Los problemas con síntomas depresivos son típicos de estas alteraciones. Pxhere.

Nuestro estado de ánimo nos mueve. Cuando estamos tristes tendemos a apagarnos, a buscar evitar la acción y a alejarnos de las cosas, mientras que cuando estamos alegres y eufóricos tendemos q tener energía y querer actuar. Aunque algunas personas actúan de manera muy racional y dicen dejar sus emociones a un lado, son ellas las que permiten que nos motivemos a hacer o no hacer algo, que decidamos si algo nos gusta o no o si tendemos a acercarnos o a evitar situaciones o estímulos.

También influye en cómo vemos el mundo y a nosotros mismos. En definitiva, se trata de algo muy relevante y que marca en gran medida nuestra capacidad de adaptación. Pero cada vez más nos encontramos con personas cuyo estado del ánimo no resulta adaptativo, se fija en un extremo de forma patológica y dificulta su bienestar y funcionalidad. Estamos hablando de los trastornos del estado del ánimo.

¿A qué llamamos trastornos del estado del ánimo?

Se entienden por trastornos del estado del ánimo a aquel conjunto de alteraciones psíquicas vinculadas a la presencia de estados de ánimo alterados de manera más o menos persistente que generan una alteración significativa en la vida de la persona, resultando dicho estado de ánimo extremo y patológico dificultando la adaptación de la persona a su vida diaria.

Se trata de trastornos que provocan un profundo sufrimiento a la propia persona, alterando aspectos como la autoestima, la manera de ver el mundo y los sucesos y de atribuir causas y responsabilidades. Afectan no solo al propio ámbito afectivo, sino también a la cognición e incluso a la percepción del entorno. Asimismo generan repercusiones en todos los ámbitos vitales, variando la manera de relacionarse con el entorno y con el resto de sujetos que forman parte de él.

Estamos ante el grupo de trastornos, junto al de los trastornos de ansiedad, más prevalente a nivel mundial, padeciendo un elevado porcentaje de la población algún tipo de afectación de este tipo. Asimismo cabe destacar que el otro grupo de trastornos que acabamos de mencionar, los trastornos de ansiedad, se encuentran profundamente vinculados a estos siendo frecuente que aparezcan conjuntamente o bien que los padecimientos que genera uno terminen por provocar el otro.

Trastornos incluidos

Dentro de los trastornos del estado del ánimo podemos encontrar algunos de los trastornos mentales con mayor incidencia y prevalencia a nivel mundial. Algunas de las entidades nosológicas y diagnósticas más relevantes son las siguientes, si bien tenemos que tener en cuenta que también podemos encontrar los trastornos depresivos y bipolares no especificados (que no reúnen características suficientes de los trastornos de los que vamos a hablar pero se encuentran vinculados) y los inducidos por sustancias y/o enfermedad médica.

1. Trastorno depresivo mayor

El trastorno del estado del ánimo más prevalente de todos y uno de los trastornos mentales más conocidos. Se caracteriza por la presencia durante al menos dos semanas de un estado de ánimo triste y decaído la mayor parte del día junto a la pérdida o disminución de motivación y la capacidad de sentir placer, además de otros síntomas como problemas de sueño, alimentación y concentración, enlentecimiento o agitación, fatiga, desesperanza y pasividad. También suelen presentar problemas a la hora de tomar decisiones y pueden experimentar deseos y pensamientos suicidas.

2. Distimia (actual trastorno depresivo persistente)

Semejante al anterior pero generalmente con menor intensidad en los síntomas y con una duración mucho mayor (pudiendo llegar a ser crónico), se identifica como tal a aquel trastorno caracteizado por la presencia durante al menos dos años durante la mayor parte del día durante casi todos los días (no teniendo periodos sin síntomas de más de dos meses seguidos) de un estado de ánimo deprimido y triste, además de problemas alimentarios, de sueño, fatiga, baja autoestima, desesperanza y problemas de concentración y toma de decisiones.

Aunque en un momento puntual puede parecer menos grave que una depresión mayor al ser sus síntomas de menor intensidad, también hay que tener en cuenta que los problemas permanecen durante mucho más tiempo, produciendo un desgaste por acumulación a tener muy en cuenta.

3. Trastorno bipolar

El trastorno bipolar es otro de los principales y más conocidos trastornos del estado del ánimo, en que generalmente se da una alternancia entre episodios maníacos (en que se da durante al menos una semana un estado de ánimo expansivo e irritable, elevado nivel de energía, sensaciones de grandiosidad que pueden llegar al delirio, verborrea, pensamiento acelerado, distraibilidad, conductas de riesgo y en algunos casos alucinaciones en un nivel tan elevado que a veces se requiere hospitalización) o hipomaníacos (semejantes al anterior pero de menor intensidad y duración, estando presentes como mínimo durante cuatro días y aunque observable no genera deterioro) y episodios depresivos (equivalentes en sintomatología a los síntomas descritos en la depresión mayor, que en realidad implica la existencia de este tipo de episodios).

En realidad no existe uno, sino dos tipos básicos de trastorno bipolar. En el trastorno bipolar tipo 1 el sujeto experimenta o ha experimentado al menos un episodio maníaco o mixto, pudiendo o no estar precedido o seguido por un episodio depresivo y hipomaníaco. Para diagnosticar el tipo 2 sí que es necesario que exista al menos un episodio depresivo y uno hipomaníaco (sin que haya habido ningún episodio maníaco o mixto).

4. Ciclotimia o trastorno ciclotímico

Se entiende por ciclotimia aquel trastorno del estado del ánimo en que el sujeto presenta múltiples síntomas hipomaníacos y depresivos alternados, sin suficiente intensidad para diagnosticarse un episodio o trastorno depresivo o bipolar a lo largo de como mínimo dos años. Los síntomas son continuados y suele presentarse una alternancia rápida, en días. Estaríamos ante el equivalente de la relación entre distimia y depresión pero en el caso del trastorno bipolar, siendo más leve que el bipolar en sintomatología pero mucho más prolongado y con ciclos más rápidos.

Cambios en el DSM-5

Si bien la mayoría de profesionales los siguen considerando como trastornos del estado del ánimo, lo cierto es que esta etiqueta diagnóstica ha desaparecido como tal en la última versión de uno de los principales manuales de referencia, el DSM-5. Y es que en éste se ha optado por dejar de englobar todos los trastornos del estado del ánimo en una única categoría para hacerlo en dos, en virtud de la existencia de dos tipos genéricos de este trastorno.

De este modo, en la actualidad podemos encontrar que en vez de trastornos del estado del ánimo las distintas psicopatologías antes mencionadas se engloban en dos grandes categorías: trastornos bipolares y trastornos depresivos.

Esta decisión puede generar el problema de considerarlos entidades clínicas muy distintas cuando a menudo están relacionadas, pero en la práctica sigue tratándose de los mismos problemas que antes se conocían con lo que a nivel práctico tiene gran repercusión.

Lo que sí resulta relevante es la creación de nuevas etiquetas diagnósticas añadidas, que aunque ya no se denominen así formarían también parte de los conocidos como trastornos del estado del ánimo.

Trastornos añadidos en el DSM-5

Además de los anteriormente citados, en la última versión del DSM encontramos que se han generado algunas etiquetas diagnósticas nuevas. En este sentido entre las novedades destacan dos trastornos anteriormente no identificados como pertenecientes a los trastornos del estado del ánimo o incluidos en otros trastornos.

1. Trastorno disfórico premenstrual

Si bien anteriormente ya se conocía la existencia del síndrome premenstrual, siendo algo muy expandido y sufrido por una gran cantidad de mujeres, el DSM-5 ha añadido dicho síndrome como un trastorno. Se considera como tal a la presencia durante la mayoría de ciclos menstruales de labilidad afectiva (es decir variaciones rápidas del estado del ánimo), irritabilidad, ansiedad, tensión intensa, autodesprecio o depresión junto con fatiga, problemas de sueño, alteraciones del apetito, dolor, desinterés y problemas de concentración, siendo necesario que se den como mínimo cinco de estos síntomas durante la semana previa a la llegada de la menstruación.

2. Trastorno de desregulación destructiva del estado del ánimo

Este trastorno se define por la presencia durante al menos un año y casi a diario de cólera e irritabilidad desproporcionadas para la situación que las genera, estallando en forma de accesos verbales o físicos (pudiendo llegar a la agresión) con un estado de ánimo irascible de manera persistente entre los accesos. Estos se producen al menos tres veces y pueden observarse por semana en más de dos contextos diferentes, apareciendo los primeros síntomas antes de los diez años de edad y no diagnosticándose ni antes de los seis ni después de los dieciocho años de edad.

Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.