlo” todo, sin pedir ayuda, ni reconocer sus límites.

Tratamiento

Como toda depresión, tiene tratamientos que incluyen medicamentos y psicoterapia, para propiciar cambios emocionales, de pensamiento y en el estilo de vida.

La terapia psicológica estará enfocada en aceptar la situación, aprender a reconocer y expresar tus emociones, utilizar herramientas y técnicas para afrontar adecuadamente tu estado de ánimo y resolver los conflictos que se te presenten en su vida diaria. La terapia cognitivo-conductual y la Terapia de Aceptación y Compromiso, han demostrado científicamente su eficacia.

Resulta muy importante que confíes en el profesional que elijas, que establezcas un vínculo terapéutico seguro, que sientas que te respetan, te comprenden y que pueden acompañarte en el proceso que vas a iniciar. Esto es fundamental para que la terapia sea exitosa.

¿Cuándo pedir ayuda psicológica?

Si por más que sientes que tienes todo lo que has querido o deseado, y que deberías ser feliz, pero sientes un vacío que no puedes explicar, y te cuesta expresar tus emociones, además, te obligas a seguir con tu vida, reprimiendo tus sentimientos y actuando cómo si estuvieras feliz... puede que estés padeciendo depresión.

Si cuando estás con más personas estás bien, pero en soledad te da un bajón, sientes un vacío o una tristeza, no puedes parar de comer aunque no tengas hambre... también puede que estés padeciendo depresión.

No es suficiente con tomar una medicación. Te recomiendo que pidas una cita con un profesional especializado en salud mental, quien te hará una entrevista y te ayudará a identificar si tienes depresión y cómo puedes tratarla. No les quites importancia a estos sentimientos, no tienes que “conformarte” con sobrevivir, mereces vivir tu vida a plenitud. La depresión tiene tratamiento, sólo hace falta que des el paso de abrirte y busques ayuda de forma virtual o presencial.